15 de julio de 2026 5:00 hs

La propuesta del gobierno en la Rendición de Cuentas para unificar el sistema de transferencias reavivó viejos debates sobre el uso que los hogares más pobres hacen de la plata que les da el Estado. Tanto desde la coalición republicana como desde Cabildo Abierto, el posible aliado del oficialismo para aprobar el proyecto, aparecieron cuestionamientos a que con la reforma propuesta por el Poder Ejecutivo la totalidad de la plata se otorgue a través de una transferencia y se elimine la Tarjeta Uruguay Social (para los hogares con menores) que tiene sus gastos restringidos a determinados tipo de rubros.

“Ahora van a volver a darle el efectivo y yo estoy muy de acuerdo con que haya más teléfonos celulares pero con esto ¿saben qué hacen? Cobran la transferencia para los niños y se compran un celular nuevo, cobran la transferencia para los niños y se van a gastarlo, vayan a saber a gastarlo en qué. Si le damos el dinero se la gastan en lo que quieren”, dijo el senador colorado Pedro Bordaberry en la conferencia de prensa en la que la coalición anunció su rechazo al proyecto del gobierno.

En la misma línea, el diputado cabildante Álvaro Perrone dijo que si “se cobra en efectivo, como se está diciendo, puede terminar en cualquier cosa”. “Puede terminar en una necesidad pero también en una boca de droga”, dijo en diálogo con radio Carve. El legislador explicó a El Observador que este es un tema que van a plantear en la negociación con el Frente Amplio pero descartó que sea excluyente para brindar su apoyo.

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Ante estos planteos, el Poder Ejecutivo responde con varios argumentos para defender su postura: las principales transferencias en la actualidad son en efectivo, la evidencia académica dice que los beneficiarios hacen un buen uso del dinero, los controles tiene “poco sentido” en la práctica y “conceptualmente” entienden que es derecho de los que reciben el dinero decidir en qué gastar.

La principal fuente de transferencias que tienen hoy los hogares con infancias y adolescencias, antes de esta ley, ya son en efectivo. Pueden hacer un uso con libertad”, dijo en radio Sarandí el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim, en referencia a las asignaciones familiares. Y, además, cuestionó las restricciones que tiene la Tarjeta Uruguay Social.

“¿Qué sucedería si una madre, que cría sola a su hijo de dos años, no puede pagar la pensión? ¿No está bien que pueda usar la nueva transferencia unificada para pagar la pensión? O si tiene un problema de salud y tiene que tomarse un taxi urgente para ir al Hospital de Clínicas ¿No es correcto que pueda usar estos recursos para eso?”, planteó.

Con la Tarjeta Uruguay Social (TUS) actualmente solo se puede comprar productos de alimentación, higiene personal, limpieza del hogar, vestimenta y supergás. Para Arim hay un sentido “un tanto punitivo” de observar al detalle lo que hacen las personas con los recursos que no pasa en otras áreas y que parte desde un prejuicio. “A quienes somos beneficiarios de descuentos impositivos porque tenemos hijos no nos piden saber qué hacemos con esos recursos”, agregó.

El director de Transferencias y Análisis de Datos del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Juan Martín Fernández, defendió también que “conceptualmente” entienden que no hay que controlar en qué gastan los más pobres pero, además, aseguró que los controles “no tienen mucho sentido” en la práctica.

“La tarjeta Uruguay social está restringida a ciertos tipos de comercio que nosotros controlamos pero no tiene mucho sentido. Porque yo te controlo un supermercado, pero puedo hacerlo por rubro, no por producto”, dijo en el programa Todo un tema del streaming de El Observador.

Pero, además, destacan en el gobierno, la evidencia que existe señala que las personas beneficiarias de estas políticas hacen un “buen uso de ese dinero”.

¿Qué dice la academia? Los trabajos sobre el tema no son tantos en Uruguay pero los que hay están alineados con la literatura de países con ingresos similares y señalan que la mayoría del dinero va para satisfacer necesidades básicas.

El trabajo Evaluación cuantitativa del impacto de Asignaciones Familiares-Plan de Equidad y Tarjeta Uruguay Social publicado en diciembre de 2019 hizo un análisis de la composición del gasto de aquellos hogares que reciben una transferencia y/o la otra. A nivel general, el trabajo concluye que no hay grandes diferencias en la composición del gasto de los hogares.

Particularmente sobre la AFAM-PE, señala que al desglosar el gasto total en grandes rubros, no se aprecia más que algunos indicios débiles de cambios en los gastos alimentarios y no alimentarios del hogar, “que pierden significación al considerar especificaciones con mayores controles”. Incluso, el trabajo incluye un estudio detallado de lo que se podrían considerar gastos superfluos y tampoco encontró grandes modificaciones.

“Se realizó un análisis detallado de algunos rubros que podrían dar cuenta de consumos posicionales, motivados por la búsqueda de estatus. Según las escalas disponibles dentro de los bienes posicionales se incluyeron joyas, relojes, fiestas, vestimenta exterior y cuidados personales. Los resultados no indican cambios en este aspecto, lo cual sugiere que la transferencia no estaría asociada a efectos demostración ni a aumentos de consumos que podrían considerarse superfluos”, dice sobre los beneficiarios de AFAM el trabajo que lleva la firma de Andrea Vigorito, Cecilia Parada, Noemí Katkzkowicz y Analía Rivero.

Otro trabajo, de Vigorito junto a Victora Tenenbaum, que fue considerado en el marco del Diálogo Social que sugirió esta reforma de las transferencias va en el mismo sentido. “No hay efectos sobre la composición del gasto, sobre mejoras en consumo de alimentos. Por lo general, las transferencias en especies operan de forma similar a las transferencias en efectivo. Tienen los mismos resultados”, dijo Tenenbaum, doctora en Economía, en el seminario Evidencia para repensar las transferencias monetarias dirigidas a la infancia en el marco del Diálogo Social. Ese trabajo académico realizó tres rondas de encuestas en 539 hogares elegibles para recibir AFAM y TUS.

En la misma línea, la economista Paula Pereda señaló en su cuenta de X que la evidencia internacional muestra que “las transferencias no aumentan el gasto en alcohol ni tabaco” y que en general el gasto extra se destina en alimentos frescos.

Y Fernández puso sobre la mesa otro elemento vinculado a la operatividad de la tarjeta. “Hay 100 localidades del interior del país, ¡mirá la locura!, que el Ministerio le paga transporte a la persona para que acceda a un comercio solidario –donde se puede pagar con Tarjeta Uruguay Social–, cuando obviamente en su pueblo tiene un comercio donde comprar, simplemente que no está adherido”, explicó.

Si se aprueba la reforma que propone el gobierno la TUS va a desaparecer para aquellos hogares que tengan menores a cargo pero va a seguir funcionando otros grupos como, por ejemplo, las personas en situación de calle.

Restricciones y contraprestaciones

Otra discusión que plantea la reforma impulsada por el gobierno es vinculada a las contraprestaciones: si a cambio de recibir el dinero esos hogares tienen obligaciones.

El Poder Ejecutivo plantea unificar el sistema y que el 20% de la plata que reciba el beneficiario esté condicionada (a la asistencia a la educación y a controles de salud como ahora) y que el restante 80% no tenga contraprestación.

¿Cómo funciona actualmente? Uruguay tiene 5 programas de transferencias: Las Asignaciones Familiares, las Asignaciones Familiares-Plan de Equidad, la Tarjeta Uruguay Social, el programa Bienvenido Bebé y el Bono Crianza, según un relevamiento realizado por la Facultad de Economía y el Instituto de Economía en el marco del Diálogo Social.

Los dos tipos de asignaciones familiares son transferencias monetarias (una mensual y la otra bimensual) y establecen la obligatoriedad de enviar al menor al sistema educativo y tener ciertos controles de salud. Ese dinero no tiene ningún tipo de restricción respecto a en qué se puede gastar. Las AFAM se crearon en la década del 80 y las AFAM-PE en 2008.

Los otros tres programas se abonan a través de la TUS, por lo tanto tienen restricciones a la hora de gastarlo, pero no exigen ningún tipo de contraprestación.

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