Pablo Brenner, emprendedor y cofundador de PuntaTech, publicó en LinkedIn que desarrolló una app para recordar vencimientos de documentos como cédula, pasaporte, libreta y visa. La definió como una herramienta para evitar “disgustos” por fechas que se pasan.
En su relato, explicó por qué lo encaró como una necesidad concreta. “Realmente la precisaba, entre todos en casa tenemos 14 pasaportes, mas las visas, cedulas, libreta de conducir, etc, son como 30 documentos, imposible estar al tanto de cual se vence, tenia una pero habia que ingresar todo manual...”.
El post empieza con una frase que enmarca la experiencia: “Mi primera app en 25 años… gracias a AI”. Luego agrega: “Hace unos meses hice mi primera prueba de vibe coding. Salí con una sensación muy clara: esto recién empieza.”.
Brenner señaló que esta vez notó un cambio con la herramienta que usó. “Pero lo que probé esta semana con Claude Code fue distinto. Sentí que cruzamos un umbral.” En el mismo texto lo presenta como un salto frente a pruebas anteriores.
El creador también describió su punto de partida técnico. “Tengo background de programador. Hace muchos años era bastante bueno.” Después marcó la distancia: “Hace más de 25 años que no escribo una línea de código".
Brenner se definió que no es "ni" un programador junior. "Casi analfabeto técnico”, agregó. Aun así, contó que decidió empezar sin demasiada preparación.
Qué hace la app y cómo funciona
La app busca “detectar la fecha de vencimiento con OCR”, “ordenarlos” y “avisarme semanas antes de que expiren”. OCR es el reconocimiento de texto: la app intenta “leer” lo que aparece en la foto del documento.
Sobre alternativas disponibles, escribió: “En el Play Store había opciones, pero muy básicas. Así que la hice yo.” Su planteo fue construir una versión ajustada a su caso, sin depender de cargas manuales.
Brenner afirmó que llegó a un resultado funcional en poco tiempo. “Dos días después (3–4 horas por día), la app estaba funcionando”. Estimó un tiempo de trabajo total de ocho horas. En ese total, explicó en qué se fue una parte del esfuerzo. “Y de ese tiempo la mitad fue:” y enumeró: “configurar cosas que no entendía”, “pelear con el OCR” y “ajustar UX” (experiencia de usuario).
También dejó una comparación sobre su curva de aprendizaje. “Si supiera lo básico… probablemente eran 2 horas.” En su lectura, el trabajo estuvo más en configuración y ajustes que en escribir código “desde cero”.
Y reflexionó sobre el resultado: “No es “aprendí a programar de nuevo”. Es algo más fuerte:” y lo llevó a una conclusión operativa sobre creación de software. El punto que subraya es que cambió el umbral de entrada. “Ya no necesitás saber programar para crear software útil. Necesitás criterio, un problema real… y saber conversar con la AI”, dijo.
Brenner extendió ese impacto a distintos perfiles. “Esto cambia todo: founders PMs diseñadores consultores cualquier persona con ideas”. En la misma línea, comparó costos: “El costo de prototipar pasó de semanas + equipo + presupuesto a una tarde con café”.
En otra frase, resumió su énfasis en el rol del pensamiento. “Estamos entrando en la era donde pensar bien vale más que codear bien”, dijo. También añadió: “Y honestamente… es increíble.”. El post cierra con un matiz sobre el alcance de estas herramientas. “Todavía no me animo a decir que esto reemplaza programadores profesionales (no quiero entrar en esa discusión)”.