En primer lugar, preguntarse si era la voluntad de Dios, porque no viene un angelito o alguien que te lo comunica, sino que uno lo tiene que rezar y uno tiene un acompañante espiritual, alguien en quien se confía, que ayuda en momentos así a clarificar y a objetivar las cosas. Una vez que uno entiende que está más claro se acepta esa decisión desde mi ser religioso, creyendo o confiando. Más que creyendo, confiando que es voluntad de Dios y no un simple querer o, mirándolo con ojos humanos, como una promoción.
Ser obispo implica dejar la comunidad religiosa de la que se forma parte, la vida que se lleva para pasar a ser de toda la iglesia, ¿cómo se vive eso?
Si, yo en ese aspecto soy, en lo personal soy muy desprendido y tengo capacidad de adaptación. Cuando creo que es por ahí, trato de adaptarme a los nuevos requerimientos.
En este caso, tiene un vínculo personal con la diócesis de Florida y Durazno ya que su madre es de Florida y pasó la infancia allí. Además, su primer destino como salesiano fue en el Instituto Paiva, en Sarandí del Yi, Durazno.
Sí, Florida era como mi segunda casa. Mi mamá es oriunda de acá, mi abuelo materno vino del País Vasco, el único de seis hermanos, se radicó acá en Florida, entonces era mi casa, aparte del Prado, mi barrio. Era venir con mis abuelos o con mis tíos y mis primos hermanos. Y después, papá tenía un campo, entre Talita y Palermo, e íbamos en las vacaciones o algún fin de semana o más de grandecitos a dar una mano también en lo que hacía falta. Y luego me ordeno sacerdote en noviembre de 1996, y desde febrero del 97 hasta enero de 2003, estuve en el Instituto Paiva (hogar estudiantil rural salesiano), primero como encargado pastoral, y de 2000 a 2003 como director de la institución.
¿Cómo se propone que sea su ministerio al servicio de esta diócesis?
En continuidad con toda la iglesia, quiero una iglesia sinodal, en la que caminemos juntos. Siempre trabajé en equipo, entonces, desde la escucha, desde el discernimiento, establecer un proyecto pastoral que nos aúne, es decir ¿hacia dónde queremos ir? Y luego, contar con una comunidad que anime ese proyecto porque un proyecto sin comunidad, es algo escrito, es un papel con letra muerta. Una comunidad sin proyecto es alguien que hace acciones o actividades, pero que no tiene un rumbo.
Lo de la sinodalidad lo mencionó el domingo en la ceremonia, ¿cómo se explica el significado a quienes no forman parte de la iglesia?
Sinodalidad viene de sínodo que es caminar juntos, en griego. Entonces, caminar juntos es la clave en el rol del bautizado, donde todos somos responsables de la animación y la misión de la iglesia. Como obispo uno se integra a esa realidad, pero animando a la comunidad que asume también la responsabilidad. El cristiano, el bautizado es testigo.
¿Cuáles son las necesidades más urgentes de los ciudadanos de Florida y de Durazno? ¿En qué cosas la iglesia puede apoyar o ayudar más?
No tengo mucho conocimiento aún. Entonces lo primero es escuchar, conocer la realidad, tratar de comprender cuáles son esas necesidades. En segundo lugar, me parece importante el trabajo en red con otras organizaciones, no quedarme con que uno es católico y va a brindar el servicio a los católicos. No, somos sal de la tierra, luz del mundo para todos, la iglesia es para todos. Y en tercer lugar, lo que escucho principalmente es que hay mucho desánimo y falta de sentido, principalmente en los jóvenes, con altas tasas de suicidio. Eso toca el corazón, y uno dice, ¿cómo podemos ayudar, acompañar a los jóvenes en la búsqueda de sentido? Recién el domingo asumí pero la idea de este tiempo, de este medio año, es ir recorriendo, ir teniendo encuentros también con los intendentes, las ONG y organizaciones, manifestar también la disponibilidad de que, como iglesia, trabajemos juntos. La iglesia no es solo las celebraciones. Las celebraciones nos nutren el vínculo con Dios, pero luego está también el testimonio, el trabajo pastoral que quiere testimoniar el amor de Dios, la dignidad humana, el dar oportunidades de crecimiento y posibilidades de desarrollo a las personas.
Otro tema es la falta de vocaciones. No hay seminario en la diócesis y hay pocos curas.
Sí, no tenemos ningún seminarista. Las vocaciones no surgen como hongos, sino de un trabajo pastoral, es decir, con el acento en la catequesis y en la pastoral juvenil. La vocación se descubre cuando uno pone al chico, a la chica en vínculo con Dios, que es quien llama. Entonces, para eso hay que hacer propuestas de oración, de apostolado y acompañar para ayudar a discernir si lo que puedas sentir es el llamado de Dios.
A veces se menciona como un obstáculo el tema del celibato y se afirma que si no existiera el celibato sería más fácil que los jóvenes se comprometieran. ¿Qué contesta a eso?
Yo creo que es algo que se mira desde afuera. La vocación religiosa y sacerdotal está basada en el amor. Y es un amor célibe, porque habla de sentido y de entrega en eso. Quien lo vive va comprendiendo esa realidad y que la renuncia es por una opción. Y cuando la opción pide todo y llena una vida, la renuncia se hace también más llevadera.
Obispo de Florida Alfonso Bauer
Diócesis de Florida/ Javier Villasuso
En el mensaje que dio en la ordenación episcopal del domingo dijo que todos son llamados y que nadie puede quedar excluido y mencionó concretamente a "las personas heridas y marginadas". ¿Quiénes son los heridos y los marginados?
Bueno, ¡son tantos! Muchos a ojos vistas y muchos en la realidad cotidiana, que quizá no nos damos cuenta porque en apariencia están bien, pero son los que les faltan sentido, los que no tienen esperanza, los que han sufrido muchas veces el fracaso, son descartados, los que no tienen oportunidades educativas o laborales. Los que tienen menos recursos para afrontar los desafíos que hoy nos brinda la sociedad, en la que a veces prima una cultura del descarte.
Uruguay es un país muy laico, donde lo religioso cuesta entenderlo. Y sin embargo, se percibe una diferencia entre Montevideo e interior. Por ejemplo mientras se debatió en la Junta Departamental y se rechazó el proyecto para instalar una imagen de la Virgen en la Rambla, Florida recibe con una imagen de la Virgen en la entrada de la ciudad.
Yo recién estoy llegando a esta nueva realidad, a inculturarme aquí. Y sí, este es un país laico en el que se llega al laicismo, pero yo creo que todos tenemos que tener oportunidades de expresión, ser complementarios y cada uno dar razones de su creencia, de sus valores. Sin embargo, en el interior está más presente esa religiosidad, más sencilla, más popular. Acá mañana (por hoy) se celebrará San Cono. Es un día feriado en Florida. Y dicen que va a haber una multitud ya que es una de las devociones populares, yo creo que es la más grande de Uruguay. A mí me encanta involucrarme en la religiosidad popular, acompañar el creer de la gente, el punto de partida siempre es la realidad del otro, no lo que uno quiere. Y a partir de esa realidad, uno pueda ir acompañando procesos de fe.
Hace algunas semanas se conoció que el Papa León XIV va a venir a Uruguay y Florida va a ser uno de sus destinos aunque no se saben los detalles, le va a tocar recibirlo. ¿Cómo se prepara para recibirlo? ¿Qué puede dejar a los floridenses la visita del jefe de la Iglesia Católica?
Vendrá a Florida porque está la Virgen de los 33, que es la patrona de Uruguay. Ya estuvo acá Juan Pablo II, y bueno, tendremos que empezar a preparar con todas las autoridades civiles, religiosas, todo lo que implica la venida de un Papa, con alegría, con esperanza. Hace 40 años que vino Juan Pablo II, es una realidad que no se da todos los días, y habíamos quedado relegados de la visita de Francisco, que al ser argentino, si venía a Uruguay tenía que ir a Argentina. Entonces, ahora con el Papa León, siempre es una visita de animación y de renovación de la fe. Para todos los católicos, al sentirnos convocados por el sucesor de Pedro en la figura del Papa que viene a confirmar la fe, es un motivo de renovación, de alegría, de entusiasmo, de vernos juntos, de convocarnos. Y al sentir que no caminamos solos, eso también nos fortalece.
Un tema que ha impactado en Florida fue la estafa millonaria de Conexión Ganadera, la muerte del empresario Gustavo Basso, que además era un reconocido católico y formaba parte del consejo parroquial, o sea, estaba muy metido en la iglesia de Florida. ¿Cómo ha afectado esto? ¿Qué se le puede decir a la gente que se ha visto afectada?
Yo lo miré desde afuera, y ahora que me toca ser obispo no cambió mi postura. En primer lugar, ponerme en lugar de los damnificados, que son tantos y muchos, también conocidos. Quien confía en alguien que también es cristiano que hizo esta estafa... en muchos casos confiaron sus ahorros para su salud, su vejez o el destino que sea. En segundo lugar, toca también a una realidad personal, de aquí, de un sacerdote que no es la diócesis de Florida, sino un sacerdote de Florida, es una responsabilidad personal, que se tendrá que responder a esa realidad personal.
Se refiere al padre César Buitrago que es investigado por algunos negocios que hizo con Basso y por los cuales está siendo indagado por la Fiscalía que además era el vicario general de la diócesis de Florida. ¿Sigue en ese cargo?
Por ahora sí. Hay que ir tomando una decisión en ese sentido. En este tiempo se hará.
Al asumir como obispo designará a las nuevas autoridades, no sé cómo se llama a los cargos de confianza del obispo.
Sí, se designará a nuevos responsables de las áreas y de los servicios. Y en ese caso, la justicia deberá hacer su trabajo. Estamos en función de que triunfe, que salga a la luz la verdad y la justicia, que son valores también cristianos.
Frente a denuncias de este tipo, ¿la iglesia no hace una investigación propia?
Entiendo que no corresponde, a no ser que haya una denuncia concreta. Lo que sí hace la iglesia es acompañar y me parece que no poner palos en la rueda ni interferir, sino favorecer todo lo que sea posible en la investigación para que salga a la luz la verdad.
Para aclarar, si se tratara de un sacerdote denunciado en un caso de abuso ahí si se tendría una investigación y tal vez apartarlo del ministerio
Sí, en ese caso lo tiene que hacer. Y si no hay denuncia, y uno tiene algún conocimiento de ciertos casos, tiene que realizar la investigación.
Los curas de la diócesis, a diferencia de los que pertenecen a una congregación religiosa que hacen votos de pobreza, no hacen votos. ¿Eso los habilita a tener bienes propios? En este caso, él ha marcado esa diferencia para justificar que tenía ahorros personales
El sacerdote diocesano, que no pertenece a una congregación religiosa puede tener sus bienes personales a diferencia de los religiosos que sí hacen votos de pobreza, es decir, sus bienes pertenecen a la congregación religiosa.
De todos modos, entiendo que el espíritu de la vida de un sacerdote debería ser la austeridad y seguir el ejemplo de Jesús.
Sí, por supuesto, por supuesto. Que tengan bienes no niega que los bienes puedan estar también al servicio de la misión.
El cardenal Daniel Sturla ha dicho que iglesia uruguaya es pobre. Y supongo que en las parroquias del interior, de pueblos, eso se ve mucho más.
Sí, en general, el cura diocesano no recibe remuneración. Las colectas que se hacen en las celebraciones son ínfimas y hay que pagar la luz, elagua. El cura tiene que comer, tiene que cuidar su salud, tiene que trasladarse de un lugar a otro. Entonces tiene que rebuscarse muchas veces, o dando clases o prestando algún servicio que lo ayude a afrontar los desafíos económicos que lleva cualquier vida.
¿En esos casos la diócesis ayuda a los curas cuando no les da la plata?
Sí, tengo entendido por lo que hablé con el obispo saliente Martín (Pérez Scremini), que se le da US$ 200 como ayuda a algunos curas diosesanos que no tienen, digamos una congregación detrás que los apoye porque muchas veces en la congregación existe como un fondo de solidaridad o los colegios que tienen más aportan más a otros que tienen menos.
Recién le ponía el ejemplo de casos de abusos sexuales donde se debe investigar si surgen. La iglesia uruguaya también ha tenido algunos casos, se ha hecho un protocolo sobre cómo actuar. ¿Cree que la iglesia ha aprendido a cómo tratar estos temas, que ya no se barre bajo la alfombra como antes que se cambiaba a un sacerdote cuestionado de un lugar al otro, pero no se actuaba en consecuencia?
Yo creo que sí, y creo que va a ir a la vanguardia en la defensa y protección de los menores. Yo he estado en estos últimos dos años en encuentros formativos y convenios que, como Iglesia Católica del Uruguay, estamos trabajando estos temas. Y bueno, creo que lo que fue mal hecho y causó mucho daño se pueda transformar también en luz para otros. Hay mucha vulnerabilidad de los niños, de las niñas y de las adolescentes no sólo en la Iglesia Católica, pero como Iglesia Católica tenemos que responder, acompañar, hoy decíamos a los más vulnerables y ellos son los más vulnerables. Entonces, yo creo que hemos aprendido. La realidad humana no es perfecta y siempre tenemos que estar atentos para erradicar todo mal que se pueda hacer.