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Casos de muertes de bebés por colecho se triplicaron en el país

Entre 2016 y 2018 se constataron nueve casos con causa de muerte por asfixia por compartir la cama con otra persona 

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14 de septiembre de 2019 a las 05:02

Por Daniela Hirschfeld

Desde 2016 se triplicaron en el país las muertes de bebés menores de cuatro meses provocadas por sofocación accidental, mientras compartían la cama con otra persona. En los 20 años desde que en Uruguay se estudia de forma sistemática la causa de muerte súbita en lactantes, este factor de “sueño inseguro” ha ido en aumento.

Estos datos surgen del trabajo que realizan desde 1998 una decena de médicos: patólogos pediatras, pediatras, biólogos moleculares y psicólogos, coordinados por la Dra. Carmen Gutiérrez, en el marco del programa MIL (Muerte Inesperada del Lactante), dependiente del Ministerio de Salud Pública.

“Pecho sin colecho” fue el pedido, insistente, casi como un ruego, que hizo Gutiérrez el jueves 12 durante el coloquio al que fue invitada por la Academia Nacional de Medicina. Dos veces al mes, la ANM organiza estas actividades de divulgación abiertas al público en las que se presentan temas vinculados con la medicina nacional, y en esta oportunidad Gutiérrez fue la expositora invitada para compartir los resultados de los últimos tres años de trabajo del Programa MIL.

“Pecho sin colecho” repitió una y otra vez Gutiérrez, porque aseguró que compartir la cama al dormir es una de las principales causas de la muerte súbita para los lactantes, y es también una de las causas evitables de este evento trágico.

Educar, informar sobre los riesgos de que el bebé de menos de 4 meses duerma con sus padres o hermanos, o que duerma boca abajo o de costado –cuando se recomienda que lo haga boca arriba–, fueron las recomendaciones que hizo la especialista, que abogó por la necesidad urgente de difundir estas características del sueño seguro de los lactantes en campañas de salud pública.

Explicar lo inexplicable

La muerte de un bebé aparentemente sano se puede clasificar como “muerte inesperada del lactante” cuando ocurre de forma brusca e insospechada en niños menores de un año. En tanto, el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) es la muerte repentina e inesperada de un niño menor de un año de edad que permanece sin explicación luego de una profunda investigación que incluye una autopsia completa y otros estudios.

Cuando estos estudios logran revelar la causa de muerte se identifica como muerte explicable (ME); cuando en la autopsia no se encuentran alteraciones que justifiquen la muerte se clasifica como muerte inexplicable (MI), entre los que está el grupo de SMSL. En tanto, en los casos en que se identifican factores o patologías pero son insuficientes en sí mismas para explicar la muerte, este grupo de especialistas los considera una “zona gris”, y se hace una nueva clasificación con el fin de dar algún tipo de respuesta a ese fallecimiento a fin de destacar los factores de riesgo implicados y actuar sobre la prevención.

Entonces, se considera una zona gris cuando no hay información completa sobre el bebé para definir la causa de muerte (faltan datos o estudios); cuando el entorno de sueño era inseguro y eso podrían explicar el fallecimiento, o cuando se identifican lesiones o alteraciones genéticas pero no hay certeza de que eso haya causado la muerte.

Estudios internacionales han mostrado que si un bebé sano en los primeros tres meses de su vida cumple con las recomendaciones de un “sueño seguro” y no hace colecho, el riesgo de una muerte súbita inexplicable es de 0,08 cada 1.000 recién nacidos vivos. Cuando esos mismos bebés hacen colecho aumenta cinco veces el riesgo (0,5 cada 1.000 nacidos vivos). Si el adulto consumió alcohol, tabaco o drogas (incluida marihuana), el riesgo es 11 veces superior aún.

Dos décadas de estudio

Desde 1998 y hasta la actualidad, el grupo liderado por Gutiérrez –profesora agregada de Anatomía Patológica– ha estudiado en todo el país las causas de la muerte de los bebés menores de un año que fallecen de forma súbita e inesperada, sin causa aparente.

Con el respaldo del MSP, el CHPR, el Poder Judicial y la Sociedad Uruguaya de Pediatría, se encargan de realizar, junto al forense, las autopsias de los niños menores de un año fallecidos en domicilio o a su ingreso al hospital. Estos estudios se realizan en el Laboratorio de Patología Pediátrica del CHPR.

Además, desde 2009, la Ley 18.537 establece la obligatoriedad de que esos casos sean estudiados en conjunto por el médico forense y el patólogo pediatra, e incluyan radiografías, exámenes microbiológicos, toxicológicos, metabólicos, así como el análisis de las circunstancias que rodearon a la muerte y la revisión de la historia clínica. Cada caso es analizado por el grupo multidisciplinario especializado. Así, además de establecer que el fallecimiento no fue una muerte violenta, se puede identificar la causa e investigar los factores de riesgo, para que se puedan implementar desde los programas de salud acciones para evitar otras muertes.

Gracias a este trabajo, entre 1998 y 2018 (con un intervalo entre 2002 y 2006), el equipo del Programa MIL ha investigado 680 casos. De ellos, 89 casos se registraron desde 2016 a 2018, y los datos fueron compartidos en el coloquio de la ANM de esta semana.

A partir de ese monitoreo, los expertos observaron que las infecciones respiratorias siguen siendo la causa más frecuente de muerte, aunque constataron una reducción de 10% desde 2015.

En contraposición hallaron que se triplicaron los casos en que el motivo del fallecimiento fue la asfixia derivada del colecho. De los casos registrados desde 2016 a 2018, en 9 (esto es, 10% del total de la muestra) el colecho asociado a hemorragia pulmonar difusa fue identificado y la sofocación accidental fue considerada la causa de la muerte. En el periodo 2007-2015 este factor de riesgo había tenido una incidencia del 3%. En los otros 21 casos, el colecho y el riesgo al dormir fue considerado como el factor causal más probable de la muerte. Las campañas de educación sobre el sueño seguro son clave en la reducción de estos casos. De hecho, según Gutiérrez, la mayoría de esas 30 muertes podrían haberse evitado con una correcta educación.

La experta también lamentó que internacionalmente la práctica del colecho aumentó 9% entre 2006 y 2018, sobre todo porque se vincula –erróneamente– con la promoción de la lactancia materna y el fortalecimiento del vínculo madre-hijo. Por eso, la especialista repite como un mantra: “Es importante que el equipo de salud se posicione contra el colecho en los primeros tres meses de vida” y lo transmita a las familias. A su entender, se deben reimpulsar campañas que informen sobre los factores de riesgo. “Pecho sin colecho”, repite Gutiérrez. 

Sueño seguro
  • Los niños de hasta un año deben dormir en su cuna, y no en la cama con padres, hermanos o mascotas.
  • La posición más segura para los niños es boca arriba, tanto durante la noche como en las siestas.
  • No deben usar almohadas, la frazada no debe tapar los brazos y el colchón debe ser firme.
  • Evitar elementos blandos como peluches o chichoneras en el sueño del bebé.
  • Evitar el abrigo excesivo o sobrecalentamiento.
  • Mantener el ambiente libre de humo de tabaco.
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