11 de noviembre 2014 - 21:52hs

“Para mí que no es mi hija”, repetía con los ojos hinchados de llorar Juan Carlos Rodríguez, luego de ver una fotografía del cráneo de una adolescente en la seccional policial de San Rafael. “Yo no puedo creer que sea Yamila”, la joven de 15 años desparecida del barrio Kennedy el 2 de noviembre, gritaba su padre afuera de la seccional.

La fotografía muestra un rostro desfigurado por golpes y descomposición. Tras ver la imagen, dos hermanas de Yamila aseguraron que podría ser su hermana, pero, ante la duda de su padre, esperarán los resultados de ADN.

Mientras que el médico forense Gustavo Ventura y el juez Gerardo Fogliaco han optado por no confirmar que Yamila fue asesinada y desmembrada, el jefe de Policía de Maldonado, Juan Balbis, confirmó que el cadáver pertenece a la joven desaparecida. Se basa, para ello, en cinco indicios: por los molares, el cuerpo es de una persona menor a 18 años; el cuerpo y el cráneo aparecieron cerca de la casa de la desaparecida; el cadáver presenta un orificio en el labio inferior que se corresponde con un piercing que tenía la joven y que se había quitado; el cuerpo presentó una descomposición de cinco o seis días y Yamila despareció hace una semana. A su vez, ni la adolescente desaparecida ni el cuerpo encontrado tienen tatuajes.

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A pesar de estas coincidencias, el forense prefiere mantener la cautela y esperar los resultados de las pericias para confirmar la identidad del cuerpo. Ventura envió al Instituto Técnico Forense de Montevideo muestras de los molares y de mucosa bucal para cotejar con el ADN de sus padres. También tomó muestras de su vagina y ano para identificar la presencia de semen. El cuerpo de la joven apareció este lunes, a un kilómetro del cráneo, en avanzado estado de descomposición y desnudo.

La Policía allanó ayer varias viviendas, entre ellas la de una hermana mayor de Yamila que también vive en el barrio Kennedy y donde la joven se quedaba a dormir usualmente.

Los investigadores detectaron restos de sangre sobre un piso de madera y debajo del piso la funda ensangrentada de un colchón que no fue localizado, informaron fuentes del caso a El Observador. Las muestras de sangre fueron enviadas a la Policía Científica para ser analizadas.

Si las pericias confirman que la sangre pertenece a la víctima, los investigadores consideran que estarán a un paso de aclarar el caso.

Una mujer de 28 años fue detenida en la mañana ante los gritos de vecinos de “la mataste, hija de puta”, informó en la tarde de ayer el diario El País. Vecinos del barrio expresaron que esta mujer se prostituía y alentaba a la joven a seguir sus pasos.

Testigos declararon que días atrás vieron subir a ambas a una camioneta cuatro por cuatro gris. También permanecen detenidos un hombre de 38 años y una mujer de 18. En la tarde de ayer, fue detenido un joven de 24 años, informó FM Gente de Maldonado.

Tres escenarios

El forense del caso distingue tres escenarios del crimen, según informaron las fuentes consultadas: el lugar donde fue asesinada, la calle en la que apareció el cráneo y la cuneta en la que después apareció el cuerpo.

Ventura explicó a FM Gente que la causa de la muerte fue un golpe en la cabeza que le provocó la fractura de huesos del cráneo. “Las amputaciones fueron realizadas después de muerta”, agregó (ver recuadro).

“No fue una sierra. Fue un corte perfecto. Bien delineado. Cortó los músculos al ras, al mismo tiempo”, relató.

Según explicó, el corte se hizo a nivel de las vértebras; mientras que la incisión en el brazo se hizo a nivel de la articulación con la misma arma.

“Es muy factible que (el asesino) tenga conocimiento” sobre el uso de una cuchilla, apuntó el forense.

El brazo amputado apareció sin piel y sin dedos. La presunción de Ventura es que pudo haber servido de alimento para perros u otros carnívoros.

El psiquiatra Eugenio Bayardo explicó a El Observador que, con los elementos de los que tomó conocimiento hasta ahora, puede concluir que el crimen tiene “olor a droga”. “Por lo desmesurado de la violencia y por el sadismo empleados parecería que está vinculado a un cobro de cuentas o a una advertencia o derivación secundaria de algo”, explicó el profesional. Agregó que por esa violencia empleada podría pensarse que quien o quienes cometieron el crimen actuaron bajo los efectos de alguna droga. También se animó a descartar un homicidio de tipo ritual y a vincularlo con “un ambiente social jorobado”.

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