Uno de cada siete estadounidenses justifica el uso de la violencia para ayudar a los objetivos de su partido. Seis de cada diez españoles considera que en su país hay “mucha” crispación política. A un tercio de los argentinos les “disgusta” que su pareja vote a una colectividad opositora. ¿Y en Uruguay? No se sabe… hasta ahora.
El Observador, junto a académicos de la Universidad de la República, lanza la segunda encuesta de opinión pública y que puede completar aquí. Esta vez versa sobre la polarización afectiva o emocional. Así le dicen los técnicos al incremento de sentimientos negativos hacia los partidarios de otra colectividad política. No es una discusión sobre qué políticas implementar ni una polarización de las elites políticas, sino el sentimiento de odio al otro… como en las tribus.
Es la lógica de nosotros versus los otros. De fraudeamplistas versus blancos pillos. Que foca, que facho, que rosadito, que FAPIT, que malla oro, que…
El uruguayo Martín Opertti, quien está cursando su doctorado en Ciencias Políticas en la universidad de Duke y es uno de los integrantes de la Unidad de Métodos y Análisis de Datos de la Udelar (UMAD), había dicho que “las repercusiones de los resultados electorales de la próxima elección nacional en Estados Unidos —prevista para el 5 de noviembre— serán importantes para entender qué tan grave es el problema de la violencia política y las consecuencias del proceso de polarización política en este país”. Por eso, con su ayuda, se elaboró un cuestionario que permite acercarse al termómetro también en Uruguay.
Su opinión es relevante
El Observador, junto con la Unidad de Métodos y Análisis de Datos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, y con el profesor adjunto del Instituto de Estadísticas de la misma universidad, Juan Pablo Ferreira, lanzaron un inédito proyecto: por primera vez, se aplica a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.
Las temáticas van cambiando encuesta tras encuesta. Es así que ya fueron presentados datos sobre cuán de acuerdo están los uruguayos con la regulación del mercado de las distintas drogas, sobre la sensación de inseguridad a escala país y en cada barrio de Montevideo, y ahora se explora sobre la llamada “grieta”.
“En la academia tenemos muchos problemas para difundir al público general los problemas que investigamos”, reconocen Schmidt y Carneiro. La alianza con el periodismo les permite, en ese sentido, una mejor en la comunicación. Como complementa el estadístico Ferreira: “el periodismo sabe cómo presentar los hallazgos de manera accesible y atractiva, mientras los académicos aportan la profundidad y el rigor analítico necesario para interpretar los datos correctamente”.
En esta línea, este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no serán usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.
Otra vez: los invitamos a completar la encuesta en este enlace y participar por pasajes a Buenos Aires.