30 de diciembre de 2023 5:00 hs

El teniente primero Sergio Olivera está en la base de la Guardia Republicana en el Prado como jefe de las operaciones de patrullaje. Se apronta para salir en uno de los vehículos que entran y salen del edificio de la vieja radio patrulla. Junto a sus compañeros toma de la armería escudos, armas y un chaleco antibalas para El Observador. La indicación para la periodista, la única persona en el vehículo que no tiene entrenamiento, es simple: "Si pasa algo te indicamos qué hacer, sino te lo decimos no lo hagas".

María Eugenia Scognamiglio patrullaje en Marconi

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El destino de esa camioneta de la Guardia Republicana que partió sobre las cinco de la tarde del jueves es Marconi, uno de los barrios que están incluidos en el patrullaje "cuatro barrios", como le dicen a la interna. Los otros tres son Villa Española, La Cruz de Carrasco y Boix y Merino, aunque en las últimas horas se sumó Peñarol.

–Cabrera, ¿Cómo está todo? ¿Tranquilo? Necesito que me armes un punto de control –dice Olivera en una conversación telefónica, mientras sostiene un fusil de asalto en sus manos.

–Carreras Nacionales y Juan Acosta –le reconfirma al interlocutor.

María Eugenia Scognamiglio patrullaje en Marconi

Una vez en Marconi, antes de llegar al punto de control, Cabrera organiza a los efectivos y les da unas órdenes breves sobre cómo se van a desplegar en Aparicio Saravia y San Martín.

Sobre Aparicio Saravia hay abundante tránsito de autos, motos y bicicletas. Los efectivos de la Guardia Republicana estacionan camionetas y motos casi en la esquina de la intersección y comienzan a parar a los conductores de motos.

"Me paran casi todos los días y no me molesta que me paren. Pero donde vivo yo, en Instrucciones y la Vía, andan sin casco, sin matrícula y no los para nadie. Paran a trabajadores", critica un hombre consultado por El Observador mientras los efectivos miran en el Sistema de Gestión de Seguridad Pública sus datos.

María Eugenia Scognamiglio patrullaje en Marconi

Después de unos 15 minutos de controles el tránsito había mermado. Los efectivos saben que cuando instalan un punto de control se produce ese efecto casi enseguida, porque en el barrio saben que están ahí y quienes no están en regla evitan el cruce. Este tipo de tareas, que se está realizando en los cuatro barrios intervenidos por la Policía, son preventivos, explica Olivera, quien dice que la elección de los lugares no es al azar.

"Los puntos son estratégicos porque en esos lugares o se están llevando a cabo delitos o hay una gran circulación de personas y vehículos. También son el punto de acceso o salida de algunos barrios", señaló Olivera.

En el lugar se instalan efectivos que paran a los vehículos y les piden la documentación y otro que se encarga de ingresar los datos y verificar que la persona pueda seguir circulando. Unos metros más adelante, tres Policías del equipo Puma esperan arriba de las motos por si tienen que iniciar una persecución en caso de que haya una fuga del punto de control.

Pero, luego de unos minutos el control empieza a perder efecto por la bajada del tránsito y es hora de moverse. El segundo punto es Itacumbú y Gregorio Pérez.

La esquina, a diferencia de la calle Aparicio Saravia, es barrial pero para la Policía es clave porque es uno de los accesos y salidas del barrio Marconi. Allí se suma Dragon, un pastor alemán del equipo K9 entrenado para detectar drogas y explosivos. Los vecinos empiezan a salir de las casas y miran para chequear si pasó algo o si son los controles a los que ya están acostumbrados y bajan la guardia cuando ven que es lo segundo.

María Eugenia Scognamiglio patrullaje en Marconi

Una familia se traslada en una camioneta Volkswagen Kombi y el perro recorre todo el vehículo en busca de sustancias. El conductor dice que vive en la zona y que está acostumbrado a que lo paren cuando anda en moto, que el barrio "está más tranquilo" por la presencia policial y bromea: "Tranquilo es un decir". La familia tiene la documentación y el vehículo en regla y puede seguir.

Mientras tanto, en las radios de los efectivos se escuchan todo tipo de incidentes y delitos: personas que ingresaron a una casa abandonada, choques, hurtos y hasta un camión de carga de Brasil que apareció en el Marconi. "El hombre dice que está perdido", se escucha por la radio.

La Guardia Republicana también atiende a esos llamados, que provienen del Centro de Comando Unificado a través de las comunicaciones al 911.

Las unidades tienen una zona delimitada donde realizan el patrullaje y los puntos de control, pero pueden pasar los límites definidos para atender situaciones que requieran su presencia de forma urgente. 

El último punto de tarde del jueves es el más hostil: Aparicio Saravia y Enrique Castro. En el corazón del Marconi. En la plaza hay niños jugando, de uno de los pasillos salen personas que miran el punto de control con atención, hay tránsito y al patrullaje se suma un blindado. 

–Control de rutina. Libreta de conducir y cédula, por favor –le dice uno de los efectivos a dos jóvenes que circulaban en una moto.

En una tablet los efectivos ven en el Sistema de Gestión de Seguridad Pública prácticamente todo sobre la persona: si él o su vehículo están requeridos, si tiene antecedentes, los motivos, las fechas, si fue víctima, victimario, testigo.

María Eugenia Scognamiglio patrullaje en Marconi

Uno de los jóvenes dice su nombre y edad, pero no aparece en el sistema. Dice que no recuerda la fecha de su cumpleaños y que estaba yendo a buscar sus documentos. Se defiende diciendo que, si tuviese algo que esconder, hubiese doblado en la esquina anterior para evitar el control.

Finalmente aparecen sus antecedentes: uno por abuso sexual hace dos años y otro por violencia doméstica y por eso tenía una tobillera puesta. Sin embargo, no había motivos para que no continúe, así que después de varios minutos los efectivos lo autorizan a seguir.

En la esquina de la plaza un equipo GEO mira el punto de control con atención. En este tercer lugar se sumaron esos efectivos y un vehículo blindado. Olivera dice que ellos están más entrenados para abordar situaciones que involucren armas.

Las intervenciones en los barrios no se disponen con una fecha de finalización, sino que duran hasta que la Policía entiende que la seguridad de la zona volvió a los niveles esperados. "Puede pasar una semana y se modifica, como pueden pasar dos meses. En el barrio 19 de abril tenemos como tres años patrullando la misma área", explican los efectivos. 

María Eugenia Scognamiglio patrullaje en Marconi

Las áreas marcadas por la Guardia Republicana en este momento son Marconi, una parte de Villa Española, el barrio 40 semanas, La Cruz de Carrasco, Boix y Merino, Cerro Norte y Peñarol. En esas zonas, que a su vez están delimitadas, se realiza patrullaje y se despliegan puntos de control tanto de día como de noche.

En los puntos de control la Policía ha logrado incautar vehículos, armas, drogas y se ha formalizado personas que estaban siendo buscadas. Pero, esa tarea de prevención también tiene un objetivo tácito: que los vecinos de los barrios intervenidos vean la presencia policial en las calles. "El Estado puede estar ausente en un montón de cosas. En la Policía no. La Policía tiene que ser a veces doctor, etc, etc, etc, aparte de ser Policía", consideró Olivera.

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