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12 de febrero 2026 - 8:39hs

Viene caminando por la vereda de la sombra. Con una serpiente de plástico que se le enrosca sobre el cuello abierto de una camisa y se mueve levemente cuando canta a viva voz la retirada de Falta y Resto.

Sembrando flores en el alma
Se va la murga de mi vida
Revive en esta despedida
cada momento hermoso del ayer

Un barrio entero festejando
Y todo el pueblo saludando

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"¿Venís a ver la murga?", pregunta cuando llega al portón del local de ensayo. "Hoy está acá, en el 1° de Mayo".

Cuida los autos en la puerta del club y saluda a cada uno de los murguistas que van llegando. Representante del barrio y del pueblo que los espera para aplaudirlos cuando bajan del tablado, recibe también a quienes visitan a la murga frente al portón como quien le da la bienvenida a su propia casa.

Ya lo dirá Raúl Castro: la murga es "de la gente".

Falta y Resto volvió este año al Carnaval. La murga de las cuatro estaciones regresó al Concurso Oficial después de ocho años alejada del concurso con el Amor de Murga a flor de piel. Un espectáculo en el que ponen el acento en la relación entre la murga y el publico murguero como una carta del amor que pretende regresar.

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Adentro del club un niño revienta una pelota que va a parar al techo y en el patio de Aute comienza a juntarse la murga. Una verdadera selección murguera, con algunos de los nombres que han formado parte de la historia de la murga como Edú “Pitufo” Lombardo, Pablo “Pinocho” Routin, Alejandro Balbis, Freddy "Zurdo" Bessio, Javier Carvalho u Orlando "Mono" Da Costa. La tarde se vuelve rosa mientras los artistas se pintan la cara y las lentejuelas de los trajes reflejan apenas las últimas horas de sol.

Raúl Castro entra entonces por aquel portón y saluda a María Bellizzi, ciudadana ilustre y una de las fundadoras de la organización de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, que los felicita por la canción que la murga le dedica a la búsqueda de los desaparecidos y la Marcha del Silencio. “Que alegría que estés acá acompañando a la murga”, le dice él en un abrazo.

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Cambia las ojotas por las botas, la bermuda por el traje negro y se pinta tres líneas blancas a cada lado de las mejillas que brillan cuando las toca la luz. "Tintabrava" asoma en otra noche de Carnaval.

Minutos más tarde el ómnibus arranca, solo para aminorar antes de llegar a la esquina. "¡Pará, que vino Pedro!", avisa el director de la murga cuando ve llegar a su hijo, con quien comparte por primera vez el escenario de la murga de su vida. Una vez arriba del ómnibus los murguistas terminan de completar la fantasía. Se ponen los trajes, se calzan los gorros y calientan las gargantas. Edú "Pitufo" Lombardo repasa el repertorio para el tablado y dirige al coro en una retirada que parece meterse debajo de la piel.

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Camino al primer tablado de la noche, su director habló con El Observador sobre la vuelta de la murga, los años sin carnaval, el espectáculo que los trae de regreso y la "intención de herencia" en el recitado final.

¿Qué se siente al estar de nuevo arriba del ómnibus rumbo al tablado, después de tanto tiempo?

La misma ilusión de cuando me disfracé por primera vez en la murga de pibes en mi barrio. Es el mismo sentimiento. Y poder seguir haciéndolo después de casi 70 años, imaginate. Es un agradecimiento eterno a la vida poder vivir esto otra vez con amigos, hermanos, hijos desde la otra punta de la vida.

¿Cómo eran estos días de Carnaval cuando la murga no salía?

El día del desfile es el día más triste del año. En Guitarra negra, Zitarrosa dice en uno de los textos del exilio "falta mi cara en la gráfica del pueblo". Yo sentía que cada vez que había desfiles y no estaba faltaba mi cara en la gráfica de los bufones, los payasos del pueblo, que somos los carnavaleros, los murguistas.

¿Y qué sentiste después de haber subido la murga al teatro?

Placer. Placer como tarea cumplida, de haber alcanzado una meta que me fijé hace muchos años, que era volver con la murga de la mejor manera posible. Creo que lo logramos, volvimos de la mejor manera posible. Capaz que podíamos haber vuelto todavía mejor, pero a mí me desbordó de amor, que es una cosa muy hermosa. La murga expele amor en su guion, en su modo de cantar, en su vivencia.

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¿Cuándo dirías que empezó a volver La Falta?

Creo que el mismo día que se fue del Carnaval de 2018. Teníamos pensado salir en 2019, pero un desacuerdo con quien en aquel momento era todavía uno de los directores responsables (NdR. Hugo "Piruja" Brocos) nos impidió salir. Pero el proyecto siempre estuvo vivo. Inclusive la murga siguió actuando: hicimos el Carnaval Ilegal en el 19 y cuando vino la pandemia hicimos la Murga Mundial, una murga virtual con gente cantando murgas de todo el mundo. Después yo salí solo con Raúl Castro y el Bandón Murguero e hice gira por la Argentina, pero siempre pensando que La Falta estaba en estado larvario, hibernando. Y se empezó a concretar hace un año y medio.

Se desenredó ese desacuerdo.

Se empezó a desenredar el desacuerdo gracias a la gestión de amigos estaré eternamente agradecido. Yo hice una apuesta muy grande porque la murga para mí es mi vida. La murga es la razón artística de mi vida, mi instrumento artístico. Entonces, una vez concluida esa gestión y asegurándome de que el título iba a estar en la familia, empecé a trabajar para sacarlo. Y encontré a los amigos de toda la vida, que están acá. Algunos no pudieron estar por un tema de tiempos, de momentos de la vida. Me hubiera gustado que estuvieran mis tres hijos mayores, pero no pudieron. Está uno de ellos, Pedro. En fin, se fue concretando, fue todo cayendo en su lugar y ahora estamos viviendo un momento de mucha felicidad.

Hace un par de años, cuando el Bandón Murguero tenía proyectado tocar en el Auditorio del Sodre, ya mencionabas tu intención de sacar una murga, que si no era Falta y Resto iba a tener otro nombre.

Sí. Inclusive estuvo ahí, hubo varios nombres propuestos pero ninguno superaba a Falta y Resto. Para mí Falta y Resto es el nombre de murga... no sé si más lindo, pero es el que refleja claramente lo que pienso de la murga, el género que es. Que es un género que se juega todo por el todo aún sabiendo que tiene el partido prácticamente perdido. Y eso fue lo que sucedió. Renació de sus propias cenizas como el ave fénix y está más viva que nunca.

¿Y en su regreso qué tenía que decir la murga?

Lo que dice: amor de murga. Que hay que apostar a la alegría, que la lucha es con alegría o no es. Que esa lucha tiene que ser por una sociedad más justa, pero con caminos que también sean de justicia, de paz, de igualdad, de respeto.

Esa personificación del amor en el Loco Caraja también es muy interesante, además de ser un guiño al público histórico de la murga.

El Loco Caraja justamente representa el amor que la gente le tiene a la Falta, todos la quieren ver de alguna manera. Y él la ve y ve que es la murga que él soñó, entonces se mete, porque todo el mundo de alguna manera quiere formar parte de ella. Lo logra y no solo lo logra, sino que gracias a él podemos sacar la murga y pagar las telas. Entonces, es una alegoría de lo que ha sido históricamente La Falta.

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Llamaste muchos amigos, ¿cómo se armó este plantel de figuras de Falta y Resto en este Carnaval?

Cuando me encontré con Pitufo se lo planteé y me dijo que sí, muy emocionado. Desde ahí, fuimos llamando a cada uno. Ninguno dijo que no. Es un orgullo muy grande, porque eso significa que hubo mucho amor en todos estos años que se concreta ahora.

Conviven varias generaciones en la murga este año. ¿Qué ves en los murguistas más jóvenes?

Tienen una dinámica que la propia juventud les impone y sobre todo a nivel de las opiniones. Los acuerdos a nivel de textos, son la opinión de la juventud y a mí me sirve mucho como letrista. Arriba del escenario ni hablar, la dinámica de la juventud es fundamental. Hay murguistas de cinco décadas. Es transversal etariamente la murga y me gusta mucho eso.

¿Por qué no volvió Falta y Resto como una murga paritaria esta vez?

Porque cuando armamos la murga Pitufo entendió que el balance que él pretendía del coro tenía que ser con tres mujeres que cantasen muy brillantes. Yo deposité toda mi confianza musical en él y aquí estamos.

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¿Qué es lo que no extrañabas del carnaval?

No extrañaba la competencia. La competencia es jodida en el carnaval. Te hace mirar a las otras murgas para que se equivoquen. Es horrible sentir eso, que estás mirando a otras para que no te gusten. Para que la tuya esté mejor. Es horrible, es feo. Cuando yo no salía en carnaval, no tenía ese prejuicio.

Y ahora te vuelve a pasar.

Me vuelve a pasar. Como una cosa inevitable, horrible, que tengo que trabajar. Porque no puede ser que me amargue o piense que a otro compañero del género que tanto amo no le vaya todo lo bien que le tiene que ir por una cuestión egoísta. Entonces lo estoy laburando y de a poco lo voy a ir consiguiendo. No sé si mientras salga, pero algún día lo voy a conseguir.

Caraja, en un momento del espectáculo dice que “lo importante es escuchar la voz de los tablados”. En este regreso, ¿qué le dicen los tablados a Falta y Resto?

Le dicen gracias, le dicen te quiero, le dicen qué suerte que volviste. Son todas cosas hermosas lo que le dice la gente. Pero también en el agradecimiento está el deseo, la necesidad de escuchar una manera de ver la realidad que es la manera de La Falta. Por eso creo que nos dicen gracias y por eso creo que es importante que hayamos vuelto, porque había un lugar ahí que no estaba ocupado. El carnaval es un gran cuadro y cada uno pinta un pedacito. Entonces uno tiene que mirar el cuadro y detenerse en los lugares que le parecen más interesantes. A mucha gente la manera de pintar de La Falta le parece muy interesante y cuando no estaba se sentía un poco... Hay mucha gente que me dice “volvió el carnaval, volvió la Falta”. De forma exagerada porque, como dice la propia letra de la murga, "el día que no vuelva Falta y Resto habrá mil murgas formadas por la gente, porque lo que se canta pueblo adentro es inmortal y vivirá por siempre”. En un recitado de allá de los 80. Y es así, ninguna es la más importante pero son todas fundamentales. Las murgas somos una armada sobre el mar cultural del pueblo.

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Has contado que la retirada de este año, dedicada al expresidente José Mujica, estuvo un tiempo encajonada. ¿Cuántas letras están en ese cajón?

Un montón. Hay una carpeta verde que está llenita de temas, de cosas. A algunas cosas no le llegará nunca la hora y otras aparecerán. Yo lleno muchas papeleras también. Escribo mucho y mucho descarto. Este año, por ejemplo, teníamos más de una hora de espectáculo. Tuvimos que ir puliendo, pelando, sacando, cortando y dejamos lo que nos parece que es más interesante.

¿Qué tiene que tener Falta y Resto para subirse al escenario? ¿Qué era eso que no podía faltar?

Alegría, compromiso, creatividad a la hora de elegir y encarar los temas. Creo que la característica más importante de Falta y Resto no es los temas que encara, sino la forma como los encara. Y creo que este año, por suerte, hay cuatro o cinco momentos que son bien típicos de La Falta. La manera de encarar, por ejemplo, el tema de los derechos humanos: cantándole al instrumento de reclamo que es la marcha. A los desaparecidos, obviamente, pero al hecho concreto de la marcha. Cantarle a Mujica desde su profesión de florista, la profesión que abrazó después de salir de la cana. Es muy metafórico eso.

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Te subís por primera vez al escenario con Pedro. ¿Cómo están viviendo esta etapa de compartir la murga?

Eso es un amor. Cada vez que subo y lo miro, se me cae la baba. Y cuando recita al final, más todavía. Porque hay una intención de herencia ahí que se concreta con uno vivo y vigente. El agradecimiento a Dios es constante, permanente.

¿Ese recitado al final del espectáculo, es una señal de un legado entonces? De que La Falta continuará contigo o sin ti.

Mientras exista el carnaval, La Falta siempre volverá. Lo dice la letra. Esté yo, estén los Castro, no estén los Castro. La Falta tiene vida propia. Hay gente que me habla y me reclama con la propiedad de un dueño de la murga, y es verdad, es la de la gente. Nosotros tenemos la suerte de poder representarla, en el futuro otros la representarán. Espero que nunca pierda su esencia, de hacer dudar sobre todo.

Cuando estuviste un tiempo internado en CTI, le pediste a tu hija que te cante una murga. ¿Qué es el Amor de murga para una persona como vos, que en ese tipo de situaciones está deseando escucharla?

La murga para mí es el sonido de mi vida. El sonido de mi vida es el bombo, el platillo, el redoblante, la marcha de camión, esa cadencia. Lo colectivo por sobre lo individual. Me pasé mi vida en los vestuarios del deporte, del carnaval, en la creación colectiva, en el saber que somos todos un engranaje de una cadena, que la cadena tiene la fuerza de su eslabón más débil y que hay que luchar para no ser el eslabón más débil de la cadena. La murga fue cuna para mí y para mi familia.

***

El ómnibus está de regreso en el local de ensayo. Los murguistas ya bajaron y en la oscuridad, iluminado por las luces de la calle y apenas una tímida lámpara en el techo, Raúl Castro habla sobre ese amor muguero que lo mantiene donde está después de casi 70 años. De pronto una voz interrumpe el trance.

–¡Hola! La nena quiere ver los trajes.

Lo dice una mujer que se sorprende al ver al director de la murga, mientas toma de la mano a una pequeña niña que mira con curiosidad desde el primer escalón del ómnibus. La ilusión, la fantasía, el futuro del que hablaba Raúl Casto está parado frente a él.

–Que suba. Pasá mi amor, pasá, pasá.

Temas:

Carnaval 2026 Falta y Resto Raúl Castro

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