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Bruno Widmann, visionario

Con la muerte del reconocido artista, Uruguay perdió a uno de sus innovadores

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01 de diciembre de 2017 a las 05:00

Una tarde de 2003, julio creo, estando en la redacción de El Observador, la telefonista me avisó que alguien quería hablar conmigo. Levanté el teléfono, y una voz amable, con tono pausado, preguntó: ¿Hablo con el señor Espina? Sí, respondí. Otra respuesta era imposible. "Soy Bruno Widmann, soy..." Lo interrumpí: ¿Widman, el gran pintor uruguayo? "Sí, sí", respondió entusiasmado, pues lo había reconocido.

Olvidé lo que estaba haciendo y me puse a conversar con él. El trabajo puede esperar cuando la vida está primero. Me dijo que leía mis crónicas, y por eso me había llamado. Hablamos por un rato largo. Le dije que era un admirador de su obra y que había leído extraordinarias reseñas sobre su exposición, "Dos estaciones", realizada por esos días en el Museum of Latin American Art (MOLAA), en Long Beach, en las afueras de Los Angeles, el cual, junto con el de Nueva York y del Houston, es de los más prestigiosos museos del mundo para arte de nuestro continente.

Solo los consagrados de América Latina, casos Botero y el mexicano Cuevas, por ejemplo, consiguen tener una sala entera para ellos. Widman jugaba en esa liga de estrellas, y en Uruguay pocos le prestaban atención, tal como me lo comentó, pero sin resentimiento, en su estudio ubicado en Avenida del Libertador, con vista al puerto, la tarde que me invitó a conocerlo.

Conversamos por varias horas de infinidad de cosas, de las cosas que a uno le gusta hablar cuando el interlocutor es culto, educado y con una cabeza creativa. Fue una de las mejores conversaciones que he tenido con un compatriota. Parte de la misma fue publicada como entrevista en este diario.

Un día, sabiendo que yo iba a estar ausente del país por un tiempo, me llamó para invitarme a conocer su apartamento en Pocitos. La conversación, hasta tarde en la noche, estuvo tan fabulosa como la anterior, a la altura de los deliciosos saladitos y masitas preparados por su esposa Elsy.

Ha muerto uno de los grandes en serio del arte uruguayo. Recién ahora me entero, varias semanas después. Bruno Widmann, un señor, un artista que no necesitóde modas para imponer su innovadora marca registrada, un ciudadano ilustre de esos de los que al país le van quedando pocos.

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