5 de noviembre de 2026 9:27 hs

El salto al vacío: de la ingeniería a la música

Al recordar el 2006, Musso admite que la realidad de la banda era sustancialmente distinta a la actual. Por aquel entonces, los integrantes del Cuarteto combinaban sus carreras profesionales con la música, que funcionaba como una actividad secundaria. "Éramos una banda part-time. De lunes a viernes trabajábamos en nuestros empleos académicos, digamos, y los fines de semana nos transformábamos en rockeros", recordó el músico, que es además ingeniero en sistemas y trabajó durante décadas en Ancap.

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El cambio de paradigma no fue inmediato, pero Raro actuó como el catalizador necesario. Musso reflexiona sobre lo que le diría a su "yo" de hace veinte años: "Si el Roberto de 2026 pudiera viajar al 2006, le diría: 'No sabes la que se viene'". Aquel disco, producido junto a Juan Campodónico y Julio Berta, no solo profesionalizó el sonido de la banda, sino que les permitió explorar una veta compositiva que, hasta ese momento, permanecía inexplorada, y que surgió de sentirse que había llegado a un techo con su forma de pensar canciones hasta entonces.

La resignificación de "Yendo a la casa de Damián"

Esas canciones "raras" fueron las que la banda y Campodónico, en su rol de productor, eligieron como sus predilectas cuando Musso llegó a los ensayos de cara al disco.

El cantante y guitarrista del Cuarteto señala que si bien para él Ya no sé que hacer conmigo funciona como un muestrario de lo que la banda ha hecho desde Raro en adelante, la canción por la que siente más orgullo y reconoce como la más significativa es Yendo a la casa Damián.

Musso consideró que para la audiencia de la banda se mantiene como la pieza más emblemática del álbum. El músico confesó que, al momento de escribirla, la frase "¿Por qué me cuesta tanto llegar?" no le parecía particularmente brillante, pero el paso del tiempo le otorgó una profundidad inesperada.

"Se fue resignificando con el correr de los años. Hoy, ver a toda la cantidad de público adolescente o joven que tenemos gritando esa frase, sobre todo en Latinoamérica, me permitió entender por qué cobró tanta fuerza", explicó.

Un público que no envejece

Un fenómeno que Musso destaca con asombro es la composición demográfica de sus seguidores. A diferencia de otras bandas de rock que ven cómo su audiencia envejece junto a ellos, El Cuarteto de Nos mantiene una base de fans mayoritariamente menor a los 18 años. "Es algo poco común para una banda de veteranos. En cualquier show, ya sea en Nicaragua, México o Argentina, el 70% del público es muy joven", señaló.

Este fenómeno, que Musso atribuye en parte a la atemporalidad de sus letras, también se explica por la transición que vivió la banda tras el lanzamiento de Raro. El músico reconoce que, en su momento, parte del público de los años 90 reclamaba el estilo anterior, más paródico y cercano al humor. Sin embargo, la banda optó por evolucionar hacia una lírica más introspectiva y compleja, un riesgo que, a la larga, consolidó su identidad actual.

"Igual nos pasaba en los 90 que había gente que nos decía que prefería al Cuarteto de los 80, cuando salió Otra Navidad en las trincheras nos decían en la calle que les gustaba más el Cuarteto de Soy una arveja", contó con una risa. "Uno es seducido por un artista y te gusta que que las canciones con las cuales vos lo conociste las sigan tocando siempre, eso es así. No me pregunten por qué sucede, porque no lo sé, pero con el Cuarteto pasa que la gente conoce a la banda, en sus distintas etapas, cuando tiene menos de 18 años".

Hacia el futuro: el show en la Rambla

Para celebrar estas dos décadas de uno de sus discos insignia, la banda prepara un espectáculo especial el próximo 19 de diciembre en la Rambla de Punta Carretas. Musso define este evento no solo como un festejo, sino como una celebración que busca "tomar aire fresco" tras años de presentaciones en recintos cerrados como el Antel Arena.

A pesar de los años, la vigencia de temas como Ya no sé qué hacer conmigo o Invierno del 92 demuestra que Raro no fue un éxito pasajero, sino el inicio de una construcción constante. "Cada año se sigue poniendo un ladrillo más en esa pirámide que sigue creciendo", concluyó el músico, reafirmando que, para El Cuarteto de Nos, el camino recorrido es, ante todo, la historia de una evolución ininterrumpida.

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