Lo que importa: los artistas fantasmas de las playlists
- Spotify enfrenta acusaciones de llenar playlists populares con contenido de "artistas fantasmas" para reducir costos de regalías y aumentar márgenes de ganancia.
- Según Liz Pelly, autora del libro Mood Machine: The Rise Of Spotify And The Costs Of The Perfect Playlist (disponible en 2025), más de 500 "artistas fantasmas" son creados por aproximadamente 20 compositores, produciendo música genérica para playlists de géneros como lo-fi, jazz y música ambiental.
- La práctica está vinculada al programa "Perfect Fit Content" (PFC), diseñado para insertar música de bajo costo en listas de reproducción específicas, sin identificar su origen.
- Según el adelanto del libro, críticos señalan que esta estrategia podría desvincular a los oyentes de los artistas reales, erosionando la relación entre creador y público.
- Spotify ha negado anteriormente estas acusaciones, aunque documentos internos revelados sugieren un enfoque sistemático para integrar PFC en cientos de playlists.
Contexto
¿Qué son los "artistas fantasmas" y por qué generan polémica?
Los "artistas fantasmas" son músicos ficticios cuya música es creada por pequeños grupos de compositores y vendida como contenido genérico para playlists populares. La polémica radica en una crítica al modelo del Spotify, donde la plataforma utiliza esta música para reducir pagos de regalías, afectando a artistas reales cuyos ingresos dependen de su inclusión en estas listas.
¿Qué playlists incluyen música de "artistas fantasmas"?
Playlists populares como Deep Focus, Cocktail Jazz y Ambient Relaxation son señaladas como altamente saturadas con contenido PFC. Estas listas tienen millones de seguidores y suelen ser utilizadas como música de fondo para actividades como estudio, relajación o meditación.
¿Cómo funciona el programa "Perfect Fit Content" (PFC)?
Según Pelly, el programa PFC busca reducir costos insertando música de bajo costo en playlists dirigidas a estados de ánimo o actividades. Compositores independientes crean piezas simples, diseñadas específicamente para encajar en estas listas, sin reconocimiento de autoría y con bajas regalías.
¿Cuál es el impacto en los artistas reales?
La práctica desplaza a músicos independientes de playlists clave, reduciendo su exposición y ganancias. Además, algunos artistas involucrados en la producción de música para PFC, según dice Pelly en el adelanto del libro en Harper's Magazine, critican el modelo como poco ético, ya que ceden derechos de autor y reciben pagos limitados por contenido que genera ingresos significativos para Spotify.
¿Qué ha dicho Spotify al respecto?
Spotify niega categóricamente crear o promover "artistas fantasmas". Sin embargo, investigaciones como la de Liz Pelly y medios suecos han encontrado evidencia de colaboraciones con empresas que generan contenido PFC, revelando un enfoque deliberado para incrementar la presencia de esta música en sus playlists.
¿Cómo se involucra la inteligencia artificial en la creación y selección de contenido en Spotify?
La inteligencia artificial juega un rol cada vez más importante en la estrategia de Spotify, especialmente en la producción y promoción de música de bajo costo como el contenido PFC. Según el reporte de Pelly y declaraciones de empresas como Epidemic Sound, la IA ya se utiliza para facilitar la creación de música "funcional" y podría permitir la generación masiva de pistas destinadas a playlists temáticas.
Además, las herramientas de aprendizaje automático de Spotify personalizan recomendaciones y seleccionan contenido para los usuarios, lo que ayuda a insertar discretamente música PFC en las listas de reproducción sin que los oyentes perciban su origen. Esto podría allanar el camino para la normalización de música generada por IA en el futuro.
Cómo sigue
Las acusaciones contra Spotify plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de streaming para músicos independientes y la transparencia de la plataforma con sus usuarios. A medida que Spotify continúa enfocándose en estrategias de rentabilidad, es probable que surjan más cuestionamientos éticos y regulatorios sobre la práctica de incluir música anónima de bajo costo en playlists populares.