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Conozca cómo marcan los cancheros las líneas de los campos de juego

Se trata de un trabajo fundamental para que se lleven a cabo los distintos partidos del Campeonato Uruguayo tanto de Primera como de las demás divisionales

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22 de septiembre de 2018 a las 05:00

Miramar Misiones marcó la cancha, y abrió el juego para recurrir a diferentes encargados en la materia y conocer sus trabajos.

Durante la semana en el “cebrita” se tomaron con humor una foto de la línea central de su campo de juego, en el Méndez Piana, que circuló en las redes sociales, en la que se ve que la misma no es recta, como debería ser.

La imagen que circuló en las redes muestra un sector central muy desalineada, lo que fue motivo de bromas y comentarios. Desde la cuenta oficial de Twitter del club, que como otras de equipos uruguayos suele ponerle humor a sus tuits, elevaron la apuesta y señalaron que el canchero de la institución, responsable del trazado de la cancha, había sido internado por Parkinson.

“Lamentamos informarles a nuestros socios y público en general que nuestro canchero fue internado por un principio de Parkinson. Más adelante compartiremos el informe médico detallado”, señalaron.

Si bien el encanto de los campos de juego se va deteriorando a medida que uno va descendiendo de divisional en el fútbol uruguayo, el antecedente más reciente en líneas mal marcadas apunta al Estadio Centenario.

En el clásico del último Torneo Apertura, jugado el 22 de abril, un dron que participaba de la transmisión en vivo de la televisión dejó en offside el marcado del sector central de la cancha que presentó un círculo perfectamente imperfecto.

En su momento, el encargado del mantenimiento de la cancha del Centenario, Richard Berriel, comentó los percances que llevaron a que el trabajo quedara desparejo.

“Corté el pasto dos veces a lo ancho, dos a lo largo, y no pasamos la raya del círculo. Y lo que vimos luego fue que el círculo se había deformado. Pusimos hilos en toda la cancha y trazamos el círculo, porque hacía 15 días que no se hacía”, aseguró y contó que la circunferencia central se hace con una piola cuyo eje está en el punto medio del campo de juego y se va girando.

La máquina para cortar el césped pesa más de 2.000 kilos, lo que hace que muchas veces se corran las líneas si estas no son repasadas, como ocurrió con el círculo central.

“Todas las líneas se deforman, cualquier corte deforma las líneas”, dijo Berriel y coincidió Raúl Figuerola, dirigente de Progreso y uno de los encargados, junto con Manuel Buroni, de marcar la cancha del Paladino, quien explicó los pasos para lograr buenos resultados.

“Nosotros jugamos cada 15 días en nuestra cancha, entonces el tratamiento de las líneas las realizamos un día antes de cada partido. Lo primero es el proceso del corte del pasto y después se hace el marcado”, aseguró el segundo vicepresidente del “gaucho del Pantanoso”.

Los campos de juego cuentan con una medida reglamentaria, por lo que lo ideal es que se continúe las líneas establecidas anteriormente, sin sobrepasar las mismas.

“Nunca precisamos medir porque ya tenemos las referencias, tenemos una guía que está marcada y no se pierde la referencia. Tiramos líneas o piolas, para seguir la recta o circunferencia. Ahora utilizamos una maquina que tiene un comprensor que va tirando la pintura. Antes trabajábamos con rodillo”, agregó Figuerola.

Si bien la tecnología avanzó y mucho en Uruguay, el trazado se realiza con la maquina correspondiente pero con el trabajador a pie, por lo que se precisa de mucha atención para marcar bien, con un andar con ritmo y sin distracciones ni tropiezos. 

“No puede parar porque si la parás se marca un chorrete de pintura en un punto fijo. Vas en una línea recta y va marcando perfectamente. La pintura tiene q estar en estado estable, ni muy cargada ni con mucha agua”.

El proceso puede llevar aproximadamente poco más de una hora y el resultado depende “en parte a la tecnología y en otra parte al humano”.

“En algún momento se marcaba con rodillo y realmente no quedaba bien. Además se trabajaba con una calidad de pintura que no estaba buena, entonces llegaban los árbitros y te mandaban a repasar las líneas. Lo más importante es que ahora eso no pase”, aseguró el dirigente.

Figuerola reconoció que en alguna oportunidad llegó a campos de juego donde las líneas no se encontraban derechas o bien marcadas y que el Paladino, en algún momento de apuro, también se mostró desalineado.

Un penal adelantado

“Una vez nos quedó el punto de penal un metro y pico más atrás de lo debido. Se marcó mal y en el momento no nos dimos cuenta, entonces el árbitro, que sí se dio cuenta, nos avisó que estaba más alejado y nos pidió que lo cambiáramos”, comentó el directivo.

De todas formas reconoció que nunca les quedó la línea tan torcida, a tal punto que un juez haya tenido que pedir que las volvieran a marcar porque sino no se podía jugar

“Lo que sí nos ocurrió fue que nos quedó no muy bien y el árbitro nos pidió, cuando terminó el encuentro, que para el próximo la mejoráramos”, agregó Figuerola.

La explicación, muchas veces, también puede estar en el estado del campo de juego, que al presentarse pelado en algunos sectores, juega en contra del marcado.

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