Hay clubes que conservan la esencia más pura del barrio. Lo trasmite la camiseta, su gente. Son clubes que conviven con las tradiciones, que pelean con sus viejos vicios del amateurismo ante un profesionalismo que todo lo devora. Esos clubes son imposibles sin el trabajo de los héroes del silencio. Cerrito mantiene su esencia. La más pura expresión del sentimiento barrial. Lleva impregnado en su piel el espíritu del amateurismo.
¡Esto es Cerrito!
Coco Pintos siente que llega su fin en el club donde lleva 15 años de utilero, actuó a nivel profesional, manejó el ómnibus, cortó el pasto y hasta tiñó las camisetas para poder jugar