Brasil está caldeado. Al magro desempeño económico y a la rampante corrupción, se le agregan los altercados políticos que tienen como protagonistas al gobierno de Dilma Rousseff y al presidente de la cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien, justamente, fue denunciado por corrupción ante la Corte Suprema junto al expresidente brasileño Fernando Collor de Mello.
Corrupción, alianzas rotas y puja de poder jaquean a Rousseff
El presidente de la cámara baja, acusado de recibir dinero, declara la guerra a su antigua aliada