Pese a los anuncios de fin del mundo, la inteligencia artificial avanza a todo ritmo. Tanto, que más temprano que tarde vas a dejar de usar ChatGPT como lo conociste hasta ahora: como un chat.
OpenAI está siguiendo la tendencia: lanzó agentes de inteligencia artificial, llamados Dots, que permiten hacer múltiples funciones y anticiparse a distintas cosas que pasan en tu vida.
Para que veas qué productos tiene cada compañía, cuánto cuesta entrar desde Uruguay y para qué sirven, tenés que leer esta newsletter.
Lo primero que tenés que saber: ¿qué es un agente de inteligencia artificial?
Hasta ahora usabas ChatGPT pidiéndole algo y esperabas una respuesta. Ahora es distinto: vos le configurás un objetivo —ni siquiera le tenés que decir cómo hacerlo— y él te da el resultado.
Por ejemplo, hoy, si pagás un plan de US$ 20, podés tener tareas programadas en ChatGPT: le pedís que te revise los correos cada tres horas (yo lo tengo, no porque me crea tan importante como para recibir 20 mails por día, sino para probar cómo funciona) y que redacte borradores basándose en tu estilo de escritura.
A un emprendimiento chico que recibe muchos correos, esa sola funcionalidad le salva la vida.
Pero las tareas programadas son una microfunción al lado de lo que es un agente tal como lo están proyectando las empresas de inteligencia artificial. Lo que están haciendo es crear productos específicos. Te los cuento.
Los productos
ChatGPT acaba de lanzar Dots: son agentes de IA que viven dentro de tu flujo de ChatGPT. Funcionan como un “jefe de staff” que sigue tus proyectos en curso, detecta tareas pendientes y ayuda a coordinar el trabajo. Convive en tu app de ChatGPT y lo activás cuando lo necesitás, siempre desde ahí.
Grok fue uno de los primeros en lanzar estos pequeños agentes, pero con una app independiente de su IA tradicional. Se llama Grok Bot, y podés crear tantos como quieras, cada uno especializado en una capacidad distinta.
En general, en todos podés hacer lo mismo. Y lo que está surgiendo ahora es un concepto nuevo: el agente como jefe de staff. Es decir, uno que te gestiona muchas cosas de tu vida. Por ejemplo, uno que te analice el correo, otro que te maneje los pagos del mes, otro que te haga diseños, y así.
Muse, de Meta, analiza el correo, la agenda y los contactos para resumir las comunicaciones importantes, organizar newsletters y detectar conflictos de horarios.
Buceando por casos de uso de distintas personas, hay quienes aseguran que usan este sistema para concretar compras. Porque le podés decir a tu “dot”: entrá a la web del supermercado y comprá una coca, un kilo de pulpón y unas papas fritas. Y lo ejecuta a la perfección. Hay incluso quienes cargan tarjetas prepagas y le dan permiso a la herramienta para que haga las compras por sí misma.
Un periodista de WIRED puso a Dots a buscar un sillón cama. Le dio las medidas para que pasara por la puerta, el presupuesto, los colores y las preferencias de diseño. El agente devolvió fichas con precios, dimensiones, fotos, enlaces y políticas de devolución; después refinó la selección y quedó encargado de vigilar posibles rebajas.
OpenAI cuenta que el Dot de un usuario de prueba encontró, revisando sus intercambios, un trabajo para una publicación que había quedado sin facturar. Preparó la factura y la envió después de recibir la aprobación. Es uno de los ejemplos más claros del cambio: el agente detectó un pendiente a partir del contexto, en lugar de esperar una orden que dijera “hacé esta factura”. El caso lo cuenta la propia OpenAI.
Uno de los ejemplos que más me gustó, y que me parece interesante trasladarte en estos términos: imaginate que tenés un casamiento el viernes a las 21.00 y agendaste hora con el peluquero a las 18.00. Cualquiera de estos agentes podría interpretar que hay poco tiempo entre un evento y otro, y sugerirte unos días antes que te reserves un remise para llegar al casamiento, habiendo analizado cuánto tiempo te va a demandar todo. Esos son los agentes del futuro: capaces de anticiparse a los hechos que podrían generarte un problema.
¿Cuánto cuestan?
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- ChatGPT Dots: el dot no tiene un precio aparte. El primero viene incluido en ChatGPT Pro —cuyo plan más barato cuesta US$ 100 al mes— y también en Business Premium. OpenAI aclara que el acceso se habilita de a poco y que, por ahora, el plan Pro no está disponible en el Espacio Económico Europeo, Suiza ni Reino Unido (Business Premium sí cubre todas las regiones donde ChatGPT ya funciona).
- Grok Bot: ojo, que acá los precios se movieron mucho desde que xAI (hoy SpaceXAI, fusionada con Cursor) lo lanzó. Grok Bot no tiene un precio propio: viene incluido dentro de otros planes. La vía de entrada más accesible hoy ronda los US$ 60 al mes (Cursor Pro+) o US$ 100 al mes (SuperGrok Plus), y los planes más completos trepan a Cursor Ultra (US$ 200) o SuperGrok Heavy (US$ 300). La suscripción incluye una cuota semanal de uso y puede haber cargos adicionales por consumo.
- Muse, de Meta: tiene una opción gratuita con límite de uso y planes pagos. Según informó Reuters, los planes pagos cuestan US$ 20 y US$ 100 al mes. Por ahora Muse está disponible solo en Estados Unidos y Canadá; Uruguay no figura entre esos mercados, así que oficialmente todavía no se puede usar desde acá.
Planes empresariales
Tuve la posibilidad de probar los agentes dentro del plan Business de ChatGPT y del Enterprise de Gemini (este último lo podés probar gratis durante un mes). Tienen funcionalidades parecidas, aunque apuntan a otro tipo de flujos dentro de tu ecosistema de trabajo.
¿Y algo gratis?: una IA uruguaya
El tipo de comunicación que buscan Grok Bot, los Dots y Muse se puede lograr, en cierta medida, con Zapia. Es una app uruguaya, sin costo, a la que le podés poner conectores y configurarle permisos para que se anticipe o ejecute cosas de manera agéntica.
Por ejemplo, yo tengo una que analiza mis conversaciones de WhatsApp: cuando ve que en algún mensaje hablo de una reunión a la que tengo que ir, entra a mi Google Calendar y la agenda. Si ya está agendada no la duplica, porque primero analiza lo que yo había puesto en el calendario. Eso me ordena la agenda y me da un “jefe de staff” que se maneja directamente en mi plataforma.
También tiene una funcionalidad relativamente nueva que se llama Radar. Analiza todos tus mensajes de WhatsApp, Calendar y mail, y te arma una especie de historias de Instagram donde en cada una te va diciendo tus tareas pendientes, con un botón para que las vayas respondiendo o ejecutando. Por ejemplo, si a algún contacto le dijiste “mañana te mando una presentación”, al día siguiente te va a aparecer en el Radar. Obvio que podés configurar los horarios y tener hasta tres radares: uno a la mañana, otro a la tarde y otro a la noche. Y que te mande una notificación cuando esté listo.
También sé que hay gente que lo usa para resumir grupos eternos de WhatsApp (los de padres del colegio, por ejemplo).