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Gustavo Poyet habló de su vida como futbolista y como entrenador
Jugaba al básquetbol en el colegio, y a veces, “lo hacíamos en cancha abierta. Con viento tenías un lío bárbaro para tirar. Mi viejo me daba tips cuando yo jugaba al fútbol; al básquetbol, nada. Jugué al fútbol porque a mi viejo le hubiera gustado jugar al fútbol. Un día pasó por Tabaré y fue lo que fue en el básquetbol. La única imagen que tengo de él como jugador, fue cuando jugaba en Peñarol que salí de mascota”.
En una época vivía en La Paz y Juan Paullier. “Íbamos al Platense y jugábamos al fútbol de salón y un señor nos llevó a La Escalinata a jugar en las distintas categorías de baby fútbol, ahí, al lado del club Nautilus. Hice toda la escalera ahí y el baby lo hice en River Plate”, explica. Y agrega: “Y quedé de pedo, porque fui a entrenar un día entre semana y no me fue bien, y me llamaron el fin de semana para un amistoso y metí tres o cuatro goles. Jugaba en todos los puestos, menos de golero”.
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Washington Poyet, el padre de Gustavo Poyet, en el centro con la número 7 de Tabaré, con el que fue cinco veces campeón federal de básquetbol
Dice que con su padre, siempre tuvieron “una buena visión de River Plate por sus inferiores y es mi equipo en Uruguay, porque pasé todo, por más que todos me ponen como que soy de Peñarol, Lo que pasa es que jugar en Peñarol y Nacional era difícil”.
Su idolatría por “El Nando (Fernando Morena), no era normal. Era mi ídolo pero mal, mal. Iba al estadio para ver solo a Morena: cómo corría, como se movía, cómo iba al segundo palo. Cuando subí a Primera, había un técnico, y después vino El Nando. Me imagino la cara de boludo que yo tenía por verlo a él. Era una alegría de poder tenerlo cerca y como entrenador. Tratarlo era algo único".
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Una foto para el recuerdo: Gustavo Poyet con su extécnico de Chelsea, Ruud Gullit, y Diego Armando Maradona
Y añade: "Mi viejo seguro que puso plata para que volviera a Peñarol cuando se hizo aquella colecta en 1981. Mi papá era de la barra de la Olímpica. Yo iba a la Ámsterdam, y la única imagen que tengo es un partido que Peñarol perdía 1-0 con Nacional y nos empezamos a ir desde la parte baja de la tribuna. Y cuando llegamos arriba, en la última jugada, Venancio Ramos empató en la hora, y empezaron a irse los de Nacional. ¡Lo que es el fútbol! Es único. Compartíamos la Ámsterdam con los hinchas de Nacional y nunca pasó nada”.
De River a Francia
Del baby de River lo ascendieron directamente a la Sexta división, ya que entonces no había Séptima. “Me subieron a Sexta, y el segundo año, jugué de segundo punta detrás de Mario Orta, y les ganamos el campeonato a Peñarol y a Nacional. En las inferiores mis técnicos fueron Jesús Rodríguez y el padre del Pato Aguilera, Carlos”.
Con 18 años, Juan Ricardo Faccio lo ascendió a Primera división. “Cuando cobré mi primer sueldo en la sede que estaba en la Avenida Millán, pensé que era un peligro irme en ómnibus con ‘tanta plata’ y me tomé un taxi”.
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Gustavo Poyet en el medio de los de abajo con la pelota en la mano, cuando jugaba en River Plate en sus inicios; arriba, el penúltimo desde la izquierda es Gabriel Correa, a quien años después, le ganaría un playoff para no descender en España
Metió goles de todos colores y con solo 20 años, cuando Morena asumió como técnico de Peñarol en 1988, se lo quiso llevar.”Estuve a punto de llegar a Peñarol, pero al final, me contactaron desde Francia porque buscaban un delantero centro y estaba el uruguayo Carlos Curbelo que jugaba en Niza. Entonces me llevaron. Iba a firmar en Niza, pero al final pasé a Grenoble de la Segunda división. Fui un desastre, aunque aprendí francés”. Allí jugó con Youri Djorkaeff, quien luego sería campeón mundial con Francia en 1998.
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El primer pase de Gustavo Poyet al exterior, siendo muy joven; defendió a Grenoble, en la B de Francia
Cuando rescindió en Francia, tenía dos años y medio más de contrato. “Ahí tuve la posibilidad de firmar para Nacional, porque se iba (Daniel) Fonseca. Mi viejo se quería matar (se ríe). Fui a ver el partido ante Bella Vista de la Liguilla y Nacional perdió y no clasificó a la Copa Libertadores, entonces no firmé porque ya no me necesitaban”.
Cacho Blanco había jugado en Zaragoza y había recomendado a Ildo Maneiro como técnico. Entonces, este lo llevó para España. “Había cumplido 22 años. Fue Edison Suárez como fichaje importante y yo ahí…(se ríe). En España aprendí a jugar como mediocampista porque no podía jugar de delantero en ese fútbol, literalmente”.
Con este club fue campeón de la Copa del Rey ante Celta de Vigo en un partido que se definió por penales.
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Uno de los tantos festejos de Gustavo Poyet con la camiseta de Zaragoza de España
Recuerda que “el primer año fue duro porque tuve que adaptarme a jugar de volante, porque jugaba de frente y no de espaldas al arco, como cuando era delantero. Tuve que meterle mentalmente. Fue un año de riesgos, porque después terminaron echando a Maneiro. Me quedé porque en la promoción para no descender, que nos tocó Murcia de Gabriel Correa –quien había sido compañero suyo en River–, no empecé jugando en la ida y empatamos 0-0, y ganamos 5-2 en la vuelta, hice dos goles. Se ve que dijeron: ‘Y… vamos a quedarnos con este pibe’. Gabriel se quería matar, porque nos habían dado un paseo bárbaro”.
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El equipo de Zaragoza de España que ganó la Recopa, con Gustavo Poyet entre los parados
Perdieron la final de Copa del Rey con Real Madrid “y en mi cuarto año le ganamos a Celta ese torneo por penales y Paco Casal me hizo la renovación del contrato. Había jugado cuatro años muy baratos –cobraba poco– y quedé caliente porque no me subieron lo que yo quería, pero tanto Paco como Pitongo Delgado me hicieron ver que era importante quedarme allí. Fue la primera gran decisión que tomé. Digo eso porque mi año fue 1995: ganamos la Recopa con un gol de Nayim desde la mitad de la cancha en el último minuto del alargue 2-1 a Arsenal. La pelota le pasó por arriba a (David) Seaman. Ni el más optimista de los hinchas pensaba que podíamos ganar, por eso a nosotros nos llaman los héroes de París en Zaragoza, porque era imposible”.
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Gustavo Poyet, en primer plano, festeja el título de la Recopa de Europa con Zaragoza de España
Cuando llegó y perdió la Copa del Rey, todos le decían lo que era ganarla cuando Zaragoza la ganó con Ruben Sosa y le contaban lo que era ir a la Plaza del Pilar a festejar. E insiste: “Lo de la Recopa, fue tremendo. Víctor Fernández, el técnico y quien hoy volvió al club, dijo que en su vida, aquel fue el movimiento social más importante de la ciudad. Tanto es así, que ganamos la Recopa el 10 de mayo, pero para nosotros es más importante el 11 por lo que vivimos en aquella jornada con toda la hinchada”.
En aquel equipo jugaban los argentinos Darío Franco, el Negro Fernando Cáceres y Juan Esnáider, y el brasileño Cafú, quien era suplente. “Gracias a que nuestro lateral derecho, Alberto Belsué, era tan bueno, no jugaba Cafú y eso permitía que yo pudiera jugar. Jugábamos solo tres extranjeros en esa épóca. Tener la posibilidad de jugar con Cafú y con Darío Franco era un espectáculo”.
La mítica ciudad de Londres lo esperaba para ver quizás, la mejor versión de Poyet en toda su carrera. “Ganar la Copa América con Uruguay me puso un poco más en el mundo. Me quedaban dos años más en Zaragoza y los cumplí. Ahí quedé libre y me fueron a ver de Chelsea a un partido en Madrid que tuve que marcar a Redondo en Real Madrid, y me fue bien. Pasé a Chelsea y esa fue mi segunda gran decisión. Me cambió la vida a mí y a mi familia. Desde 1997, salvo cuando me retiré un año y medio, mi casa es Londres. Mis hijos, Matías y Diego, quienes nacieron en Zaragoza, tenían cuatro y dos años, respectivamente”.
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El grito de gol de Gustavo Poyet con la camiseta de Chelsea en la Premier League de Inglaterra
Llegó y al poco tiempo se rompió los ligamentos cruzados y lo operaron en Bélgica. “El médico me dijo que tardaría cinco meses y medio para volver y así fue. El tema es que al principio no hacía mucho ejercicio. Entonces un día el médico me dijo: ‘¿¡Juega en la Premier League y no tiene para comprarse una bicicleta estática?!’. Y me compré una para ejercitarme en casa. A su vez, Chelsea no tenía piscina y empecé a ir a una particular todas las tardes. Y cumplí con los cinco meses y medio para volver”.
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Tras dejar su carrera de jugador, Gustavo Poyet, ya como técnico de Brighton & Hove Albion, se encontró con su excompañero de Chelsea, Gianfranco Zola
Pero no volvió en un momento cualquiera, sino que lo hizo para entrar en la historia del club, cuando Gianluca Vialli, era jugador y técnico de Chelsea.
“Con lo justo, luego de tremenda lesión, pude volver para jugar la semifinal de la Recopa contra Vicenza de Gustavo Méndez y Marujo (Marcelo Otero). No jugué la ida, perdimos 1-0 y a las dos semanas, Vialli cerró los ojos y me empujó a la cancha. Empezamos perdiendo 1-0 e hicimos tres goles: yo el primero, (Gianfranco) Zola el segundo y Mark Hughes el tercero”, recuerda.
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El fin de semana pasado, Matías, el hijo mayor de Gustavo Poyet, se casó; a la derecha aparece su otro hijo, Diego Poyet, quien tuvo pasaje por la selección sub 20 de Uruguay
Y cuenta cómo se dio la posibilidad de jugar: “Fijate lo que es el fútbol y la vida. Uno de los mediocampistas, Dan Petrescu, estaba lesionado, y Roberto Di Matteo, enfermo. Y entonces me tocó a mí que estaba volviendo de la lesión. Gianluca (Vialli), era el técnico, pero jugó también y metió el centro del gol de Zola. La idea era que jugara una hora y tuve que jugar los 90 para meter en el medio. ¡Lo que corrí! Terminé destrozado”.
Aquí se puede ver un golazo de Poyet con tremenda asistencia de Gianfranco Zola:
Embed - Recordamos gol de Gustavo Poyet - Sunderland HD
Ganaron la Recopa 1-0 a Stuttgart, al que dirigía Joachim Löw, quien años después dirigiría al seleccionado alemán.
Así recuerda Poyet ese hecho: “La gente solo conoce al Chelsea de hoy. Cuando llegué, habían ganado la FA Cup. Ganar la Recopa en ese momento, era como ser campeones del mundo. No era el Chelsea de (Roman) Abramovich que vino después, ni de (José) Mourinho”.
Pero el partido más importante que vivió, según cuenta, fue la Supercopa de Europa que le ganaron 1-0 a Real Madrid con un gol suyo, contra Roberto Carlos, Karembeu, Seedorf, Redondo y Raúl, entre otros.
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Gustavo Poyet celebra el título de la Supercopa Europea ganado con Chelsea ante Real Madrid con un gol suyo; a su lado, Marcel Desailly, campeón del mundo con Francia en 1998
“Ese fue mi momento, porque siendo un jugador ofensivo, nunca había hecho goles en finales. Y llegó en un momento especial. Era el partido del año total para nosotros por el rival. Para ellos era una copa más, una normalita. Jugamos como si fuera una final del mundo, no sabés lo que fue. Jugamos con un planteo muy conservador y yo empecé en el banco. Gianfranco Zola me pasó la pelota para el gol y fue un momento muy especial”, dice.
Aquí se puede ver el gol de Poyet que les dio el título ante Real Madrid:
Embed - 1998 August 28 Chelsea England 1 Real Madrid Spain 0 UEFA Super Cup
La alfombra roja en Wembley
Con tres campeones del mundo con Francia en 1998, fue campeón de la FA Cup, el torneo más antiguo del mundo en Wembley. En aquel Chelsea jugaban Marcel Desailly, Frank Leboeuf y Didier Deschamps, además de George Weah en ofensiva. Vencieron 1-0 a Aston Villa capitaneado por Gareth Southgate, actual DT de Inglaterra.
Así lo recuerda: “¡Qué espectáculo ese Wembley! Fue el último partido que se jugó antes de que lo demolieran para construir el nuevo. Cuando lo tiraron abajo, me rompió el corazón”.
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Gustavo Poyet mostrando el trofeo de la FA Cup ganado con Chelsea en Inglaterra
Y añade: “Después de ganar la final, la caminata detrás del arco, hasta la mitad de la cancha, con la alfombra roja, fue algo increíble. Ahí recibimos el saludo de la realeza”.
Poyet habla de los tres campeones del mundo y cuenta que “(Frank) Leboeuf era muy importante para mí porque yo hablaba francés, pero no inglés. Después aprendí inglés. A su vez, Marcel (Desailly) nos dio un cambio de calidad bárbaro, venía de Milan, después de haber ganado el Mundial. Didier (Deschamps) jugó un año y se fue, porque no se le hizo tan fácil pese a que venía de Juventus y como campeón del mundo”.
Aquí se puede ver cuando Poyet recibió la FA Cup y le pasó el trofeo a Didier Deschamps en el palco:
Ahí tuvo a Ruud Gullit de técnico: "Me puso a la izquierda y yo le dije: ‘¿Estás seguro?’. Cuando jugábamos y estábamos en el túnel, miraba a mis compañeros: Petrescu, Di Matteo, Dennis Wise –el capitán–, yo, y delante nuestro, Zola. Entonces miraba a los rivales y decía para mí: ‘Uh, ¡qué problema van a tener!’. Esa sensación me daba en el túnel antes de entrar a la cancha. Te daba un plus, porque éramos un equipazo”.
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Los partidos ante Roy Keane, de Manchester United, eran tremendos; aquí se puede ver la reacción de Gustavo Poyet y sus compañeros de Chelsea contra él
Ganó la Community Shield, la Supercopa Inglesa, 2-0 a Manchester United de Alex Ferguson y vivió un momento complicado con Roy Keane, un jugador que pegaba patadas aberrantes.
“Mirate la patada que me pegó Keane. Fue el más duro que enfrenté en toda mi carrera. Tremendo jugador de fútbol, pero tenías que tener más que visión periférica, tenías que tener cuatro ojos. Me pisó el gemelo de atrás y si la pierna se me hubiera quedado trancada, me rompía todo. Lo echaron”, dice.
Aquí se puede ver la jugada de Keane con Poyet:
En aquel equipo jugaban también Paul Scholes, David Beckham y Ryan Giggs, entre otros. Cuenta que “el mejor mediocampista inglés era Paul Scholes. Entendía el juego, era duro, metía goles y si tenía que pegar, te pegaba. Tenía todo”. Y también habla de Beckham: “Si yo hubiera jugado con Beckham habría hecho 200 o 300 goles, por cómo le pegaba ese muchacho. Tenía una repetición de la precisión que era tremenda. Si te da 10 pelotas por partido y no hacés un gol, sos un desastre. Entre el doble ritmo que aprendí en el básquetbol y mi juego, me ayudaban para llegar antes que los defensas”.
Aquí se puede ver cuando recibió el trofeo por haber ganado la Community Shield ante Manchester United:
En Inglaterra es Gus. Nadie lo conoce por Gustavo. Y habla de lo que fue pasar a Tottenham Hotspur desde Chelsea. De un club londinense a otro.
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Gustavo Poyet celebrando un gol para Tottenham Hotspur de Inglaterra
“Hinchas de Chelsea me recuerdan como alguien de esa generación que ganó cosas, pero con una espinita de por qué me fui a Tottenham. Glenn Hoddle vino a casa y me convenció. Mil veces expliqué que mis rivales eran Manchester United y Arsenal. No me arrepiento para nada. Pero al día siguiente que firmé, la reacción del hincha la palpé y me sorprendí. Capaz que fui ingenuo. No lo esperaba porque no lo tenía de rival a Tottenham. Allí, el primer año me fue notable. A nivel de club, el clásico más importante que jugué fue Tottenham-Arsenal, es sí que es un gran clásico. No había un clásico con Chelsea”.
La selección: el mal momento por repatriado y el título de la Copa América
Gustavo vistió de celeste con la sub 20 en el Sudamericano de Colombia de 1987, dirigido por el Maestro Óscar Tabárez. Fue goleador de aquel equipo junto a Polillita Da Silva, con tres goles.
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Carlos Laje, Sergio Martínez, Gustavo Poyet, Ruben Da Silva y Ruben Pereyra, con la selección uruguaya sub 20 en el Sudamericano de Colombia de 1987, dirigidos por el Maestro Óscar Tabárez
“Tenía una responsabilidad porque era uno de los mayores. Merecíamos más. Eran los comienzos del Maestro, pero ya se veía algo en él”.
Debutó en la selección de Uruguay mayor con Luis Cubilla como técnico en un amistoso contra Perú en 1993. Pero el recuerdo no es del todo grato y va más allá de lo futbolístico.
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Gustavo Poyet de Uruguay, marcando a José Saturnino Cardozo de Paraguay
Así lo explica: “Fue el peor momento que tuve en cualquier club en mi vida. Un período difícil aquel de los repatriados. Yo estaba en una posición sumamente incómoda porque yo era repatriado, pero no de los repatriados a los que se había referido Cubilla antes, que eran los del Mundial de 1990, que yo no estuve. Había un ambiente feísimo, porque se creó una división en el país”.
Poco después llegó la alegría de ganar el título de la Copa América 1995 en Uruguay y eso lo lleva en el corazón.
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El equipo de Uruguay que comenzó jugando la final de la Copa América 1995, la cual ganarían los celestes, ante Brasil; Gustavo Poyet es el segundo de los de abajo desde la izquierda
“Me vino a buscar Pichón (Héctor Núñez) a casa en Zaragoza y le estaré agradecido de por vida, porque me dio el momento más sagrado de mi vida futbolística. Ganar algo con la selección está por encima de todo. La ganó gente de mi barrio que estaba en el Estadio, gente del Colegio Santa María… Todos. Pichón me dijo: ‘Vení que vamos a ganar la Copa América’. Yo jugaba en otras condiciones, porque en mi club llegábamos mucho por banda y en la selección mucho por adentro, con Francescoli, Bengoechea, Fonseca”, explica.
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Gustavo Poyet celebra junto a Enzo Francescoli en la Copa América 1995 con Uruguay
Y agrega: “Yo jugaba de volante central con el Guti (Álvaro Gutiérrez) y con (Diego) Dorta. Después entró Pablo (Bengoechea) en la final. La cancha estaba hecha mierda, la habían pintado de verde; nos quedaron los zapatos todos de verde, y la final corrí como un animal”.
Cuenta que “gracias a Dios que el Manteca (Martínez) metió el último penal, porque yo era el sexto en patear, el que iba después de él. Cuando ganamos la semifinal contra Colombia, me había engripado, y cuando terminó la final, terminé con los aductores que no te podés imaginar. Le dije a un masajista: ‘Dame un masaje’ y vino Morena y me dijo: ‘Gus, sos el sexto (en los penales)’. Prácticamente nunca patee un penal. El momento más nervioso de mi vida fue cuando Manteca pateó el penal. Si yo hubiera tenido que patear, a mí me daba un ataque al corazón. El Guti era uno de los favoritos para patear penales del Pichón, la gente no lo sabe. Los otros cuatro, todos pateaban penales: Enzo, Pepe (Herrera), Bengoechea y Manteca”.
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Gustavo Poyet con el brazo en alto celebrando el título de Uruguay, junto a varios compañeros, de la Copa América 1995
Poco después llegó Daniel Passarella como técnico celeste y enseguida lo tuvo en cuenta. “Pensé que iba a cambiar mucho al fútbol, que era importante, porque yo quería que cambiara todo lo organizativo. Una, no lo dejaron y otra, Daniel vino con lo suyo y en Uruguay somos jodidos. Me puso a jugar en una posición que no podía jugar, como un lateral izquierdo bis, y mi último partido en Asunción ante Paraguay fue penoso”.
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Gustavo Poyet celebra el título de la Copa América de 1995 con Uruguay, al lado del técnico, Héctor "Pichón" Núñez
El técnico que hizo debutar a Tchouaméni y que dirigió a Modric
Luego vendría su etapa como entrenador. Tras un breve pasaje por algunos clubes, trabajó como ayudante técnico de Tottenham Hotspur. Y ahí, fue a ver a un jugador a un partido para contratarlo y quedó maravillado. Era Luka Modric.
No duda a la hora de opinar: “El mejor jugador que entrené. Lejos. Todo lo hace bien. Tiene un balance que va para los dos lados, no sabés cuándo ni para dónde va a arrancar. Tiene un entendimiento que solo lo tienen los grandes. El día que decidimos comprarlo, jugaba con Croacia, y lo fuimos a ver con Juande (Ramos, el técnico), y decíamos: ‘Es un fuera de serie’. Y no te podés imaginar lo que es como persona, un pibe bárbaro, excepcional”, explica.
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Luka Modric cuando jugaba en Tottenham Hotspur y lo dirigía Gustavo Poyet, como ayudante técnico; luego pasaría a Real Madrid
Cuando dirigió a Bordeaux, hizo debutar a Aurelien Tchouaméni, actual compañero de Federico Valverde en Real Madrid.
“Un crack, Aurelien. Se veía, tenía el físico y quería aprender. Era muy inteligente y tenía 18 años. No me voy a colgar las medallas de que fui quien lo hizo debutar, porque tenía todos los atributos para hacerlo”, explica.
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Gustavo Poyet cuando dirigía a Bordeaux de Francia e hizo debutar a Aurelien Tchouaméni, hoy en Real Madrid
Su mejor versión se vio quizás, cuando dirigió últimamente a la selección de Grecia, a la que sacó campeona de la Liga de Naciones de Europa y con la que se quedó fuera de la Eurocopa por goles de diferencia.
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Gustavo Poyet como técnico de la selección de Grecia
Así recuerda su pasaje por ese combinado: “Aprendí mucho. Tengo una visión clara: me encantó ser seleccionador nacional. Me convenció, porque hasta que no lo intentás, no sabés si es lo tuyo. Hice una relación increíble con los jugadores y me quedé a un gol de hacer historia y no clasificamos a la Eurocopa, aunque ganamos la Liga de Naciones. Por parte de la Federación Griega, el vínculo aparentemente no está terminado, porque no hubo ningún comunicado ni nada tras mi salida. Ahora juegan amistosos y lo harán con un técnico sub 21”.
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Gustavo Poyet festeja el haber ganado la Liga de Naciones de Europa con Grecia, como entrenador de dicho seleccionado
A la hora de elegir al mejor jugador que marcó, lo resume así: “Redondo fue el mejor que marqué. Me metió 400 piñas en la cara, porque te sacaba las manos y no te dejaba llegar nunca a la pelota. Redondo, ¡uf!, fue un adelantado, un mediocampista de ahora”.
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Diego Poyet defendiendo a Uruguay
EFE
De sus dos hijos, Diego, fue el único que fue futbolista. Llegó a las selecciones juveniles de Inglaterra, pero también defendió a la sub 20 de Uruguay en 2015.
“Fui duro con él. Lo hice demasiado a mi estilo. Había una mentalidad de jugador veterano en un jugador moderno. Al principio lo ayudó mucho, pero después (duda), no sé. Ahora trabaja conmigo y tiene una gran visión parecida a la mía, porque lo hago ver los partidos desde la tribuna, el mejor lugar para ver el fútbol”.
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Gustavo Poyet con su hijo mayor, Matías
Matías enfiló para los números y se recibió. Gustavo se ríe cuando recuerda una anécdota. “Me escrachó en Twitter. Escribió: ‘Con dos futbolistas en la familia, uno tenía que ser inteligente’. Se acaba de casar con una inglesa”.
Gustavo Poyet fue un futbolista modelo. Supo cómo acoplarse a los clubes en los que jugó, cómo cambiar de posición, de ser centrodelantero a volante, y nada menos que su escuela fue Europa. Un multicampeón que aún tiene mucho para dar como entrenador.