En 1968, Vélez Sarsfield fue campeón argentino tras ganarle una final a River Plate. La estrella del conjunto de Liniers era el cordobés Daniel Willington. Imparable pero muy temperamental, entraba no bien le hicieran la mínima cosa. Por eso River había planificado buscarlo para que lo expulsaran. ¿Y a quién mandaron? Al fenómeno de Luis Cubilla. En una incidencia Luis cayó junto a Willington y con la clásica picardía que el negro tenía adentro de la cancha, cuando se estaba reincorporando, lo mordió bien fuerte en la espalda. Cuando estuvieron de pie, Willington se dio vuelta y Cubilla pensó: “lo hice entrar, me va a pegar una trompada”. Pero el jugador de Vélez, con el clásico tonito cordobés de alargar las sílabas lo miró fijo y le dijo: “que hacé Neeegro, ahora que le digo a mi muuujer”.
¿El fútbol es para los vivos?
El gesto de Godín avisando a sus compañeros que Messi estaba lesionado generó polémica en España, pero el deporte está plagado de avivadas como el gol de Maradona con la mano a los ingleses en el mundial de 1986