El calor insoportable de este lunes Miami no le impidió a los argentinos reunirse para alentar a su selección enfrentarse a Austria por la segunda fecha de la fase de grupos del Mundial 2026, con un objetivo claro en mente: ver como Lionel Messi se convertía en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.
Días atrás, en el debut de la albiceleste en el Mundial, Messi se despachó con tres goles que lo dejaron empatado en lo más alto de la tabla de goleadores de las Copas del Mundo junto a Miroslav Klose, con 16 goles cada uno.
Los vecinos llegaron confiados de ver el objetivo cumplido a la esquina de la Avenida Collins y la 73rd Street de North Beach, un punto de encuentro argentino en el que se dividieron para ver el encuentro: muchos fueron a Manolo, un restaurante argentino, y otros cruzaron al Bandshell, un teatro abierto que se llenó de gente pronta para ver en una pantalla gigante el encuentro, disputado en Dallas.
Como es costumbre, los argentinos comenzaron el partido en el teatro cantando, y la cosa empezó bien para ellos, cuando a los 8 minutos cobraron penal para Argentina. La pelota, como era de esperar, la tomó Messi, pero el disparo que lo hubiese metido en la historia se fue desviado.
Ahí los ánimos aplacaron un poco. Los hinchas miraban con tensión cada jugada, levantaban los gritos cuando la tocaba el 10, aplaudían cada quite del Cuti Romero, y saltaban con un "Uhh" cada vez que su selección estaba cerca de anotar.
Así vivieron los argentinos la victoria ante Austria
Foto: Joaquín Pisa
En la pausa de hidratación los argentinos aprovecharon para seguir el consejo de la FIFA, con muchas agua y cerveza en la vuelta que se vendía en el lugar. También había muchos escoceses, país que en el fútbol apoya a la Argentina desde aquel partido de Diego Maradona contra Inglaterra en México 1986, que levantaban el promedio de bebidas en el lugar. Austríacos había dos, una pareja que no la pasó muy bien por el resultado, pero no tuvo inconvenientes con los presentes.
Una patriada de Messi cerca de la mitad de la segunda mitad levantó el primer "vení vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, y de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar".
Varios argentinos que estaban allí se tienen fe para repetir el campeonato, algo que no ocurre desde que Brasil ganó las copas de Suecia 1958 y Chile 1962. Que su 10 es "el mejor jugador de la historia" es una opinión unánime entre ellos.
A los 38 Facundo Medina mandó un centro bajo por izquierda, Thiago Almada la dejó pasar y apareció otra vez Messi, quien más, para poner de zurda el 1-0. Bandshell explotó en un solo grito de gol, que luego evolucionó en un "Argentina, Argentina", y rápidamente pasó a un "Messi, Messi" con gestos de reverencia.
La emoción se mantuvo durante los minutos finales de la primera mitad, y cuando terminó se volvió a entonar la canción que se hizo famosa en Qatar 2022, en la que hablan de "ganar la tercera" y "ser campeón mundial". No actualizaron la letra.
Muchos de los presentes destacaron la emoción que sintieron de ver a Messi convertirse en máximo goleador de los mundiales. "Lo seguimos desde el Barcelona. Sabíamos que iba a ser grande, pero no sabíamos que tanto", comentó uno de ellos.
El segundo tiempo fue más tranquilo. En los primeros minutos la canción de Qatar se repitió, pero después hubo más atención a la pantalla gigante y gritos de motivación que cánticos. El apoyo a la selección, de todas formas, es constante: apenas hubo algún reproche a algún pase errado en los minutos finales, cuando los argentinos ya querían que se cerrara el partido, pero poco más.
Entonces a los 95, cuando Argentina ya no pasaba mucho nervio y el partido parecía irse 1-0, una contra que definió Julián Álvarez terminó tras una serie de rebotes en los pies de Messi, que en el área chica pateó y puso el 2-0. Otra vez el público explotó, y esta vez se vieron algunos vasos de cerveza volando por los aires.
El "Messi, Messi" esta vez apareció de forma instantánea, aunque casi se corta cuando el astro tuvo el tercero a los 97, pero su remate se fue alto. El "Uhh" terminó con el festejo de la victoria, que dio a los argentinos la alegría de ver a su ídolo quebrando otra marca. La canción de Qatar y la de la vuelta con Messi volvieron a la salida, cuando algunos argentinos se quedaron en la esquina a festejar. La mayoría comenzó su retirada, quizás porque ver a Messi romper récords es ya una costumbre.