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2 de marzo 2026 - 16:18hs

Andrés Matonte cumplió el domingo un impecable arbitraje en el clásico que Peñarol le ganó 1-0 a Nacional en el Gran Parque Central por la cuarta fecha del Torneo Apertura.

Es cierto que sobre el final del partido, cuando había adicionado seis minutos, Matonte fue protagonista de un blooper porque dio por terminado el partido un minuto y 15 segundos antes de la adición.

Inmediatamente a dar por finalizado el clásico, el campo fue invadido por los suplentes de Peñarol que entraron a festejar y por funcionarios de la Guardia Republicana que entraron, como es habitual, a custodiar al equipo arbitral.

Matonte tuvo que desalojar el campo de juego, reanudar las acciones y hacer jugar el minuto y fracción que quedaba. En ese breve lapso se lo vio muy nervioso mirando hacia el cuarto árbitro Daniel Rodríguez dando señales claras de que había quedado desorientado en materia de control del tiempo de juego.

Eso no mancha un arbitraje que no tuvo errores en las principales incidencias que tuvo el juego.

Su primera buena interpretación fue no cobrar falta de Emanuel Gularte sobre Tomás Verón Lupi, cuando el extremo de Nacional se escapaba por la derecha cerca del arco de Washington Aguerre.

Hubo contacto del defensor pero no suficiente como para que fuera sancionable como falta. Y ese contacto le impidió a Matonte también sancionar a Verón Lupi por simular.

A los 31' amonestó bien a Leandro Umpiérrez por una dura falta sobre Maximiliano Silvera a quien le dio con la suela en el zapato porque no vio a su excompañero llegando de atrás para marcarlo. Esta jugada marcó un importante antecedente en su arbitraje.

A los 44' Maximiliano Gómez le pidió una amarilla por una falta sobre Camilo Cándido. Matonte no accedió a la presión del 9 de Nacional que la semana pasada había sido clave haciéndole un gesto a Gustavo Tejera indicándole que Maxi Silvera había recibido un planchazo del defensor Sebastián Cardozo, cosa que no fue tal. El jugador de Progreso terminó injustamente expulsado por doble amarilla.

A los 53' amonestó bien a Eric Remedi por una sujeción donde no hubo ni la más mínima intención de disputar el balón. Sin forcejeo y con sujeción directa, la decisión del juez debe ser siempre amarilla.

Por la misma razón amonestó a Luciano Boggio a los 56'. Otro acierto.

A los 57' cobró correctamente una falta de Maxi Silvera sobre Remedi, muy protestada por los jugadores de Nacional. El argentino eludió a su oponente amagando y Silvera extendió su pierna a la altura de la rodilla del argentino para hacerlo caer.

A los 63' le sacó una amarilla a Maxi Gómez por dura falta sobre Lucas Ferreira.

Fue una decisión acertada por una suela sobre el pie plantado del zaguero de Peñarol.

A diferencia de la jugada de Umpiérrez sobre Silvera, acá Gómez fue de frente sobre el rival y con una entrada temeraria. De haber ido más arriba, sobre la articulación, bien pudo ser castigado con uso de fuerza excesiva y tarjeta roja.

A los 65' cometió su primer error de interpretación y en jugadas de apreciación, el único: debió amonestar a Jesús Trindade por cargar intencionalmente a Luis Mejía sin oportunidad alguna de jugar la pelota y con el golero despegado. Era amarilla y no la mostró.

En el gol de Peñarol, el Gran Parque Central estalló cuando Nahuel Herrera salió a marcar a Silvera.

Pero el quite del zaguero, enorme figura en el segundo tiempo, fue inobjetable. Silvera lo quiso eludir hacia un costado, tocó la pelota, pero al estirar la pierna izquierda Herrera el balón cambió nítidamente la dirección y salió adelante. Ahí Remedi tocó cortó, la pelota llegó a Leo Fernández, este habilitó a Arezo quien puso el 1-0.

El primer juez asistente vio muy bien la posición en que picó Arezo habilitado por un mal movimiento de cálculo de Agustín Rogel. Gol totalmente inobjetable.

La roja a Remedi fue también incuestionable, salvo para el volante argentino.

Se tiró a barrer con vehemencia a Juan de Dios Pintado y si bien no lo tocó con la suela izquierda lo derribó con la rodilla derecha plegada. La forma en que se tiró ameritaba amarilla y además hubo falta. Bien expulsado.

Peñarol protestó una roja a Camilo Cándido por dura falta en plancha sobre Arezo.

Fue otra jugada al borde, como la de Maxi Gómez. Fue una plancha a la parte baja de la tibia (canilla) pero con Arezo ya despegado del piso lo que no puso en riesgo su integridad física pero convirtió la acción en más aparatosa de la dureza misma que tuvo la incidencia.

Bien se puede decir que Matonte tuvo el mismo criterio para juzgar planchazos similares con las patadas de Umpiérrez, Gómez y Cándido.

A los 88', por último, amonestó bien a Facundo Batista en su tercera amarilla por sujeción.

Su arbitraje pasó desapercibido, una clásica forma de decir que el juez actuó bien y que su actuación no merece análisis ni comentarios. Con esa mirada, siempre son susceptibles de ser analizados los arbitrajes donde hay errores, poniendo siempre foco en el error y pasando por alto los aciertos. Sin embargo, los aciertos en un arbitraje también merecen ser analizados y más en ests tiempos donde la presión que se genera sobre la tarea es muy significativa.

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