La situación de Matías Viña en River Plate atravesó un giro inesperado y desencadenó un conflicto de alto impacto entre dos gigantes del continente. El lateral izquierdo de la selección uruguaya fue apartado de los entrenamientos del plantel profesional que conduce Eduardo Coudet en el predio de Cantilo y trabaja junto a un grupo de futbolistas relegados, producto de un entramado contractual de difícil resolución.
El exjugador de Nacional y Palmeiras, llegó a Núñez a comienzos de año cedido desde Flamengo por un cargo de US$ 500.000 por una temporada. El préstamo incluía una cláusula de compra obligatoria fijada en US$ 5 millones por la totalidad de su pase, la cual se activaría de manera automática en caso de que el defensor disputara al menos el 50% de los minutos totales durante la competencia oficial.
El calvario de Matías Viña en River Plate
Ante un rendimiento por debajo de lo esperado y la decisión del cuerpo técnico de no considerarlo una prioridad, la directiva de River Plate intentó interrumpir el préstamo de Matías Viña seis meses antes de su finalización y devolver al jugador a Brasil.
Sin embargo, desde Río de Janeiro la respuesta de Flamengo fue rotunda: el conjunto carioca rechazó la rescisión sin costo y exigió el pago de una multa compensatoria estipulada en el contrato si la cesión se rompe de forma anticipada.
Para evitar asumir el desembolso de la penalización y, fundamentalmente, impedir que Viña sume el porcentaje de minutos que gatillaría la compra obligatoria de US$ 5 millones, la dirigencia de River Plate tomó la determinación de aislarlo del primer equipo.
Así, el futbolista uruguayo quedó atrapado en un "limbo": su actual club asumirá el pago de sus haberes hasta diciembre, pero no le dará rodaje deportivo mientras ambas instituciones negocian una salida definitiva.