Unas 15 transferencias de dinero que totalizaban US$ 1,8 millones estuvieron en el centro de la declaración de la hija de Gustavo Basso, Agustina Basso, y de su esposo Alfredo Rava, quienes declararon por separado este miércoles ante la fiscalía de Lavado en la causa Conexión Ganadera.
El fiscal Enrique Rodríguez quiso conocer las explicaciones de los indagados y les preguntó cuál era el motivo de esos movimientos que se realizaron luego de la muerte de Basso, desde la cuenta que compartían Rava y su esposa en el HSBC y en el BROU, a una cuenta de Basso en el HSBC, administrada por su esposa Daniela Cabral.
Según reconstruyó El Observador con diversas fuentes de la investigación, tanto Rava como Agustina Basso afirmaron que tras la muerte del fundador de Conexión Ganadera, en diciembre y enero, tenían dificultades para seguir con la operativa del escritorio rural –que era una unipersonal y funcionaba en la misma oficina en Florida que Conexión Ganadera-. Afirmaron que ante la duda de que la cuenta pudiera quedar inoperativa y como estaba demorando la apertura de una cuenta de los sucesores de Basso, le pidieron al frigorífico Casa Blanca, que tenía deudas con Basso, que les transfiriera el dinero a su cuenta personal y desde ahí lo transfirieron a la cuenta de Basso con el objetivo de pagar deudas, afirmaron.
Los indagados le mostraron al fiscal unos registros bancarios con los que pretendieron mostrar la trazabilidad de esos envíos y la prueba de que se pagaron deudas. Aseguraron que “no se quedaron con un peso” de ese dinero. Los defensores de la familia Basso, Pablo Donnaneglo y Eduardo Sasson, se comprometieron a presentar en los próximos días un escrito aportando esa prueba.
Otro tramo de la declaración de la hija de Basso se centró en los bienes adquiridos por ella y su marido, o junto a su hermana Candelaria Basso.
En ese sentido, fueron interrogados cada uno por su lado sobre el origen del dinero con el que adquirieron en 2022 unos campos en Durazno y en Florida (uno y dos padrones respectivamente).
Según figuraba en un informe de la Secretaria Antilvado sobre el caso, en octubre de 2022, Rava y Basso Cabral compraron tres padrones en Florida y Durazno por U$S 1.550.466, pagados con letras de cambio. Posteriormente, hipotecaron dichos bienes con el BROU por U$S 1.666.000.
La explicación que dieron fue que ellos habían presentado al BROU un proyecto de inversión y firmaron un boleto de reserva por US$ 150 mil con una herencia que había cobrado Rava y mientras el banco les aprobaba el crédito, Basso que tenía su propia línea de crédito en el banco, sacó dos vales que luego fueron dejados sin efecto cuando el banco les aprobó el proyecto a su hija y su yerno.
Sobre wl apartamento que adquirieron Agustina y Candelaria en Vázquez Ledesma (Punta Carretas), la hija de Basso dijo que lo compró con ahorros personales, ahorros de su madre y que su padre les puso la diferencia. Según el informe de la Senaclaft lo adquirieron en 2021 por U$S 395.000 y se pagó mediante letra de cambio del BBVA a nombre de las compradoras.
De acuerdo con el relato de las fuentes, la hija de Basso también se refirió a la casa de Florida en la que vivían y que la habían acusado de pretender vender en plena indagatoria judicial, y dijo que quedó acreditado que ella y su esposo alquilaban esa casa.
Al referirse a esa casa, se quebró y se puso a llorar al relatar que luego de eso, algunos damnificados empezaron a ir al colegio de sus hijos con altoparlantes en los que nombraban a la familia Basso. Admitió que había cosas de su padre que no sabía y que no podía creer cuando se fue enterando.
Su yerno, en tanto, afirmó que de la manera en la que murió, al suicidarse en la ruta 5, los dejó "a ciegas" sobre la operativa de la empresa.
En materia de bienes, Agustina Basso mencionó también un local que Basso adquirió una semana antes de su muerte en Florida y lo puso a su nombre. Dijo que ella se enteró cuando la escribana de la familia le dijo que su padre lo había puesto a su nombre. En la audiencia informó a la Fiscalía que ese bien quedaba a disposición de la causa judicial.
Además se deslindó totalmente de la operativa de Conexión Ganadera. Aseguró que ella trabajaba en Bamidal, el frigorífico de ovinos considerada una de las satélites de Conexion, y que alguna vez trabajó para Bamidal desde las oficinas del escritorio, también trabajaba su esposo.
Dijo que inmediatamente de la muerte de su padre, hizo lo que "el abogado y el contador de toda la vida" de Basso les dijo que debía hacer y que si hubiera sabido ciertas cosas, "no habría hecho la mitad". Agregó que al morir su padre "estaba en una nube, y no tenía idea de nada".
Las fuentes contaron que en un momento de la audiencia, Rava se molestó y se refirió a los socios de su suegro, Pablo Carrasco y Ana Iewdiukow -ambos imputados con prisión-. Afirmó que en la reunión que mantuvieron la esposa de Basso, sus hijas y él, en diciembre, días después de su muerte con los Carrasco "no hubo colaboración" de ellos y que por eso terminaron contratando al contador Ricardo Giovio.
Rava y el remate de ganado de Pasfer
El yerno de Basso también se explayó sobre el relacionamiento del escritorio Basso y la empresa Pasfer, que resultó ser tenedora de ganado de Conexión Ganadera y cuyo titular también es indagado en esta causa.
Rava se refirió a los adelantos que Basso le daba a Maximiliano Rodríguez a cuenta de ganado que luego le vendía y dijo que a cambio, como garantía se colocaba ganado a nombre de su yerno, por decisión de Basso. Por ese motivo figuraban unas 4.000 cabezas de ganado a nombre de Rava. Rava aseguró que luego se lo devolvió a Pasfer.
También dijo que como Rodríguez le debía dinero a Basso, él decidió asignarlo a nombre de Conexión Ganadera.
Asimismo fue consultado sobre el remate de ganado de esa empresa que se realizó en diciembre y dijo que esa subasta estaba planificada desde agosto.
Se prorrogó audiencia de imputación del titular de Pasfer que busca acordar
A pedido de la defensa del titular de Pasfer, Maximiliano Rodríguez, la justicia aplazó para el 19 de marzo la audiencia de imputación solicitada por el fiscal a la jueza de garantía del caso, Diovanet Olivera, que había sido fijada para este jueves 19.
El fiscal de Lavado Enrique Rodríguez pidió en diciembre la imputación de Rodríguez por los delitos de apropiación indebida y falsificación de documentos, ya que el empresario declaró que la última declaración jurada, de setiembre de 2024, la hizo "a ojo".
Los defensores Alejandro y Carlos Balbi solicitaron la prórroga luego de que hablaron con el síndico del concurso Alfredo Ciavattone y este no se opuso. Según dijeron fuentes del caso están en plena negociación con la sindicatura, con el fin de definir los créditos que tiene Rodríguez sobre Conexión Ganadera y sobre la familia Basso y lo que le deba a damnificados.
El objetivo de Rodríguez es acordar y devolver el dinero a los inversores en cuyos contratos figuraba Pasfer como tenedora del ganado y luego negociar con la fiscalía que se cierre su causa penal.