Tres jugadores protestan al árbitro mientras señalan al contrincante, que observa imperturbable la escena con las manos en la cintura. En la era de los memes, la imagen viral de Paolo Montero parado ante el tumulto de rivales franceses pinta el estado de ánimo de la campaña de Yamandú Orsi y de hecho comenzó a circular por las redes sociales ante la última jugada del candidato del Frente Amplio.
El exintendente de Canelones y su equipo tenían conversado desde antes de ganar la interna que no se prestarían para los paneles con más de un candidato del oficialismo. Con una campaña que todavía no prendió los motores, Orsi ya se mueve con la comodidad de quien aparece como favorito en las encuestas y polariza la elección de octubre con los cuatro postulantes de la coalición.
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“Si ellos ya definieron que van a ir en coalición, que el problema en Uruguay es tratar que el Frente Amplio no llegue, creo que es cantado que si son cuatro candidatos y uno del otro lado queda bastante desequilibrado. (...) Los partidos de la coalición tienen una segunda interna. Después de que la resuelvan, en pie de igualdad, por supuesto”, justificó Orsi este jueves.
El colorado Andrés Ojeda había salido a la ofensiva al denunciar que lo bajaron del Congreso Latam Renovables en el Latu por “presiones” del Frente, que se negó a compartir la palestra con él y con el nacionalista Álvaro Delgado. “Comenzó la guerra sucia”, lo acusó el candidato del Partido Colorado.
Horas más tarde, en un encuentro organizado por la Asociación de Broadcasters (Andebu), Ojeda redobló la apuesta al opinar que era “un berrinche escolar” de Orsi y un “acto de terrorismo” para que lo bajaran de la organización. “El comando de Orsi, que debe ser un comando del MLN o del MPP, ha decidido esconder al candidato”.
En el entorno de Orsi están convencidos de que tomaron la decisión adecuada al “marcar la cancha” de entrada y que salen mejor parados ante el electorado que el adversario que los acusa de “terrorismo”. “Demasiados problemas tiene la gente para que nos preocupemos sobre si viniste, no viniste, por favor”, dijo el candidato frentista en la noche del jueves.
Todo esto a pesar de las dificultades circunstanciales que se plantean. Por poner algún ejemplo, la Unión de Exportadores tenía tickets a la venta de entre US$160 y US$230 a la venta para un almuerzo empresarial el próximo martes con exposiciones de “candidatos a la Presidencia de la República” al que tenían asistencia confirmada –al cierre de esta edición– Delgado y Ojeda, por lo que Orsi no participaría.
En la red social X la palabra “cagón” fue trending topic en las horas posteriores, pero en el comando de Orsi aseguran que el grueso del electorado no se mueve en ese mundo para los usuarios más politizados.
Como contracara, el posicionamiento del candidato del Frente Amplio pone al colorado Ojeda en un lugar similar al que quedó Ernesto Talvi en la campaña de 2019 cuando Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou acordaron debatir entre ellos. “Ambos simulan que no existimos”, reclamó entonces el contendiente del Partido Colorado, a lo que Lacalle Pou respondía que no debatiría contra él por considerarlo “un socio” para el futuro gobierno.
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Foto: Inés Guimaraens
La diferencia con la situación actual radica en que en nacionalista Delgado aún no ha operado para ser él mismo el abanderado de la coalición en eventos en que tenga que contraponer con Yamandú Orsi.
El sociólogo Rafael Porzecanski escribió en un artículo para el libro Partidos y Movimientos Políticos en Uruguay que las alianzas entre blancos y colorados se fueron consolidando en “un electorado no solo con afinidades partidarias sino también con afinidades de bloque”, con “tránsito al interior del bloque” que “se ha vuelto fluido”, con “porcentajes decrecientes tanto de blancos ‘como hueso de bagual’ que jamás votarían al Partido Colorado, como de colorados con ‘sangre de toro’ que rechazarían migrar hacia el Partido Nacional”.
La concepción de los “votantes de la coalición”, abonada por el propio presidente Luis Lacalle Pou, también aparece como eje central de los discursos de los candidatos oficialistas en la actual campaña.
“Si el Partido Nacional puede votar un punto menos pero ganar la elección, no tengan dudas de que mi opción es ganar la elección”, defendió el nacionalista Delgado cuando el periodista Ignacio Álvarez le preguntó en La Pecera si temía perder votos con el Partido Colorado al haber elegido a Valeria Ripoll como compañera de fórmula.
Ojeda recién se había erigido en las urnas como el candidato del Partido Colorado cuando proclamó desde el hotel Hilton: “Quizá el mensaje central para el día de hoy, el más importante y el más profundo, es que hoy termina la interna de los partidos políticos y para quienes nos sentimos nativos coalicionistas hoy empieza la interna de la coalición de Gobierno. Interna en la que vamos a elegir al mejor candidato de la coalición para enfrentar al candidato del Frente Amplio en noviembre”.
El abogado de 40 años también ha bregado por una estética de campaña “despartidizada” para esta nueva etapa y en tender “puentes” hacia blancos desencantados, como lo hizo con la exfiscal Gabriela Fossati.
El general Guido Manini Ríos también ha reivindicado más de una vez que en Cabildo Abierto son “coalicionistas”, al tiempo que Pablo Mieres llamó a su Partido Independiente a pedirle el voto al pueblo “diciéndoles que en octubre no se vota solo quién gana sino cómo se distribuye el poder dentro de quién gana”, por ser octubre una “interna de la coalición”.