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23 de junio de 2026 12:50 hs

La fase de grupos del Mundial 2026 llegó a su punto de no retorno para la selección uruguaya de Marcelo Bielsa. Ante España, la celeste se juega el ser o no ser: la clasificación a los dieciseisavos de final o una despedida prematura, sin pena ni gloria. En este escenario de máxima tensión, donde no hay mañana, la pizarra estratégica debe complementarse con el peso de la jerarquía. Es el momento exacto para el debut en esta Copa del Mundo del verdadero capitán del barco: José María Giménez.

Aunque Federico Valverde portó la cinta con orgullo y solvencia en los primeros dos encuentros, la ausencia de Josema en el equipo -condicionada una vez más por las lesiones que lo han perseguido- se hizo sentir en la línea de fondo.

Uruguay necesita, más que nunca, una voz de mando dentro de la cancha, un líder, un futbolista con los ribetes y el temple del zaguero de Atlético de Madrid para contagiar seguridad en un partido que será una auténtica batalla táctica y emocional.

Un espía en territorio conocido

El argumento para la titularidad de José María Giménez va mucho más allá de lo anímico; es estrictamente estratégico. El defensor conoce a la perfección el ADN del fútbol español.

Lleva más de una década compitiendo en la élite de LaLiga de España, lo que le otorga una ventaja competitiva invaluable: conoce los movimientos, las mañas y las debilidades de prácticamente todos sus rivales de turno, e incluso comparte vestuario con varios de ellos. Nadie en el plantel uruguayo sabe mejor cómo neutralizar el ataque español que él.

Además, la experiencia mundialista no se compra en la farmacia. Este es el cuarto Mundial en la hoja de vida de Giménez, quien ya defendió a la celeste en Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, acumulando 10 partidos en total en la máxima cita.

Mientras la presión puede hacer mella en los más jóvenes, para Josema este es el hábitat natural donde se agiganta.

El momento de Marcelo Bielsa

Superados los contratiempos físicos, el zaguero central ya está al 100% y a la orden. Marcelo Bielsa, un obsesivo de los detalles, es consciente de que el orden defensivo y la salida limpia serán cruciales frente a una España que asfixia con la posesión.

La templanza de José María Giménez para liderar la zaga y su letal juego aéreo -tanto en el área propia como en la rival- son armas que Uruguay no se puede permitir dejar en el banco de suplentes. En ese contexto, la variante debería ser por Juan Manuel Sanabria y que Mathías Olivera pase a jugar como lateral izquierdo, dejando a Josema como zaguero central.

Llegó la hora de la verdad. Ante el abismo de la eliminación o la gloria de seguir avanzando, Uruguay necesita a su caudillo. José María Giménez debe saltar a la cancha; la mística uruguaya y el boleto a la siguiente ronda lo demandan.

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