19 de febrero de 2015 16:38 hs

Hay números que rompen los ojos y que muestran con clara evidencia nuestra dificultad para alinear la competitividad y sintonizar con lo que sucede en el mundo.

El gobierno tuvo una gran oportunidad para ajustar algunos precios y tarifas, y hacerlo a muy bajo costo, porque el contexto internacional y nacional lo permitía. Sin embargo, la línea fue contraria, optándose por ajuste encubierto y silencioso. Parecería que quienes determinan estas cosas no leen correctamente lo que ha sucedido en el mundo en los últimos meses.

Pues bien, se han dado cambios muy fuertes que se traducen en una baja generalizada de los precios de los commodities. Lo que hacen los países competitivos es ajustarse el cinturón, rápidamente transmiten las señales de afuera al interior del país.

Más noticias

En Uruguay no ha sucedido así; enfrentamos la encrucijada de baja abrupta en los precios internacionales pero incapacidad de ajustar las variables en los costos internos o dar saltos en la productividad. La asfixia es inevitable. Voy a ilustrarlo con tres variables solamente.

Tenemos el precio del gasoil y de la nafta entre los más caros del mundo (estamos en el top 10). No es siquiera el combustible más caro de la región; podemos ampliarlo geográficamente y decir, con total propiedad, del mundo. El precio del gasoil en Chile ha bajado más de 30% en los últimos cuatro meses. A niveles de US$ 0,7 el litro es menos de la mitad que en nuestro país. En Nueva Zelanda también se acerca a esos guarismos, y en Brasil es 35% menos que Uruguay. Lo mismo sucede con la nafta.

Los valores del petróleo se desplomaron, muchos países trasladaron casi en forma inmediata esa baja a los combustibles locales. Uruguay no, apenas un descenso porcentual, que ocurrió con irritante retraso, y que lo contamos con los dedos de una mano.

El costo de la electricidad para una industria es 33% por encima de Chile y 15% más caro que en Brasil. Tuvimos tres años casi de una lluvia excepcional con alta generación hidroeléctrica, de bajo costo. Estamos hablando de millones de dólares de ahorro. Era el gran momento para una baja significativa y así ayudar a la producción agroindustrial. Sin embargo, las tarifas subieron.

En el tipo de cambio real (considerando inflación) también estamos fuera de sintonía. En los últimos 12 meses terminados a enero de 2015, Brasil, Nueva Zelanda y Australia tuvieron una variación aproximada de 10% (depreciaron sus monedas locales en términos reales) cuando en Uruguay lo hicimos en 5%. Bloques importadores como la zona euro tuvieron una devaluación real cercana al 13%, mientras que Rusia superó ampliamente el 50%. En cuestión de segundos, estos cambios se reflejaron en el comercio internacional.

Hemos abanderado la idea de un Uruguay productor de alimentos para el mundo. Las tarifas y los precios, el costo de los combustibles y de la energía, el tipo de cambio y la productividad son elementos básicos de la competitividad de un país. Debemos buscar una coherencia entre los objetivos y lo que hacemos, y alinearnos rápidamente al nuevo escenario.

Como venimos, así no.

(*) [email protected]

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos