El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
17 de julio de 2023 5:00 hs

Cosse”, respondió el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, cuando El Observador le preguntó a cuál frenteamplista prefería como rival en las elecciones de octubre de 2024. “Orsi”, aportó el jerarca nacionalista consultado acerca de cuál frenteamplista preferiría como presidente.

Lo que dice y piensa Heber, lo piensan sin decirlo buena parte de los dirigentes blancos y colorados que ven en la intendenta de Montevideo un rival más fácil de derrotar que su par de Canelones. Ante este tipo de pronunciamientos, la evaluación de un militante frenteamplista puede resultar sencilla: si los adversarios se pelean con Cosse es porque Cosse representa aquello que ellos no son. Si prefieren a Orsi como presidente, es porque una gestión presidencial de Orsi se parecería a lo que ellos están haciendo desde el gobierno.

Los militantes, esos que, sean del partido que sean, promueven sus ideas políticas desde el comité, en las redes o en casi cualquier reunión que se les presente, se diferencian sustancialmente de un mero simpatizante. Aquellos suelen suspender toda incredulidad acerca del objetivo que los motiva y la autocrítica suele resultarles un ejercicio dificultoso debido a la pasión con que practican su tarea evangelizadora. Por tanto, lo más probable es que el núcleo duro de la militancia frenteamplista se sienta identificado con Cosse y su discurso combativo, y no les importe demasiado si Orsi puede resultar un mejor candidato cuando haya que convencer a quienes todavía no definieron si votarán a la coalición de izquierda.

Cosse se ha convertido en la referencia de los oficialistas cuando tienen que pegarle al Frente Amplio, y esto es así porque la intendenta de Montevideo muchas veces busca el choque directo con el oficialismo, como lo hizo en el asunto de la salinidad del agua. En pasadas ocasiones, como en el debate sobre el préstamo del BID que la oposición capitalina se negaba a votar, o en el fallido juicio político que le impulsaron los ediles blancos y colorados, Cosse se ubicó en el centro de la escena y Orsi fue un actor de reparto que con sendos tuits tuvo que limitarse a apoyar a su compañera para aparecer un rato en cámara.

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Blancos y colorados sienten que para diseñar una futura estrategia electoral, no resulta nada menor el dato de quiénes serán los candidatos triunfadores en la interna.

Lo más probable es que el núcleo duro de la militancia frenteamplista se sienta identificado con Cosse y su discurso combativo, y no le importe demasiado si Orsi puede resultar un mejor candidato.

Fuentes coloradas y blancas coincidieron acerca de que si Cosse es la candidata del Frente Amplio, le permitirá a los partidos fundacionales “polarizar” la elección de octubre y la de noviembre ya que la actitud desafiante de la intendenta de Montevideo se presta para ello.

Orsi, sostienen, es más inasible, juega a cierta moderación, es, tal vez, menos sólido que Cosse en sus apariciones pero es también menos agresivo y más cercano a los votantes del interior dada su condición de canario.

Dirigentes colorados dijeron a El Observador que el excandidato colorado Pedro Bordaberry -quien está deshojando la margarita para ver si retorna a la política- tal vez sea un candidato propicio para apostar a esa polarización desde una postura de centro derecha.

En cambio, no le resultaría tan cómodo confrontar con Orsi y ponen como ejemplo la crítica un tanto pueril que le dedicó desde su columna de El País.

Cosse se ha convertido en la referencia de los oficialistas cuando tienen que pegarle al Frente Amplio, y esto es así porque la intendenta de Montevideo muchas veces busca el choque directo con el oficialismo,

“En el Frente Amplio hoy discuten sobre dos candidaturas. Algunos defienden una de ellas diciendo que habla más parecido a la gente del interior. ¿Alcanza con hablar parecido o hay que ocuparse de los problemas del interior?”, escribió Bordaberry.

Esos dichos fueron cuestionados incluso desde dentro del Partido Colorado. El director de Telecomunicaciones, Guzmán Acosta y Lara, que aspira a la candidatura de ese partido, se solidarizó con Orsi.

 “¿Qué sería hablar parecido a los del interior? Me resulta clasista y poco inclusivo hablar en estos términos. Con el adversario político uno se diferencia en ideas y propuestas. Mi solidaridad con Yamandú Orsi”, escribió en Twitter.

Una encuesta de la empresa Equipos publicada el martes 5 les dio la razón a los oficialistas que prefieren tener enfrente a la intendenta de Montevideo. Según el sondeo, con una candidatura de Orsi el Frente Amplio votaría bastante mejor en octubre que con una de Cosse (46% a 39%).

La misma encuesta le da esperanzas a esos blancos y colorados, puesto que relativiza el favoritismo de Orsi en la interna de la izquierda. Si bien, el intendente de Canelones sigue primero en las preferencias, Cosse se le acerca peligrosamente.

Con respuestas espontáneas –es decir, que no se presentan opciones al entrevistado– Orsi registra 34% de adhesión, Cosse 24%, José Mujica 5%, Mario Bergara 3%, Danilo Astori 2%, Oscar Andrade 1%, Daniel Martínez 1% y Fernando Pereira 1%. El resto se completa con 2% que menciona a otros dirigentes, 4% que no opta por ninguno y 23% que dice no saber. 

Sin embargo, cuando el encuestador acota las opciones y presenta un "menú guiado" el margen entre Orsi y Cosse se reduce sensiblemente. En este último escenario, el intendente de Canelones obtiene 41%, la intendenta de Montevideo 38%, Bergara 12% y Andrés Lima 3%. El resto se compone por 3% que no elige a ninguno y otro 3% que dice que no sabe o no contesta. 

Por otra parte, el Frente Amplio adoptó una decisión que, según observan dirigentes nacionalistas atentos a la interna de la izquierda, puede beneficiar a Orsi.

El FA planea poner a rodar a 100 mil simpatizantes para que, a través de visitas personales o de WhatsApp, traten de convencer “a un millón de frenteamplistas” para que concurran a votar en las elecciones internas.

Dado que Cosse es estimada fundamentalmente en el núcleo duro de militantes del Frente Amplio- el Partido Comunista es su principal sostén- cuanto más se amplíe el circulo de electores, más chances tendrá Orsi de ganar.

“En (las elecciones frenteamplistas de) junio de 2024 se elige presidente”, proclaman los dirigentes de la izquierda pronosticando que quien salga victorioso de esa contienda será quien asuma el 1 de marzo de 2025.

Como fue dicho, muchos blancos y colorados creen que esa premisa corre el mayor riesgo de resultar falsa si es Cosse quien, contra los pronósticos y recurriendo a los frenteamplistas más acérrimos, da el batacazo en las entrañas de la izquierda.

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