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24 de enero 2026 - 5:00hs
Embed - Pérez Lauro: "Las SAD llegaron para quedarse y desarrollarse"

Sergio Pérez Lauro ingresó en el comité ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) tras ser votado en el congreso el 26 de mayo de 2025, en el momento más caliente de la negociación de los derechos de TV del fútbol uruguayo con Tenfield. Accedió a través de la silla del fútbol profesional, sector en el que las sociedades anónimas deportivas (SAD) tienen mayoría, para trabajar en el gobierno de Ignacio Alonso.

Viene del palo de los clubes-SAD, mundo que descubrió en Boston River. Antes de integrarse al comité ejecutivo, fue presidente durante 19 años de Boston River y vivió el fútbol desde la pasión y, también, desde la vergüenza, aquel día de hace 12 años cuando tuvo que pararse frente al plantel principal del club, al que le debía cinco meses de sueldo para decirles que no tenía dinero para pagar.

Estuvo en contra de la intervención de FIFA. Se fue de la AUF y volvió con Alonso en 2019 como presidente del Colegio de Árbitros. Aprendió a sentir como los jueces y a ver el fútbol desde un lugar diferente.

Dijo que el futuro del fútbol uruguayo está en el camino de las SAD, excepto para Nacional y Peñarol.

Confesó que tiene dos objetivos muy claros para el fútbol profesional que representa: que los clubes uruguayos no se eliminen más en primera ronda de Copa Sudamericano sino que vayan directo a la fase de grupos e impulsa la creación de una tercera copa internacional de Conmebol para que más clubes profesionales compitan en el exterior.

Destacó la experiencia que vivió en las charlas con Francisco "Paco" Casal, elogió al presidente Alonso y se mostró desde un lugar muy llano, con conceptos que explican su forma de ver el fútbol.

Sergio Pérez Lauro

Así se desarrolló la entrevista de Referí con Pérez Lauro:

Hace ya ocho meses que ingresaste al gobierno del fútbol como representante del fútbol profesional. Cuando mirás para atrás, ¿con qué te encontrás?

Con una experiencia fantástica. No había tenido la oportunidad de trabajar a ese nivel. Si bien fui presidente del Colegio de Árbitro, trabajé antes en el Consejo Juvenil con Aldo Gioia, esto requiere otro tipo de trabajo, de profesionalismo y de dedicación. Más en estos momentos tan particulares que vive el fútbol uruguayo. Me ha tocado aprender cosas que nunca pensé que iba a aprender, como el tema de los derechos de televisión, en un asunto en el que me falta muchísimo todavía.

¿Cómo qué?

Lo que significa el mundo de la producción audiovisual, lo que significa la televisión, lo que significan los derechos. He avanzado bastante pero me falta un montón y me he encontrado realmente con gente que sabe mucho de este tema. Ignacio Alonso, el presidente, se ha interiorizado en el tema, ha profundizado, ha estudiado y hoy es una persona que habla de igual a igual con cualquier cableoperador, con cualquier persona vinculada a la industria y la verdad que es un orgullo que haya gente de ese nivel en la Asociación.

Sergio Pérez Lauro

Durante 19 años fuiste presidente de Boston River.

Exactamente. Presidir una institución como Boston River en aquel momento, no ahora que es otra cosa, te da una experiencia muy importante. Porque no había un peso, porque había que volverse loco para conseguir el dinero, porque había obligaciones que cumplir y responsabilidades que tomar. Fue una experiencia casi agotadora.

¿Cómo llegaste a la presidencia de Boston River?

Nací en Boston River. Mi padre fue presidente, mi tío fue presidente, mis padres se conocieron en un baile en la sede vieja del club. Así que era imposible que no saliera hincha de Boston River. Después, en el momento en el que el club deja de participar en la Asociación, que fue en la década de 1980, me vinculé al fútbol de salón, que estaba muy desarrollado. Casi 20 años después, en 1999, con un grupo de dirigentes y amigos, que estábamos en el fútbol de salón, que sentíamos que nos quedaba chico, entonces decidimos volver a la AUF. En aquel momento pensamos en la figura de Hugo Jaurena, que estaba vinculado a Central Español. A fines de 1998 comenzó como presidente, pero en 1999 Eugenio Figueredo lo llama para integrar la Mesa Ejecutiva y me pidió a mí que asumiera. Así empezó el recorrido de 19 años como presidente. Volvimos a la C. En el 2006 fuimos campeones de la Liga Metropolitana Amateur, después de ganarle la final a Alto Perú en el Parque Palermo. Subimos a la B, aunque fue complicadísimo porque no había ascenso directo y tuvimos que convocar a una asamblea de clubes de aquel momento. Allí fue cuando conocí a Ignacio Alonso. Era delegado de Rampla. Le fui a buscar la firma porque había que presentar determinada cantidad de firmas para convocar a la asamblea. Recuerdo que estaba jugando fútbol 5 en la cancha de Urreta y paró el partido para firmar. Increíble las cosas que se dan. Se logró la asamblea y que nos habilitaran a ascender porque lo habíamos ganado en la cancha. En 2007 jugamos en la B hasta el 2016, cuando subimos en Melo, contra Cerro Largo tras ganar 1 a 0. Y ese mismo día, increíblemente, mirá lo que son las cosas, en ese partido también decretamos el ascenso de Rambla. Después clasificamos a Copa Sudamericana y yo me alejé de la presidencia en 2018. Entonces pasé al Consejo Juvenil, en el lugar que dejó Marcelo García, quien había renunciado porque se candidateaba a la presidencia de Fénix. Estuve poco tiempo porque llegó la intervención de FIFA y, como no estuve de acuerdo con eso y no me sentí a gusto, me alejé. Luego cuando Alonso asumió la presidencia de la AUF (en 2019), me llamó para ocupar el cargo del Colegio de Árbitros. Allí estuve casi dos años.

Aprender a ver el fùtbol desde la piel de los árbitros

¿Cómo definirías la etapa en el Colegio?

Una etapa difícil, porque en aquel momento no existía el instrumento del VAR, que creo que ha mitigado mucho los errores de los árbitros. Conocí gente fantástica, gente que trabajaba muy bien, entre ellos Darío Ubríaco. También he dejado muchos amigos allí, como José Villalba. Fue una etapa difícil porque también me tocó lidiar con el famoso tema del sumario de Claudia Umpiérrez, y eso trato de dejarlo en el pasado porque no fueron momentos gratos. Fue una etapa de aprendizaje fundamentalmente y ahí aprendí a ver el fútbol de otra manera. Porque hasta que llegué a ese lugar, siempre me quejé de los árbitros, y ahí me di cuenta que en realidad los árbitros son como uno y que cuando les va mal, sufren igual que uno, porque la intención de ellos es tratar de mejorar en todo y que no se les genere ningún tipo de mancha en su carrera.

Decías que aprendiste a ver el fútbol de otra manera. ¿Qué significa exactamente eso?

Esa tensión permanente de que el árbitro está aplicando actitudes tendenciosas o que favorece a uno y al otro. Aprendí que eso era todo folclore del fútbol. Realmente aprendí que el árbitro sufre, como cualquier hincha del fútbol, cuando las cosas no le salen. El nivel del arbitraje uruguayo es muy importante.

Sergio Pérez Lauro

¿Es bueno?

Es muy bueno.

¿Del 1 al 10 con cuánto lo calificarías?

Con 9, con 8. Nosotros tenemos un árbitro asistente, Tarán, que para mí está entre los mejores del mundo. Analizalo. No se equivoca. No falla. El nivel de los arbitrajes internacionales es muy bueno.

Lo que se pone siempre en duda es la honestidad de los árbitros.

Uno ve caras y no ve corazones, pero yo creo que en ese aspecto hay mucho folclore. Cuando citábamos a los árbitros por algún error puntual, notaba la angustia que padecían y el sufrimiento que les significaba postergar en su carrera la posibilidad de un ascenso internacional por alguna sanción que se pudiera imponer.

También sufriste amenazas.

Sí. Pero el primer problema grande que tuve en el Colegio fue con Nacional. Le retiró la confianza al Colegio, salvo al miembro político. Ese fue el primer problema, que tuvimos que encarar con Alejandro Balbi. Y después con Peñarol, por las críticas al tema arbitral. ¿Amenazas? No sé de quién eran, porque eran anónimas, por supuesto, a nivel de las redes sociales y que tampoco sé si eran de Peñarol. Decían Alma Aurinegra, y yo qué sé si Alma Aurinegra era de Peñarol o de Nacional. Fue una situación incómoda. Por supuesto que mi función se desarrollaba en un cargo honorario. Le dedicaba bastante tiempo porque me gusta trabajar en el fútbol. Hasta que llegó un momento en que mi hijo me dijo, y si llega pasar una muerte en el fútbol. Entonces, empecé a pensar, 'estoy perdiendo tiempo, perdiendo momentos con mis hijos, perdiendo temas de trabajo para ocuparme de una cosa que me gusta pero que hay algunos que son ingratos y uno no sabe lo que le puede pasar porque la sociedad está muy complicada'. Allí preferí dar un paso, porque también Ubriaco se había alejado. Entonces volví a mis raíces, como delegado de Boston River hasta la desginación para el comité ejecutivo del año pasado.

Boston River: el paso de asociación civil a SAD

¿Cómo se vivió el cambio de Boston River de asociación civil a SAD?

La primera experiencia fue con Navarro Montoya en 2009, que tenía la experiencia de las SAD del fútbol español. Viajamos con Roberto (Perdomo) a Buenos Aires, nos reunimos con Navarro Montoya, le planteamos la propuesta, le interesó, dijo que iba a hablar con un par de amigos, que podían ser eventuales socios y que nos contestaba. A los dos o tres días nos llamó, y nos dijo que venía para Montevideo con Cardetti y Cuqui Silvani. Después se agregó Carbonari. Allí empezamos a hacer los trámites para continuar como SAD. Ellos empezaron trabajando como un gerenciamiento con la asociación civil hasta que logramos el estatus de SAD. Ellos se retiraron al final del 2011 y el club mantuvo el funcionamiento de la SAD. Al poco tiempo se integró Edmundo Kabchi.

¿A esa altura el club como asociación civil no resistía más y debía pasar a ser SAD?

Con Roberto, con quien éramos socios en el estudio, habíamos estudiado la Ley Trobo. ¿Te acordás que se le llamaba así? Y nos dimos cuenta de que era la única forma de poder captar capitales extranjeros en el fútbol, porque los inversores aseguraban jurídicamente los derechos federativos de los jugadores. Esa es la realidad. Lo fuimos armando de a poco y prosperó. Encontramos a Kabchi con experiencia en Venezuela y en España. No le era ajeno la SAD. El club, como asociación civil, conserva el 10% del paquete accionario. O sea, tiene el 10% del paquete accionario y además forma parte del directorio.

¿El 10% de todos los beneficios son del club?

De los beneficios y, eventualmente, también las deudas son del club. Era la forma que nosotros encontramos para que la asociación civil siguiera teniendo participación en el fútbol y participar de la vida deportiva del club para que no nos enteráramos por la radio quién era el nuevo jugador del equipo. Esas pequeñas cosas que para nosotros nos parecían importantes.

Sergio Pérez Lauro

¿Cuánto cambió Boston River a partir de eso? ¿Qué futuro le veías en el 2008-2009?

El futuro que le veía en ese momento era muy complicado. Muy complicado, porque si bien hacíamos un esfuerzo enorme para mantener el equipo, era cada vez más difícil porque la profesionalización del fútbol te lleva a tomar obligaciones que, de repente, el club no estaba en condiciones de cumplir. Boston River era un club relativamente de barrio. A pesar de que fue fundado en 19 39, nunca había salido de la C. Entonces, el ámbito del fútbol profesional y de primera división ni hablar, significaba otro tipo de obligaciones. Te diría, sin temor a equivocarme, que si hoy Boston River no fuera SAD, estaríamos siendo un club amateur. La verdad es que nos encontramos con inversores que han sido fantásticos para el desarrollo del club. Fíjate que hoy tenemos dos complejos, estamos haciendo la segunda cancha de césped sintético en Manga, se compró un terreno aledaño donde se va a construir, en el futuro, el estadio. Hoy, en el ranking Conmebol entramos entre los 55 mejores. Algo impensada. Para mí era impensado ver jugar a Boston River con Peñarol y con Nacional en el Estadio Centenario, jugando copas internacionales. Ni el más optimista de los optimistas podía pensar esta realidad que hoy vive el club.

¿Cuál fue el momento más insólito que te tocó vivir como presidente de Boston River en época de crisis?

Te lo voy a contar porque fue increíble. Llegó un momento en que no podíamos más, teníamos cinco meses de atraso en los salario, estábamos en la B. Entonces, antes de salir para un entrenamiento subí al ómnibus y le dije, ‘muchachos, la verdad, con el corazón en la mano, yo no les puedo seguir pagando. El que quiera seguir con nosotros, bienvenido, que siga. El que no quiera seguir, lo entiendo perfectamente’. No se fue nadie, se quedaron todos. Porque ellos siempre me reconocieron la condición de dar la cara, nunca me oculté. Estábamos jugando una semifinal con Miramar. Eso ocurrió allá por 2012. En el equipo teníamos a Torgnascioli, Román Cuello, Zarfino, Serafín García. Teníamos un cuadro fantástico.

¿Después los futbolistas cobraron, obviamente?

Sí. Cobraron todo.

¿En ese momento te dio vergüenza?

Sí, me dio vergüenza, porque uno cuando va a buscar a los jugadores y se compromete con un contrato es para cumplir, pero, ¿qué podía hacer? Ya habíamos agotado todos los esfuerzos. Habíamos, como dice el tango, mangado amigos y enemigos. No había de dónde rascar.

El lugar de las SAD en el fútbol uruguayo

¿Las SAD llegaron para quedarse?

No solo para quedarse, sino para desarrollarse. Creo que va a haber muchas instituciones, que son asociaciones civiles, que no van a tener otra alternativa que convertirse en SAD para seguir viviendo. Porque el del fútbol es un mundo que ha evolucionado. El fútbol es un deporte fantástico, a nosotros nos apasiona, pero además es un negocio extraordinario también. Entonces requiere profesionalización de la parte directriz. Y cada vez requiere más tiempo. Cuando mi padre fue presidente, o estaba en la directiva del club, le dedicaba dos horas después de trabajar, y el club funcionaba. Pero ahora es imposible, ahora son 24/7. Y este nuevo escenario requiere que vos puedas vivir de eso, porque si no, ¿cómo haces para mantenerte? También en esto hay un tema de gestión, porque hay SAD que funcionan muy bien y otras que no funcionan tan bien y no funcionan tan bien también porque, qué pasa, a veces es difícil ser creíble ante los empresarios para lograr captar capitales. A veces porque los clubes tienen determinadas idiosincrasias que son complejas para gente que viene a invertir y que lo ve como un negocio, no como un hincha. A mí me cuesta a veces, porque yo soy hincha y a veces voy y le reclamo a la gente que está manejando Boston. ‘¿Por qué no traen al 9?’, y te responden, ¿sabés qué pasa? Que nosotros estamos buscando no solo el éxito deportivo, sino el éxito económico también’. Y eso es normal. Nunca me voy a olvidar un día que le estaba recriminando a uno de los inversores de la SAD, ‘¿sabés qué pasa? Yo tengo miedo de que bajemos’, y la respuesta fue, ‘vos tenés que tener miedo a que nosotros no vayamos’. Y la verdad es que me aterrizó.

¿El éxito de Boston en dónde está?

En la gestión deportiva vinculada a la económica. Se ha conformado un grupo de trabajo muy bueno. Pablo Álvarez es un factor fundamental. Juan Delgado también, porque tiene vínculos internacionales y vende jugadores. Y después es muy importante, el acompañamiento de la institución, el club como asociación civil.

Sergio Pérez Lauro

¿De qué forma?

La directiva de la asociación civil acompañando permanente, no poniendo palos en la rueda. Tratando de colaborar en todo lo que se pueda. Trabajando honorariamente para mejorar las cosas de la SAD. Se conformó un grupo que trabaja muy bien.

¿Imaginás a Nacional y a Peñarol SAD?

No. Es como si imaginaras a Real Madrid o a Barcelona. Al resto sí.

¿A Danubio y a Defensor Sporting también?

Tarde o temprano van a tener que tomar una decisión en ese sentido.

¿Tienen que existir más controles del que actualmente hay sobre las SAD?

Los controles deben ser para todos, porque no por el hecho de ser una SAD vas a ser una asociación ilícita, que es lo que se ha querido deslizar para desprestigiarlas. Porque los delitos los podés cometer siendo una asociación civil, una SAD o siendo cualquier cosa. No te blinda a vos la naturaleza jurídica de donde estás, no te blindas a determinadas cosas. Entonces me parece que los controles tienen que ser para todo el fútbol.

Los dos grandes objetivos para el fútbol profesional: el salto internacional

En mayo pasado te nombraron como representante del fútbol profesional, ¿te planteaste algún objetivo dentro de tu nuevo rol?

Sí, desde un primer momento y se lo dije a Alonso, quien me apoyó y estamos haciendo algunas gestiones en ese sentido. Creo que, como te dije hace unos minutos, el fútbol es un deporte fantástico y es un gran negocio. Pero yo no puedo perder de vista la historia del fútbol uruguayo. Considero que la Conmebol no ha sido justa con el fútbol uruguayo. Yo no puedo creer, y se lo dije al presidente Alonso, y el presidente Alonso se lo transmitió a Domínguez, que los cuadros nuestros que juegan Copa Sudamericana se tengan que eliminar entre ellos. No está bien, porque Uruguay tiene una historia que hay que respetar. Uruguay no es Bolivia. Uruguay no es Venezuela, Uruguay no es Perú. Entiendo que los clubes uruguayos por lo menos tendríamos que entrar directamente a la fase de grupos.
El otro tema que también es importante, que está un poco más avanzado, es la posibilidad de que Conmebol analiza la posibilidad de un tercer campeonato internacional, como hay en Europa. Eso dará posibilidades a otros equipos. Ese es el desafío que tengo como integrante del ejecutivo en representación del fútbol profesional. Es un cambio sustancial y voy a tratar de lograrlo. Un tercer nivel de competencia y que los equipos uruguayos de Sudamericana no se eliminen entre ellos.

¿Cuál fue el momento más difícil de todo lo que viste en este periodo como integrante del fútbol profesional en el comité ejecutivo?

El momento más difícil fue intentar convencer al presidente, y ahí tuve el apoyo de otros compañeros del Ejecutivo, de que los pliegos de condiciones del llamado a licitación tenían que ser aprobados por el Consejo de Fútbol Profesional (CFP). En ese momento existía el temor de que hubiera un palo en la rueda, que no se aprobaran los pliegos, que eso generara un desequilibrio en el proceso competitivo y que llegáramos a la licitación con ese problema latente de que podían haber impugnado los pliegos. Para mí fue complicado. Estaba muy nervioso el día del CFP en el que se logró una amplia mayoría porque creo que ahí nos estábamos jugando el futuro del proceso de licitación, y por suerte salimos adelante.

Entendías legalmente que el camino era ese.

Sí. También había otra interpretación jurídica, de que fuera al Congreso. Yo entendía claramente, por lo establecido en el Estatuto de la AUF que debía pasar por el CFP. Y fue lo que ocurrió. Pero estaba instalado el temor porque en aquel momento las aguas estaban muy divididas y no sabíamos si íbamos a lograr el consenso que después fue amplio. Se trabajó muchísimo por ese consenso. Fue un momento angustiante.

Sergio Pérez Lauro

¿US$ 67 millones es un buen precio para el fútbol?

Para mí es fantástico. En la única contrapropuesta que se le hizo a Tenfield, en aquel momento de intercambio, firmamos una nota que para negociar directamente aspirábamos a recibir un entorno de US$ 45 millones y logramos US$ 67 millones. La verdad que fue extraordinario.

¿De esas reunión con Francisco Casal hay algún elemento que vos te llevás o te guardás?

El conocimiento de una persona, que con su particularidad, que ha trabajado toda la vida en el fútbol uruguayo, que tiene una experiencia fantástica y que ha logrado lo que logró. El hecho de conocerlo personalmente significó un aprendizaje para mí.

¿El 1° de febrero arranca la temporada 2026 con todos los contratos de la licitación de los derechos de TV firmados y arreglados?

Espero que así ocurra.

Sergio Pérez Lauro

¿El Fair play financiero?

Están trabajando los clubes. Aportaron insumos, gente idónea, abogados y contadores. Si podemos ingresar todo en el CFP sería fantástico.

¿Qué le va a dar el Fair Play al fútbol uruguayo?

El ordenamiento financiero, para que los clubes no se desmadren en cuanto a las contrataciones. Para que no ofrezcan cosas que no pueden pagar, y que haya un un equilibrio hasta incluso deportivo con el resto de las instituciones.

¿Habrá topes salariales?

Creo que habrá topes en virtud del dinero que se va a distribuir. No te olvides que además de este dinero que se va a distribuir hay deudas, Deudas del Fondo de Fortalecimiento que ha dado la AUF. Hubo un apoyo financiero que vino de Conmebol y hay que devolver ese dinero.

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