Se trata de casi 150.000 personas que representan el 18% de los asalariados privados (más de 830 mil), explica el informe que toma datos desde que llegó el virus hasta el 15 de abril.
Luego de que se confirmaran los primeros casos de coronavirus en Uruguay (13 de marzo) y hasta el 31 de marzo el Banco de Previsión Social (BPS) recibió unas 74.053 solicitudes por las causales tradicionales (despido, reducción, suspensión).
Entre el primero de abril y el 15 de ese mes fueron 53.488 por ese mismo mecanismo, mientras que por el régimen especial presentado por el gobierno se han procesado unas 27.000 solicitudes de 18.635 personas distintas desde que se presentó, según números del BPS.
“Analizando las solicitudes en marzo para las tres causales convencionales, se observa que la gran mayoría (83%) corresponden a la causal suspensión, algo que se verifica para todas las ramas de actividad. Junto con la causal reducción (8,5%) representan más del 91% del total de solicitudes, con la característica de que en ambos casos se mantiene el vínculo laboral entre el trabajador y la empresa”, dice el documento publicado este lunes.
La causal despido representa menos del 9% de las solicitudes, una cifra que “prácticamente” no ha crecido respecto a lo registrado en los meses previos a esta crisis, agrega.
Según las estimaciones realizadas por los autores del trabajo, en marzo habrá un aumento de un 137% de los beneficiarios del seguro de paro lo que lo llevaría de los 42 mil que hay en la actualidad a los 101.000 aproximadamente. Estas estimaciones están realizadas en base en que se calcula que un 81% de las solicitudes son aceptadas y existe una tasa de salida mensual (beneficiarios que dejan de serlo) de un 25%.
Si los meses se toman desde el 15 y hasta el 15 de cada mes, lo que abarcaría un mes exacto desde la llegada del coronavirus al país, las altas producidas entre los beneficiarios sería de cerca de 125.000, según las estimaciones realizadas por los economistas.
El trabajo fue elaborado por el economista integrante del Instituto Cuesta Duarte y del equipo de representación de los trabajadores, Hugo Bai, y por los investigadores del Iecon, Paula Carrasco, Andrés Dean e Ivone Perazzo.
Riesgo de aumento de la pobreza
El trabajo destaca que en los últimos años hubo un “fuerte incremento de la formalización” y se incorporó al sistema de seguridad social a un “gran número de trabajadores de bajos ingresos” como las empleadas domésticas.
Sin embargo, el documento advierte que “muchos trabajadores de bajos salarios podrían caer por debajo de la línea de pobreza una vez que ingresan en el seguro de desempleo por cualquiera de sus modalidades”, no solo en el caso de despido.
Inés Guimaraens
El ingreso al seguro de paro implica una caída de los ingresos y eso puede llevar a que muchos trabajadores caigan por debajo de la línea de pobreza. El trabajo establece algunos escenarios posibles en los que se proyecta cuántos trabajadores podrían quedar por debajo de los ingresos mínimos en el caso de que sean enviados a seguro de paro por suspensión (como es el 80% de los casos en esta crisis) y sus ingresos disminuyan al 50%.
Los últimos datos disponibles (2019) dicen que el 2,7% de los trabajadores formales está bajo la línea de pobreza.
Cuando consideramos que un 10% de los trabajadores elegibles y seleccionados al azar ingresan al seguro de desempleo, situación similar a lo acontecido en marzo de 2020, la incidencia de la pobreza en este grupo de trabajadores se duplica, incrementándose en 2,5 puntos porcentuales.
Es decir, el 5,3% de los trabajadores caería bajo la línea de pobreza y a nivel país pasaría de 8,8% a 11,3%, un crecimiento del 28%. Esto se daría si ese 10% de trabajadores nuevos se mantiene en promedio durante todo el año en seguro de paro.
Al mismo tiempo, el documento elaborado plantea otro escenario posible en el que el mínimo que se puede recibir por seguro de desempleo sea igual a un Salario Mínimo Nacional ($ 13.100 líquidos).
Inés Guimaraens
Actualmente el BPS paga el 50% del salario para los trabajadores mensuales suspendidos y 12 jornales en un mes para los jornaleros.
En este escenario, la incorporación de este piso hace que la pobreza afecte a casi 35 mil personas menos que en la situación actual. Del 2,7% de los trabajadores pobres se pasaría a un 4,5% y la pobreza a nivel nacional llegaría a un 10%.
El documento también plantea escenarios más pesimistas donde el 20% y el 30% de los trabajadores formales ingresan al seguro de paro. Sin embargo, lo más complicado de predecir es el impacto en el tiempo de la llegada del coronavirus.
“Puede concluirse que el efecto del shock asociado a las medidas de aislamiento tendrá por lo menos similar magnitud que la que sufrió el mercado de trabajo en el año 2002”, señala el documento. Eso sería en el mejor escenario planteado que es de un impacto de 3 meses con medidas de aislamiento.
De todos modos, el documento aclara que la comparación con la crisis del 2002 debe tener, por lo menos, dos salvedades. La naturaleza de la crisis es distinta y desde aquella época se produjo un “proceso de formalización” que hace que un número “muy superior” de ocupados esté cubierto.
Las ramas más afectadas
El comercio, restaurantes y hoteles representan el 41% de las solicitudes de subsidio por desempleo presentadas en marzo mientras que representan uno de cada cuatro (25%) empleos formales del sector privado.
El transporte y las comunicaciones representan el 15% de las solicitudes y el 10% de los puestos de trabajo mientras que la industria manufacturera también presentó el 15% del total de solicitudes y agrupa el 14% de los empleos formales entre los privados.
Estos tres rubros son los más afectados, según la cantidad de solicitudes presentadas en marzo y la cantidad de puestos de trabajo que representan en el sector privado.