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5 de enero 2026 - 5:00hs

Los calores de los últimos días del año obligaron a OSE a llevar al máximo la producción en la planta de Aguas Corrientes que abastece a la zona metropolitana. El miércoles 31 el consumo llegó hasta los 662.859 metros cúbicos, unos cuarenta mil por debajo del tope, y los días previos había estado en guarismos apenas inferiores.

El registro de altas temperaturas, sumado a las pocas lluvias registradas en los últimos meses y los pronósticos de cara al verano, llevaron a las autoridades de la empresa pública a poner en marcha “medidas preventivas” debido al déficit hídrico.

La decisión se tomó el martes 30 tras una reunión entre las autoridades de OSE, el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) y la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua) de Ambiente.

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En ese encuentro, dispusieron la realización de medidas de preparación del sistema de abastecimiento de agua potable y empezar a emitir recomendaciones a la población para hacer un uso responsable del agua con el objetivo de preservar y maximizar las reservas disponibles.

Actualmente, la empresa pública tiene en uso las represas de Paso Severino y Canelón Grande para producir el agua y ambas vienen disminuyendo paulatinamente.

Este viernes 2, Paso Severino estaba en 35,09 metros, esto es 91 centímetros por debajo de la cota de rebalse (36m). Tenía 51,7 millones de metros cúbicos de reservas. Canelón Grande, en tanto, estaba en 22,25 metros, casi cincuenta centímetros por debajo de la cota de rebalse (22,72m).

Si bien los datos son similares a los que se registraban en enero de 2022 -el año de la crisis- las perspectivas son diferentes, ya que el déficit de lluvias acumulado es significativamente menor y la proyección a futuro es más optimista.

En un comunicado, OSE detalló que las acciones que se vienen desarrollando de forma progresiva incluyen el “fortalecimiento del monitoreo de los recursos hídricos y las reservas, la evaluación permanente del estado del sistema, la adecuación de la gestión operativa y la preparación de infraestructuras de emergencia, entre otras medidas”.

“El desarrollo de estudios previos, el trabajo coordinado entre las instituciones y la toma de decisiones tempranas permiten una gestión adecuada del recurso hídrico y una mejor capacidad de respuesta ante escenarios de déficit hídrico”, concluyó y llamó a la población a no usar agua de manguera para el lavado de fachadas, patios, calles y veredas, racionalizar la utilización para lavar vehículos, regar de forma eficiente, minimizar el llenado de piscinas, y usar de forma moderada los lavarropas y lavavajillas.

Los datos del INIA muestran que en la segunda decena de diciembre había déficit de agua disponible y en los suelos en la cuenca del Santa Lucía.

Las proyecciones

En su último informe, divulgado a mediados de diciembre, el grupo de monitoreo de la situación hídrica -integrado por OSE, Dinagua e Inumet, entre otros- señaló que las perspectivas para diciembre eran de “condiciones mayoritariamente por debajo de lo normal en gran parte del país, con énfasis en las cuencas del este, sureste y del río Santa Lucía”.

“Hacia febrero de 2026, los escenarios indican una mayor probabilidad de retorno a condiciones dentro del rango normal. Sin embargo, no se descarta la continuidad de déficits en áreas críticas, especialmente en la cuenca del río Santa Lucía y en los ríos que drenan hacia el océano Atlántico”, subrayó.

A su vez, dijo que esperaba que las precipitaciones acumuladas durante el trimestre diciembre-enero-febrero se ubiquen entre “valores normales y por debajo de lo normal” en esa zona.

Una situación similar había sido descripta previamente en el boletín hidrológico de Dinagua acerca de lo ocurrido en el mes de noviembre.

El informe señaló que las zonas centro, sur, este y sureste del país presentaron valores muy bajos (entre 40 y 80 milímetros) de precipitaciones, con anomalías que alcanzaron reducciones del 40% al 60%.

“Las escorrentías de noviembre presentaron anomalías negativas generalizadas, con reducciones de entre 40% y 90% respecto al promedio histórico. Las cuencas del este, sureste y la cuenca del río Santa Lucía fueron las más afectadas”.

Los distintos escenarios simulados mostraron que durante diciembre y febrero, los caudales permanecerían en niveles bajos, con señales de recuperación recién hacia fines del verano y comienzos del otoño.

“El escenario más probable es la persistencia de caudales por debajo de lo normal durante diciembre, con un aumento progresivo de la probabilidad de condiciones normales hacia el final del verano. Aun así, varios sectores del país—especialmente el este, sureste y la cuenca del Santa Lucía—mantienen riesgo de continuar bajo condiciones deficitarias”, sentenciaba.

¿Emergencia?

Más allá del agua potable en la zona metropolitana, la falta de lluvias y el déficit hídrico también vienen afectando a la producción agropecuaria, principalmente en la zona sur y sureste del país.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) tiene previstas reuniones para la próxima semana con el objetivo de definir si es posible declarar la emergencia agropecuaria, tal como han solicitado productores y gremiales.

Este viernes, el ministro Alfredo Fratti dijo a Telenoche que “no se puede definir la emergencia agropecuaria al grito”.

El jerarca agregó que una de las herramientas de apoyo a los productores es el Fondo Agropecuario, pero este “este fondo está sin un solo peso. No quedó un peso del periodo pasado y si se activa hay que hablar con el Ministerio de Economía”.

De todos modos, Fratti explicó que de ser necesario se pueden tomar otro tipo de medidas que sirvan de apoyo a los productores.

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