En febrero pasado el gobierno anunció el cumplimiento de las metas fiscales por cuarto año consecutivo, aunque ese anuncio no estuvo libre de polémicas, en la medida en que desde la oposición se señaló que hubo objetivos que se modificaron sobre la marcha para poder alcanzarlos.
En paralelo, el Consejo Fiscal Asesor también advirtió que para 2024 los números lucían más ajustados, y con el riesgo de incurrir en potenciales desvíos sobre alguno de los tres pilares de la regla fiscal.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), presentó el viernes la Rendición de Cuentas 2023. La revisión de las proyecciones allí incluidas implican que en el actual ejercicio el gobierno estaría incumpliendo con dos de esos pilares: el resultado fiscal estructural y el tope de crecimiento de gasto primario.
Según las autoridades, el desvío fiscal potencial provendría de una caía de los ingresos estructurales y del menor PIB nominal, producto de una menor inflación respecto a lo previsto, un menor PIB real acumulado por la sequía de 2023, y la reciente revisión de las cuentas nacionales por parte del BCU – de 2018 al tercer trimestre de 2023.
Las nuevas proyecciones fiscales del gobierno
Para el primer pilar de la regla vigente, que es el déficit fiscal estructural, la última estimación oficial realizada a principio de año para 2024 lo había situado en -2,9% del PIB (desde un -2,6% del PIB establecido en la Rendición de Cuentas de 2022). Esto se había justificado por la menor inflación esperada y su impacto negativo en la recaudación nominal de impuestos. Ahora la nueva estimación para ese indicador se ubica en -3,4% del PIB para el año.
Entre los motivos que llevaron al nuevo ajuste del resultado fiscal estructural, el MEF señaló “la caída imprevista de los ingresos estructurales y la decisión de preservar el gasto público ya comprometido”.
Para el caso del segundo pilar, que es la variación del gasto primario, la menor inflación prevista también implicará un desvío respecto al tope de crecimiento potencial, por la reducción del denominador con el cual se miden dichas erogaciones. Este componente aumentaría 4,8% real interanual, cuando en febrero pasado el techo considerado óptimo se había situado en 2,8%.
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El economista Nicolás Cichevski, afirmó que en el caso del déficit fiscal estructural, se cerraría 2024 por debajo de 2019 (4,5%), pero en un nivel “insuficiente” para estabilizar la deuda (≈2%) y por encima de lo previsto hace dos años (2,3%).
Además, explicó que la trayectoria sugerida en la Rendición de Cuentas implica que convergiría a -1,6% en 2028, pero ello supone aumentos muy moderados del gasto real (ej. 0% en 2025) en un contexto de baja inflación (4,5%).
Por otro lado, el economista apuntó que “reducir el gasto público ha sido más difícil que lo previsto”. Según señaló, el gasto público cerraría 2024 un punto porcentual por encima de 2019 (unos US$ 800 millones). Y con ello, la “mejora” del resultado fiscal estructural en el quinquenio se explicará enteramente por la mejora en ingresos.
En ese sentido, afirmó que incluso asumiendo que no se revertiría la mejora en materia de ingresos observada entre 2019 y 2024, la convergencia del déficit hacia niveles del 2% “deja poco margen para incrementos del gasto real” entre 2025 y 2028. En ese caso, las “prioridades deberán ser atendidas reasignando gastos”, añadió.
Regla fiscal y año electoral
Según el MEF, los desvíos previstos “no implican, en modo alguno, un incumplimiento fiscal por mayor gasto nominal respecto al comprometido un año atrás, ni un relajamiento fiscal coincidente con el año electoral. Tampoco implican un apartamiento del marco legal en el que funciona la regla fiscal, en la medida en que sus primeros dos pilares refieren a metas indicativas”.
“Lejos de invalidar la regla fiscal, un potencial desvío de sus metas indicativas fortalece el instrumento, en la medida en que, si no existiera una regla, no se medirían, expondrían ni explicarían esos eventuales desvíos ante el Parlamento y la ciudadanía en general”, dice el texto.
Además, el gobierno mencionó que en la medida que la próxima administración logre “estabilizar” los niveles de inflación en los niveles supuestos de la actual rendición de cuentas (alrededor de 4,5%), los ingresos fiscales “no se verían negativamente impactados por la fuerte reducción de dicho guarismo, que habría tenido su mayor impacto en los años 2023 y 2024”.