El artista entiende desde su juventud que la música —como el cine, los libros— es vida. Es tener vida. Por eso se enojó con sus compañeros de la facultad de medicina, donde estudió cuatro años, porque no escuchaban nada, solo hablaban de la carrera. Por eso quiere seguir girando, tocando, festejando. Y por eso sigue volviendo a Vida.
1588185474597.webp
Fotos de archivo, gentileza Nito Mestre
¿50 años después, qué lugar tiene el disco Vida en tu vida?
No tengo hijos, pero debe ser como tener el primer hijo, porque en aquél momento, cuando vos estabas empezando a armar una banda, lo primero que querías para que te dejen de decir ‘estas ahí con la guitarrita’ era que te contraten para grabar un disco. Era pasar a la mayoría de edad. Y es un disco del que guardo todos los gratos recuerdos de la grabación, cuando fue, como fue. Porque durante tres años nos venían echando de todos lados, nos decían ‘no sirven, no va a andar, ese tipo de música no funciona’, hasta que nos contrató Jorge Álvarez, que era el mayor productor de rock. Fuimos a un estudio donde todos los personajes de rock grababan en ese estudio, donde en un lado se doblaban las películas y en el otro lado había un estudio de grabación de música. De hecho, escribí un diario, el cronograma de grabación, empezamos con el tema Amigo, vuelve a casa pronto, no recuerdo por qué, hasta la grabación de Canción para mi muerte. La grabamos a las 7, 8 de la mañana y me salió un gallo cantando, porque me había levantado hace un rato y me hicieron cantar. Teníamos una cantidad de horas extremadamente limitada, en los espacios que quedaban en la grabación de Billy Bond y la pesada del rock and roll, entonces estaban todos ahí y cuando se me escapa el gallo se cagaron todos de risa del otro lado del vidrio. Entonces dije, si en la segunda toma no me sale, me van a echar. Y lo hice.
¿Has vuelto a escuchar el disco?
Lo hice y lo encuentro como un disco cariñoso, amable, con lindos temas, con una dulzura, una ternura y una simpleza que me vuelve a gustar el momento, pero claro, me hubiese gustado tocarlo como lo tocamos ahora, porque ahora suena. Y antes era cantarlo y listo. Pasa la vida y va tomando la dimensión que corresponde cada tema y antes estábamos cantando. No es cantando y sintiéndolo tanto, porque los temas a medida que los vas cantando, vas encontrando la forma, el por qué. Y pasaron todos estos años y festejarlo es una cosa que es fantástica. Aparte, está pasando algo particular en este último tiempo: la gente tiene una gratitud. Me quedó grabada la imagen, estaba en una plaza y se me acerca un tipo. Yo digo “este me viene a robar”, pero me dice, “solo quiero un abrazo”. Y ahí caes en la cuenta de lo importante que es que sigas dando vueltas, cantando y circulando.
En este show está el disco, pero también otras cosas de mi carrera, PorSuiGieco y lo nuevo. Porque siempre dicen “ah, no grabó nada nuevo”, si, acá está. Pero es como si a Paul McCartney le pregunten si va a cantar Yesterday, es obvio que lo va a cantar. O Mick Jagger, que puede grabar 80 temas y le van a seguir pidiendo Satisfaction. Cuando sos más pibe no lo entendés tanto, queres mostrar lo nuevo, lo último. Y después te das cuenta que tu vida es todo, desde el comienzo hasta el final, hasta las macanas que te mandaste. Y la gente se va a acordar de todo. Entonces tenés que hacerte cargo de lo que hiciste. Por suerte musicalmente no tengo contras, no digo ‘uy, que lástima que hice esto’. Entonces estoy contento de ir festejando los discos y lo que hice.
20241001 Entrevista a Nito Mestre, músico.
Foto: Inés Guimaraens
Es entones una celebración y no un ejercicio de nostalgia.
Cuando me preguntan “¿extrañás lo de antes?”, digo que no. Es divertido estar ahora con proyectos, yendo de acá para allá. Capaz si estuviese encerrado en mi casa, y no saliendo, escuchando lo anterior, y sin nada en el futuro, capaz que ahí estaría en un viaje nostálgico. Pero yo no soy nostálgico. Me preguntan “¿cuando estás cantando tal tema de Vida te acordás de cosas?”. No, no me acuerdo, estoy tocando ahora, como suena ahora y con mi experiencia de ahora, que es distinto. Todo eso me parece que le pasó a otro, entonces a mí me resulta nuevo. Una vez hablé con Paul McCartney y me contó que cuando toca las canciones de los Beatles las siente como distintas, porque el lugar, la luz, el sonido, cómo estás vos y el público es distinto. Lo más importante es el feedback con el público. Entonces, lo que cobró mucha importancia últimamente es el público. Nosotros somos la mitad del show, la otra mitad es el público. Sin el público no sos nadie.
Segundo, el clima se arma respecto al público. Y vos te empezás a dar cuenta cuando sos músico y tenés bastante carrera que tu estado de ánimo puede cambiar rotundamente en cinco minutos con respecto a cómo está el público. Porque si el público está frío, vos tenés que empezar a luchar para conquistarlos. Si estamos todos amigos, nos matamos todos de risa, fluye todo, la pasamos joya, todo bien. La intención es que la gente salga del teatro y diga “que suerte que vine”. Esa es la finalidad para irme a dormir tranquilo. Ahí digo misión cumplida, y al otro día cuando viene otro show empieza otra misión. Y esa misión es la que te mantiene vivo, es un objetivo importante. Y esa misión te hace cuidarte, la voz, hacer ejercicio, ensayar, estar de buen humor. Entonces me creo ese ámbito porque me tengo que dedicar a eso y a disfrutar.
Hace ya más de 50 años que haces canciones. ¿Qué se mantiene y qué cambió entre el Nito que hacía canciones con 20 años y el que las hace con 70?
A principio era esto de grabar tipo casi como un animalito. Después empezó a haber una época donde las discográficas te decían “tenés que sacar dos discos por año”. Y lo rechacé. No podés hacerlo, porque no sos máquina. Los sacás a medida que van saliendo. También todo depende mucho con quién estás produciendo, con quién te estás juntando, qué músicos, lo que te está pasando en la vida, qué querés mostrar. También van cambiando las cosas, hoy un tema de cinco o seis minutos es inaceptable porque todo es más rápido, antes hacías dos vueltas de introducción, ahora es una. Los tiempos se van acelerando, uno vive más rápido. Me pasa a mí también. El otro día escuchaba un tema de Pink Floyd, que tarda 10 minutos en que empiecen a cantar. Y decís “con razón los pibes hoy no pueden escucharlos”, porque no tenés la paciencia para meterte en ese clima, con la guitarra que flota, da vueltas, te va metiendo. Hoy es “tac”, porque lo digital nos ha vuelto así. Creo que en algún momento va a llegar un equilibrio, se va a mezclar y las nuevas generaciones van a querer saber cómo es vivir de forma analógica.
20241001 Entrevista a Nito Mestre, músico.
Foto: Inés Guimaraens
¿Qué lugar tienen las canciones en este mundo?
Hay sellos discográficos que ahora no quieren agarrar más música que no tenga melodía y armonía. Como bien dice mi excompañero Charly García la música es ritmo, melodía y armonía. Si le falta una de las tres cosas no es música. Veía hace poco a un periodista que antes de entrar a un espectáculo de un artista nuevo en un enorme estadio le preguntaba a la gente cuáles eran sus canciones favoritas de ese artista. Se lo decían y después le pedía que le tarareara alguna. Ninguno podía. ¿Cómo te vas a acordar de ese tema de acá a cinco años? Te vas a acordar del título pero no de la canción, porque no tiene melodía. El problema que hay ahora es ese, que no te podés acordar de las melodías, y las melodías son algo que silbás, que te hacen acordar a cuando eras chico, a cuando te casaste, a cuando tuviste un hijo, a un evento en particular y estabas escuchando esa música. La melodía es la base de todo. Entonces creo que lo que rige ahora va a durar poco tiempo, va a volver el rock y el pop, y los sellos están volviendo a apostar a eso, porque la gente precisa melodías.