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Fabián Coito: “Lo hablé con el Maestro y me hubiera gustado tener más influencia en juveniles”

El actual técnico de la selección de Honduras habló con Referí sobre la labor del entrenador, los riesgos del coronavirus para el fútbol y las causas de su salida de la AUF

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17 de mayo de 2020 a las 05:01

Fabián Coito viajó en marzo a Uruguay por dos semanas, pero el coronavirus y sus consecuencias lo retuvieron en Montevideo. Recién a fines de mayo es probable que se retomen los vuelos hacia Honduras. Mientras tanto disfruta de su familia, de levantarse temprano, ejercitarse, hacer mandados, estudiar y leer sobre fútbol. “No sé si es ahora por lo que estamos viviendo, pero he visto muchas charlas de entrenadores y algunas me han gustado, así que me enganché también con ese tema”, contó a Referí el actual técnico de las selecciones sub 23 y mayor de Honduras.

¿Tiene algún entrenador de referencia que le gusta leer o escuchar?

Hay muchos entrenadores, pero también una de las cosas que estoy observando y considerando, es cómo hay cantidad de entrenadores que tienen un conocimiento buenísimo, tremendo, pero en su carrera como entrenador no ha ido de la mano con ese conocimiento. Eso te lleva a cuestionarte o preguntarte algunos asuntos. El conocimiento y la capacitación es muy importante, pero también hay otras cosas que hacen al vínculo entre el jugador y el entrenador. Entonces una cosa es seguir a un entrenador por su trabajo de campo, por su actividad al frente de un equipo y otra es seguir a un montón de entrenadores que trasmiten muchos conocimientos y que está muy bien saberlos, pero hay que organizarlos para ver con qué te quedas.

¿Por qué sucede eso?

Creo que el entrenar también tiene algo de arte y por lo tanto es un don. Todos tenemos talento para alguna actividad y quizá el entrenador también tiene algo especial. Además, cada edad tiene su demanda en cuanto a lo que quiere el entrenador, a conceptos, relacionamientos, vínculos, las formas. Cada vez evoluciona más el conocimiento y la forma en que se reciben esos mensajes, según las edades, las distintas generaciones, unos más visuales, otros a través de la acción, de la demostración, y sobre todo, lo que he visto es que a nivel profesional los jugadores perciben rápidamente la características del entrenador, desde el punto de vista humano, su transparencia, su intención, pero sobre todas las cosas el futbolista de Primera división quiere soluciones y valora mucho cuando el entrenador tiene la capacidad de anticipar. Por lo tanto la intuición para mi es clave en el entrenador y eso no se aprende, se mejora por supuesto. Tampoco puede ser adivinanza y tiene que estar apoyada en conocimiento, en capacitación. Eso es clave para combinarla con esa cosa que cada uno tiene y armar el mensaje que el futbolista está esperando. Ahí puede ser un poco el rasgo distintivo de los entrenadores, porque si no alcanzaría con estudiar y tener valores, hablar lindo, ser una buena persona. Sin embargo, los entrenadores exitosos tienen algo que los diferencian de los demás.

"Cuando descubrí la importancia del análisis a través de los videos, de compartir la información con los jugadores, de lo que te muestra sobre tu equipo, como organizar los entrenamientos de acuerdo a la idea que vos querés de jugar, toda esa evolución que me parece que es natural, que lindo hubiera sido haberla hecho más rápido, pero no sé si hubiera sido posible porque es parte de la evolución de las personas".

¿Qué riesgos percibe para los futbolistas juveniles en todo este tiempo de inactividad y la incertidumbre sobre el regreso del fútbol?

Lo debe sufrir más el fútbol que económicamente es más débil, porque el futbolista tiene que sobrevivir y de alguna manera tiene que tener una entrada para su familia. Tampoco tiene tantas condiciones de entrenamiento para mantener un estado de forma al menos correcto para el regreso. Después, para los más jóvenes, que es lo que estamos intentando a través de las charlas que tenemos con el grupo sub 23 (de Honduras), que no se desmotiven, que no pierdan el gusto por el fútbol que muchas veces es el ir a la cancha, estar con el compañero, preparar un partido, tener objetivos que ahora parece que están difusas, perdidas, no hay fechas y eso en un joven puede generar cierta desmotivación y dedicarse a otras cosas. El más grande tiene las cosas claras, sabe que tarde o temprano va a pasar, ya tiene definida cuál es su actividad y se está preparando para cuando vuelva. Entonces a través de reuniones semanales con la sub 23 mantenemos eso y aprovechamos para repasar conceptos del fútbol, del profesionalismo, de la nutrición, de las cargas, del descanso. Este es un buen momento para eso y ayuda a que ellos mantengan el fuego encendido de estar esperando el regreso a los entrenamientos.

¿Hay mucha diferencia entre los futbolistas hondureños y los uruguayos?

Hay ciertas similitudes y diferencias basadas en la historia del fútbol entre un país y otro. Después en la cultura, el momento de cada país y también en los procesos. El proceso del futbolista hondureño es un poco más retrasado que el uruguayo. El uruguayo empieza en edades muy tempranas, en el fútbol infantil, es muy competitivo, con sus pros y sus contras, pero ya le va generando ese vínculo con el fútbol que después mantiene toda la vida a nivel profesional o amateur, o simplemente como un aficionado; en Honduras se empieza más tarde producto de las distancias, de la geografía, de las posibilidades económicas para jugar, entonces el fútbol es más regional, menos intenso, menos exigente. Recién cuando es más grande comienza un fútbol más organizado, más competitivo, se encuentran con entrenadores un poco más preparados y en ese camino, en ese recorrido hay algunos que abandonaron, se desmotivaron. Por ejemplo, para los sub 23 de Honduras la selección es un trampolín para consolidarse como futbolista de Primera división, para que los conozcan, en Uruguay no, acá es para definitivamente irse del país o ya ir poniendo un pie en la selección mayor. Ahí está la diferencia más grande, el proceso de formación del jugador comienza más tarde en Honduras.

¿Una de sus tareas en Honduras es adelantar esos procesos?

Por lo menos intentar mejorarlos. Cada país, cada fútbol, tiene sus características propias y hay cosas que son incomparables. Hemos hablado mucho, más allá de que mi responsabilidad puntual va hasta la selección sub 23, pero participamos en proyectos, que hay que mejorar tres factores que hacen a la formación del jugador, que son la infraestructura, las competencias de juveniles y la capacitación de los entrenadores. Del crecimiento de esos tres factores y una buena combinación, indudablemente van a surgir mejores futbolistas y se verá beneficiado el fútbol local, la selección nacional y el futbolista va a estar más formado para ir a ligas mejores de las que están compitiendo hoy los hondureños; no hace muchos había jugadores en el Inter de Italia, en Tottenham, pero en este momento el fútbol hondureño no los tiene.

¿Es viable que lo logren?

El fútbol es el primer deporte, la pasión del hondureño, por lo tanto, es una ventaja que guste tanto y que sea tan conocido para todos. Después hay un tema económico que es tarea de las personas que están al frente de los clubes y de la Federación, ver de qué manera mejora la situación en beneficio de un crecimiento del fútbol, no solamente de pagar el sueldo o armar un buen equipo para competir en el torneo. Creo que maximizando los recursos humanos y buscando esa gente, aprovechando los exjugadores que tuvieron buenas experiencias, volcándolo en la formación de jugadores, se pueden ir dando pasos hacia adelante que vuelvan a poner a Honduras entre los más fuertes de Concacaf y empezar a subir en FIFA y en la consideración de las selecciones a nivel mundial.

¿Qué le sedujo irse a Honduras y salir de la zona de confort que tuvo en la AUF durante 12 años?

Un poco eso, el deseo de desarrollarme, de buscar nuevos desafíos, de poner a prueba todo lo que había trabajado, aprendido, vivido. Y me pareció que tenía una edad que no podía esperar mucho más y aparte sabía que mi tiempo en la selección un día se iba a terminar y prefería irme en buen momento, como fue, con buenos resultados, con formación de jugadores y sobre todo creía que estaba capacitado para asumir un nuevo desafío. Aparte, cada vez que aparecía una posibilidad yo creía que no eran los momentos porque interrumpía determinados procesos de trabajo y lo de Honduras surgió previo al Sudamericano (sub 20 de Chile 2019) y terminaba mi contrato. De acuerdo a los resultados se podía estirar, pero mi contrato iba hasta el Sudamericano y la condición era que hasta después de ese torneo no iba a moverme de la selección.

Pero unos días antes de terminar el Sudamericano dio a entender que seguía.

Cuando terminó el partido con Colombia no quise anunciarlo porque me pareció que no era el momento. Aparte yo solamente tenía la idea en la cabeza, pero ese momento le correspondía al festejo de la selección que volvía a un Mundial, a compartir la alegría y frustración con los futbolistas de que no ganamos y no accedimos a disputar el primer lugar, pero la alegría de volver a un torneo mundial, habíamos clasificado a los Panamericanos. Me pareció que no era momento para estar haciendo avisos personales, sino que era momento de alegría para la selección.

¿Desde cuándo sabía que se iba?

No de mucho tiempo, lo iba pensando, madurando, toda la gente de Honduras se portó muy bien, hablamos y un día dijimos esto lo interrumpimos acá y hasta después del Sudamericano no volvimos a hablar. Nunca me llamaron, ni me presionaron, ni me pidieron una respuesta y en ese sentido valoré mucho eso.

¿En la AUF ya no tenía más posibilidades de seguir creciendo?

Siempre hay, asumir nuevos desafíos, nuevas responsabilidades, que es una forma también de crecer, de ir evaluándote y es un proceso normal. No había espacio porque no lo había, cosa que me parece correcto y natural…

Pero en alguna entrevista dijo que si le ofrecían otro cargo capaz que se quedaba.

Lo hablé con el Maestro (Óscar Tabárez) y de repente tener más influencia a nivel de juveniles, una tarea más abarcativa, un contrato por más tiempo, que no estuviera dependiendo tanto de los resultados, algo así me hubiera gustado porque me encanta estar acá, con mi familia, mi país, pero lo que tenía por delante era repetir nuevamente un proceso sub 20, algo que para mi era muy conocido. Lógicamente que siempre va a ser un nuevo reto, pero esto que tenía por delante era un propuesta de intentarlo en otro lugar y ver qué me aportaba y la verdad que más allá del receso, me está sirviendo, me está ayudando a crecer, estoy viviendo experiencias nuevas, estoy conociendo otra dimensión del fútbol como es a nivel de selección mayor y como técnico extranjero en un área que si bien conocía por la información que tenemos del fútbol y porque jugué en el fútbol hondureño, no tenía un conocimiento tan grande como tengo ahora de toda la región. También me ha servido para crecer y era un momento de mi carrera que tenía que tomar una decisión, todos queremos evolucionar.

Además, la AUF pasaba por un momento difuso.

Coincidió también que estaba la comisión interventora.

"Yo soy muy de mirar cosas anteriores, no partidos enteros nuestros, pero imágenes, situaciones a través de alguna foto o algo escrito, recordar, entonces valoro aquello, mantengo vigente que cosas hice, menos mal que mejoré en esto, que cambié..."

¿Ha seguido el proceso de Gustavo Ferreyra, quien quedó en su lugar en la sub 20?

Por supuesto, como sigo todo el fútbol uruguayo.

¿Qué le pareció? Los resultados no fueron buenos y se lo comparó con el ciclo anterior.

Lo de las comparaciones es algo natural, a mí también me comparan con procesos anteriores de la selección de Honduras. Es una forma de poder evaluar y a partir de algo, comenzar a considerar. Lo primero que digo es que Gustavo siempre fue muy importante en todo lo anterior y lo comparan con algo de lo que también formó parte. Creo mucho en los trabajos en equipo, en los cuerpos técnicos y más allá de que en cada organización siempre hay una cara visible, con mayor responsabilidad que otros, tanto Gustavo, Carlos (Nicola) y Pablo (Balbi) que se quedaron y formaron el nuevo equipo de trabajo, fueron muy importantes en los logros anteriores. Después lo que vino por delante, es una llave muy dura Conmebol, es muy difícil lograr los resultados deportivos. En los Panamericanos la selección arrancó muy bien, tuvo los partidos finales que están cargados de mucha emoción porque se definen los torneos y ahí no mantuvo el rendimiento y se escapó la posibilidad de lograr algo importante. Hago ese análisis sin saber las preparaciones y pensando en la gestión de los entrenadores. Como todos, está armando su propio camino, se va formando como entrenador. Cuando tenés la posibilidad de lograrlo en categorías chicas los éxitos y las derrotas de repente no repercuten tanto. Cuando es en categorías grandes como la sub 20 repercute mucho porque hoy la selección de Uruguay es muy considerada, y la sub 20 es muy importante porque es el último paso a nivel juvenil de los jugadores, es muy observada, la siguen mucho por los jugadores que la han integrado y que son el futuro. Es parte de la formación del entrenador competir y en esa competencia hay resultados que a veces no son los que esperas, pero es parte de la formación.

¿Es muy dura la crítica futbolística en Uruguay?

Si, muy absolutos en cuanto a las opiniones, sirve o no sirve, sin términos medios, sabiendo que todo es un proceso que lleva su tiempo, que todos tenemos un punto de partida y vamos recorriendo un camino. Después llega un momento de evaluación y de toma de decisiones, pero tampoco en forma muy apresurada por un proceso natural que lleva todo cuerpo técnico, todo equipo.

¿Ha tenido contacto con Tabárez durante el último año?

Sinceramente no, pero porque estuve de lleno allá, vine poco a Uruguay y cuando vine y fui al Complejo coincidió que él no estaba, pero nada más que por eso.

¿Cuándo se despidió de él al dejar la selección se quebró anímicamente?

Sí, porque lo conozco hace mucho tiempo, es una persona que considero, le tengo afecto, y me parece que la relación va mucho más allá de técnico a técnico, fueron muchos años.

¿Qué dos o tres conceptos de él se apropió para su trabajo?

Permanentemente recurro a cosas que he aprendido durante los 12 años en la selección. Desde la consideración del ser humano por encima del futbolista; tener tranquilidad en el momento de las decisiones, sobre todo las importantes, las que después van a pesar mucho; muchas cosas del fútbol, el desarrollo de los jugadores, de los juveniles, las etapas y esa experiencia y tranquilidad para evaluar y valorar las cosas que se han logrado.

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