La causa que expuso públicamente la feroz interna de la familia Najul —que derivó también una denuncia al senador y secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda por su actuación como penalista—, tuvo un giro: la fiscalía resolvió dar marcha atrás y solicitar el sobreseimiento definitivo de Gonzalo Najul, quien había sido imputado en junio pasado por lesiones y violencia doméstica contra su hermano, Julio César Najul.
La decisión contrasta de forma directa con la postura sostenida por el Ministerio Público hace apenas unas semanas, cuando en una audiencia judicial, a cuyo audio accedió El Observador, la fiscalía había reclamado prorrogar los plazos de investigación y mantener las medidas restrictivas contra el indagado por 60 días más.
El expediente se había originado tras un violento episodio ocurrido en la tienda oficial del Club Nacional de Fútbol. Allí, Julio César Najul denunció haber sido golpeado por su hermano Gonzalo, lo que derivó en junio en una audiencia formal de imputación por lesiones personales especialmente agravadas y violencia doméstica, con medidas cautelares de fijación de domicilio y prohibición de acercamiento a 150 metros entre los hermanos.
El entramado familiar tiene como antecedente una denuncia de la hija de Gonzalo, Sofía, contra Julio César y otros miembros de la familia por abuso sexual cuando ella era niña y adolescente, que fue archivada, y luego una denuncia por estafa de Julio César contra Gonzalo por su sociedad en la venta de empresas, y en cuya denuncia intervino Ojeda como abogado del padre y hermano mayor.
El pedido de sobreseimiento de la fiscalía
Según surge del escrito presentado al juez de garantías Emilio Baccelli, al que accedió El Observador, la fiscal de Violencia Doméstica de 3º Turno, Valentina Sánchez, solicitó sobreseer a Gonzalo Najul y poner fin a las actuaciones. Si bien la fiscalía dijo que el altercado físico y la existencia de lesiones en la víctima existieron, admitió que no existe prueba concluyente para atribuírselas al imputado.
En la audiencia realizada el 1 de octubre la fiscal había solicitado prorrogar las medidas cautelares y extender el plazo de la investigación —incluso planteó correrlo hacia febrero— bajo el argumento de que restaba incorporar una pericia psicológica al denunciante, considerada una diligencia pendiente fundamental. Sin embargo, ahora fundamentó que dado que la víctima no se presentó a la segunda parte de la pericia psicológica que le realizaría el Instituto Técnico Forense (Poder Judicial), deba por concluida la investigación.
En esa audiencia, los defensores de Gonzalo Najul, Diego Camaño y Rodrigo Martínez, cuestionaron el pedido de la fiscal de prorrogar las medidas. Alegaron que no existía riesgo procesal alguno, que su defendido había modificado voluntariamente sus rutinas habituales (dejando de asistir a espacios comunes y mudándose de tribuna en el Gran Parque Central para evitar cruces con su hermano a quien "no le interesa ver") y que la "intranquilidad" invocada por la víctima no justificaba restringir derechos ambulatorios.
El defensor de la víctima, Joaquín Abal, abogó en la audiencia porque las medidas se mantuvieron alegando que Najul permanecía "intranquilo". Finalmente las medidas fueron extendidas por el juez, quien explicó que dado el trasfondo familiar le parecía razonable que se mantuvieran las medidas y que la fiscal siguiera investigando dado que estaba dentro de los plazos de un año que prevé el proceso penal.
Ahora, cuatro semanas después, la valoración probatoria de la fiscalía varió. Tras la toma de declaraciones a nueve testigos presenciales del local —ocho empleados y un guardia de seguridad del club deportivo—, además del propio relato del denunciante, y del exnovio de Sofia Najul, también presente ese día, los testimonios no permitieron precisar quién propinó los golpes en medio del tumulto.
El exnovio de Sofía, quien también fue indagado, declaró ante la fiscal que el incidente comenzó cuando Julio César se quitó la remera en el salón, lo que fue tomado por ella como una provocación (por tratarse de a quien ella denunció como agresor sexual) y derivó en un forcejeo entre primas con la hjia de Julio César. El testigo aseguró que "nadie golpeó" al denunciante dentro de las instalaciones.
Los defensores de Gonzalo Najul insistieron en la audiencia en que Julio César mintió en su relato y en que la falta de pruebas así lo confirma.
El principio de inocencia
Frente a este escenario, la fiscalía reconoció que la evidencia acumulada en la carpeta investigativa resultó insuficiente para sostener un reproche penal.
La fiscal Sánchez fundamentó que, al no alcanzarse la certeza indispensable para quebrar la presunción de inocencia, correspondía aplicar el principio in dubio pro reo (la duda a favor del imputado) y solicitar el sobreseimiento.
Afirmó que no existen elementos suficientes que permitan afirmar que la conducta de Gonzalo Najul se adecuó a los delitos de violencia doméstica y lesiones personales especialmente agravadas por los cuales se había formalizado inicialmente la investigación, por lo que corresponde el sobreseimiento.