Después de 45 días de intenso trabajo por parte de los diputados que compartían "casi todo el día" en la Comisión de Hacienda y Presupuesto, encargada de analizar la Rendición de Cuentas aprobada a principios de agosto, el presidente de la comisión y coordinador de la bancada oficialista, Jorge Pozzi, fue el encargado de agasajar a integrantes de todos los partidos con un asado.
A la reunión de camaradería realizada en el Club de Empleados del Poder Legislativo, concurrieron entre otros: Jorge Gandini y Gustavo Penadés del Partido Nacional; Conrado Rodríguez del Partido Colorado; Iván Posada del Partido Independiente; Alfredo Asti, José Querejeta, Oscar Groba y Alejandro Sánchez del Frente Amplio.
A pesar de que durante las intensas sesiones de la comisión y luego en el plenario, hubo cruces fuertes y chascarrillos subidos de tono, aprobada la ley, los legisladores de diferentes ideologías compartieron un asado en un ambiente más distendido y fraterno. En el encuentro, que duró algo más de dos horas, si bien hubo algún pasaje de factura, alguno de los presentes llegó a destacar que Pozzi "es un buen asador, pero mejor coordinador".
"En todas las actividades humanas hay diferencias y cruces, pero se intenta tener un relacionamiento cordial", dijo el diputado del Partido Colorado Conrado Rodríguez
Como ejemplo del ambiente de convivencia en el que en general se mueven los parlamentarios, el diputado Alejo Umpiérrez (Partido Nacional) contó que el exdiputado del Partido Comunista Óscar Andrade ha compartido algún mate en la bancada nacionalista, mientras que el diputado
Adrián Peña (Partido Colorado) hizo referencia a una barra integrada entre representantes de
Alianza Nacional y algunos sectores del Partido Colorado "que salen dos por tres a comer".
Sin embargo, Gandini mencionó que no siempre es así, ya que hay colegas que son más refractarios ideológicamente y tienden a ver al del otro bando como su enemigo.
En esa línea, el vicepresidente Raúl Sendic dijo a principios de julio en una entrevista con radio M24 que está "absolutamente en contra del modelo que funciona en el Parlamento". "En la sala todos nos decimos cualquier cosa y en los pasillos somos todos amigos. Yo no sirvo para eso. Está todo mal y no puedo sentarme con ellos porque han hecho cualquier tipo de acusaciones", aseguró.
Para la mayoría de los representantes esa buena dinámica de relacionamiento responde a un razonamiento central en el que coinciden: la construcción política se basa en la edificación de puentes. Incluso, muchos temas terminan por discutirse y estar más cerca de resolverse en ámbitos informales porque los formales tienen cierta estructura de funcionamiento que limita, señalaron varios de los legisladores consultados.
"A pesar de las diferentes visiones de país, somos compañeros de trabajo", Jorge Gandini
Por tradición en ambas
cámaras se suelen introducir al plenario temas en los cuales ya hay acuerdo previo, aunque vayan a ser votados de forma dividida. De hecho, cerca de 90% de las leyes que se aprueban en la Cámara de Diputados se hacen por unanimidad, aunque suele ser el restante porcentaje el que alcanza una mayor exposición mediática.
Para el diputado Alejandro Sánchez (Frente Amplio) - quien mantiene un buen vínculo con varios legisladores opositores -, este tipo de relacionamiento responde a una característica del sistema político uruguayo, en el que se debe ser duro en las ideas, pero no con las personas.
"La democracia es la gestión de los disensos, no de las unanimidades. A veces se mal entiende esto en la sociedad por esa línea de razonamiento de que cuando se prenden las cámaras se pelean, pero después son todos amigos e iguales, cuando no los somos. De lo que se trata es de entender que todos convivimos en una sociedad donde hay visiones y proyectos diferentes que en el marco democrático hay que intentar sean mayoría, sin olvidar que los parlamentarios estamos también representando sensibilidades de la sociedad", reflexionó .
Para el politólogo Adolfo Garcé la estabilidad de los partidos políticos, y a su vez de los legisladores, colabora en la posibilidad de generar vínculos personales. En su opinión la fortaleza y solidez de los partidos uruguayos tiene como consecuencia que no haya gente cambiando de partidos todos los días, lo que resulta funcional al buen clima.
Por su parte, el diputado del Partido Independiente Daniel Radío resaltó la importancia de separar lo personal de lo político. Señaló que se puede ser muy duro en la crítica como en el caso de Raúl Sendic -que le parece paradigmático- y a la vez estar preocupado por la persona. "Yo mantengo una relación muy buena con gente con la que tengo diferencias políticas abismales, como Ope Pasquet u Oscar de los Santos, pero siempre pensé que ningún partido da carnet de buena o mala gente", afirmó.