“La motosierra sacó a 12 millones de argentinos de la pobreza”, dijo mientras señalaba el pin que llevaba en su saco, símbolo del gobierno libertario de Javier Milei. El economista argentino Federico Sturzenegger llegó este viernes a Montevideo para participar como panelista de una conferencia que organizó el Banco Central de Uruguay (BCU) sobre los desafíos de la política económica en tiempos de incertidumbre.
“Las consolidaciones fiscales que bajan el gasto público son expansivas”
Como primera reflexión, el actual ministro de Desregulación y Transformación del Estado, aclaró que “los problemas” que tiene su país “son hechos” por los argentinos y no tanto consecuencia del contexto externo.
De inmediato repasó las dos prioridades económicas que tiene el gobierno. En primer lugar mencionó el superávit fiscal, y recordó que “gran parte de los líos” vienen por “exceso de irresponsabilidad” en el manejo de las cuentas públicas, y por desequilibrios crónicos que llevaron a que el país tuviera altos niveles de inflación durante mucho tiempo. En segundo lugar puso la idea de que el país sea “el más libre del mundo”, algo a lo que volvió más adelante.
El extitular del Banco Central (BCRA) destacó que en el primer mes de gestión en 2023 el gobierno de Milei redujo en cinco puntos del PIB el gasto público, y que la economía creció 6% un año después.
“Las consolidaciones fiscales que se hacen bajando el gasto son muy creíbles porque la gente lo encuentra sostenible. (..) Lejos de generar un efecto recesivo como nos decían, generó un efecto expansivo, que fue incluso por encima de lo que se había reducido el gasto público”, remarcó.
Y añadió que eso hizo aumentar la popularidad del presidente Milei, porque la reducción del gasto público llevó a la primera baja de impuestos: la inflación, en gran parte producida por el déficit fiscal que se financiaba con emisión.
“Con la economía creciendo 6 puntos, 12 millones de personas salieron de la pobreza en el primer año. Y eso, ¿es popular o es no popular? Es recontra popular. No puede haber nada más popular en el mundo mundial”, afirmó Sturzenegger.
Burócratas de “creatividad superior”
La agenda de libertad económica ocupó su segunda intervención, donde el funcionario del gobierno mileista puso foco en distintas medidas de desregulación que se están ejecutando. "Vamos a una desregulación preguntándonos si esa regulación debe existir; la mayoría no”, ilustró.
Sturzenegger afirmó que “el burócrata tiene una creatividad superior” a la de Mario Benedetti o Gabriel García Márquez para “imaginarse todos los riesgos y cosas catastróficas que podrían pasar si la gente sale al mundo a vivir”, pero no pone sobre la mesa “todo lo que se destruye”.
Además, sostuvo que la existencia de una falla de mercado “no es un cheque blanco” que justifica necesariamente la regulación. Pero aclaró que en realidad el problema no es ese, sino que en el 90% de las regulaciones “hay un interés que está viendo cómo se usa el poder del Estado para generar un privilegio y una renta en favor de sí mismo”.
Sandías, yerba mate y una llamada a Oddone
El ministro argentino mencionó algunos ejemplos, como un correo que le escribió un exportador de sandías para “pedirle una mano”. Allí le planteaba que los clientes del exterior le demandaban que el producto llegara envasado de determinada forma y el Senasa –organismo de control sanitario– disponía que fuera con otras características distintas a las solicitadas por el mercado.
Según contó, en 10 años el productor no logró que le permitieran empaquetar su producción de la forma que le exigían sus compradores. Por eso debía cargar las sandías en el barco respetando la regulación del Senasa y luego mandar una lancha con los insumos necesarios para romper los paquetes y envasarlos de nuevo.
Sturzenegger contó que la normativa era “de los militares” y en ella se establecía hasta en qué fecha se debía empezar con la cosecha. “¿Qué puede saber un burócrata? Listo, eso se fue”, dijo.
El funcionario contó otra historia relacionada con la yerba mate, un mercado con muchas marcas, distribuidores y productores.
“¿Qué hace el Estado cuando tenés un mercado competitivo? Y lo transforma en un mercado monopólico. Entonces creás el Instituto Nacional de la Yerba Mate. Resultado: el precio de la yerba es 40% más caro que el que tendría que ser. ¿A costa de quién? De los 47 millones de argentinos. ¿Qué hicimos con Milei? Eliminamos la intervención del instituto en la yerba mate, el precio cayó, y la industria también empezó a buscar oportunidades en el resto del mundo”, mencionó.
Además, el economista recordó otro caso relacionado con las vacunas contra la fiebre aftosa. Según dijo, el laboratorio que produce la vacuna en Argentina había logrado en 2001 que el Senasa hiciera una reglamentación que dijera que en el país la vacuna tenía que tener cuatro cepas, y dos de esas cepas solo las tenía esa empresa.
“La vacuna en Argentina vale un dólar con veinte. (…) Entonces llamo a Gabriel Oddone y le digo: ‘che Gabriel, ¿cómo es acá (por Uruguay)?´ Me manda las licitaciones. El laboratorio ese acá la vende a 60 centavos. Uruguay tiene una licitación muy competitiva y tiene distintos precios. Esa información fue muy importante para mí", dijo.
"Hemos cambiado la reglamentación interna y ya estamos anticipando que en la próxima campaña el precio de la vacuna de la aftosa va a caer a la mitad en Argentina. (…) Muchas regulaciones son el resultado de pujas de intereses que solo hacen daño”, finalizó Sturzenegger.