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Basáñez 1993, con Luis Romero y Juan González

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Cuando Segunda era un semillero de los grandes: así era el torneo de la B hace 30 años

En la década de 1990 la actual Segunda división era la cantera de los equipos grandes

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19 de marzo de 2022 a las 05:02

Hace 30 años, Marcelo Otero fue el goleador de Rampla Juniors en el Campeonato Uruguayo de la divisional B (así se denominaba en ese momento, no se hablaba todavía de Segunda División Profesional). Marcó 12 goles en 27 partidos jugados para los picapiedras, equipo que se coronó campeón en 1992 y en el que jugaban entre otros, Héctor Tuja, Darlyn Gayol, los hermanos Santurio.

Al año siguiente, Luis Romero hizo 10 goles con la camiseta de Basáñez y Juan González marcó ocho con los mismos colores. El equipo de Malvín Norte se coronó campeón y pudo lograr el ascenso después de un episodio de violencia que le quitó esa posibilidad en la temporada anterior, que terminó con la famosa huelga de futbolistas.

Sud América, equipo dirigido por el debutante Julio Ribas, ganó de manera invicta el Campeonato Uruguayo de la B en 1994. En aquel conjunto buzón jugaban Darío Rodríguez, Josemir Lujambio, Marcelo Russomando y el goleador Mario Orta, entre otros.

En las primeras fechas del campeonato les robaron las camisetas oficiales de color naranja y jugaron todos los partidos hasta el final con casacas de color negro.

Y así se podría enumerar campeones y jugadores de la B en la década de 1990. Huracán Buceo ganó en 1995 con Karim Adippe en el ataque. Ese año debutó por primera vez en el fútbol profesional un equipo del Interior: Deportivo Maldonado escribió una página histórica al enfrentar a Miramar Misiones en el Nasazzi el 18 de mayo.

También se estrenó ese año Platense Wanderers, equipo que surgió de la fusión de Platense (campeón de la C) y Wanderers de Pando, que tuvo un efímero pasaje por la AUF.

El goleador de aquel año fue Jorge Puglia, de Fénix. Marcó 27 goles y destrozó el récord que tenía Oscar Quagliata (hoy ayudante técnico de Pablo Repetto en Nacional) como máximo goleador histórico en la categoría, marca que había logrado en 1993 defendiendo a Central Español.

¿Qué tenían aquellos campeonatos de la B? Era una especie de semillero de los equipos grandes y de Primera división. Los futbolistas que se destacaban eran refuerzos para la temporada siguiente en el círculo de privilegio.

Después de aquel 1992, Marujo Otero fue transferido a Peñarol, igual que Luis Romero, así como Juan González llegó a Nacional.

Darío Rodríguez y Lujambio tuvieron, con distinto éxito, su pasaje por los aurinegros; Adippe por los tricolores, igual que Puglia, quien llegó a Nacional en 1996 integrando el famoso “paquete” que incluía también a Álvaro Recoba, Néstor Correa y Ricardo Bitancort.

A partir de 1996 la B pasó a llamarse Segunda División Profesional y la C se transformó en amateur. La reestructura que implementó entonces la Asociación Uruguaya de Fútbol hizo que varios equipos salieran a jugar en el Interior del país porque sus canchas no contaban con las condiciones adecuadas.

Rentistas 1996, el primer campeón cuando la B cambió de nombre

En la segunda fecha de aquel año, de seis partidos, tres se jugaron afuera de Montevideo: Rentistas-Juventud en el Campeones Olímpicos de Florida, Cerrito-Bella Vista en el Martínez Monegal de Canelones y Colón-Fénix en el Mario Sobrero de Rocha.

Pese al pretendido profesionalismo que se intentaba darle a la categoría, sucedían hechos propios del amateurismo. Cerrito se retiró del campeonato en la mitad del torneo por deudas y Platense descendió porque la Intendencia de San José no le arrendó más el estadio debido a incidentes que provocaron sus hinchas; no tenía cancha propia y se fue a la C.

En los años siguientes se dieron otros pases de jugadores que luego trascendieron en los equipos grandes. En 1997 fueron campeones con Bella Vista Alejandro Lembo (pasó a Nacional), Darío Rodríguez y Diego Alonso (Nacional y Peñarol). Walter Pandiani de Basáñez y José María Franco de Central Español, se destacaron en Peñarol en 1998.

Óscar Morales se convirtió en ídolo de Nacional luego de jugar en Cerro en la Segunda división en el año 1998, igual que Carlos Camejo tras su paso por el Villa. También Richard Morales llegó a los tricolores después de su pasaje por Platense y Basáñez.

En los últimos años ya no fue tan frecuente por diferentes motivos. No surgen en Segunda tantos futbolistas con posibilidades de jugar en Primera como antes, y porque se da un proceso a la inversa: los equipos grandes ceden a sus jugadores para que se fogueen en el ascenso.

En 2021 Nacional contrató a Patricio Gregorio, clave en el ascenso de Villa Española; sin embargo, nunca llegó a jugar en los tricolores. Se fue a préstamo a River Plate –donde tampoco tuvo oportunidades– y en 2022 vuelve a Segunda para defender a Racing.

El volante de Albion, Pablo González, elegido el mejor jugador del último torneo del ascenso, regresó a jugar en Liverpool, el equipo que lo formó.

Maximiliano Silvera fue el goleador de Segunda en 2020 jugando en Cerrito, donde continuó en 2021. En 2020 pudo llegar a Peñarol, pero no se concretó la operación, así que jugó un año más en los del Cerrito de la Victoria, en Primera y fue el mejor delantero de la temporada en la encuesta Fútbolx100 de Referí. Este año emigró directo al fútbol mexicano. 

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