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Dos grandes aplausos para el nuevo presidente ruralista

Sanguinetti dijo que la moda de izquierdas y derecha pasó y que la gremial no quiere un impuesto más para ningún uruguayo

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04 de junio de 2018 a las 21:28

En la noche de este lunes, cuando asumió como presidente de la Federación Rural –una de las principales gremiales del agro–, Miguel Sanguinetti Gallinal expuso durante 18 minutos y entre otros recibió dos aplausos que sobresalieron por ser extensos.

Uno sucedió cuando, alzando la voz, afirmó: "Ya pasó esa moda de izquierdas y derechas (...) lo que acá tenemos que ver claramente es quién administra bien todos los recursos que con mucho sacrificio todos le aportamos al Estado".

En ese marco, instó a la sociedad, no solo a los productores, a hacerse cargo y controlar las cuentas del Estado, para saber en qué se invierten los recursos que la sociedad genera. Y pidió hacerlo en toda la administración pública, en el Estado e incluso en las intendencias.

El otro gran aplauso llegó sobre el final de su exposición, cuando aludió a la reciente solicitud que se generó desde el PIT-CNT sobre generar más impuestos al sector agropecuario. Mirando al ministro de Ganadería, Enzo Benech, presente en la sede ruralista para el cambio de autoridades, Sanguinetti dijo: "La Federación Rural no quiere un impuesto más ni para el agro ni para ningún uruguayo".

Agregó que "por suerte" el ministro de Economía (Danilo Astorio) "lo dijo claramente, no está de acuerdo, la cincha está muy ajustada". De inmediato pidió mayor eficiencia al Estado para que rinda mucho más lo que se hace.

"Es entre todos. Entre todos los uruguayos tenemos que sacar este país adelante, por más diferencias que tengamos, nos unen mucho más las coincidencias que las diferencias. Trabajemos en eso", manifestó al cierre de su exposición.

Sanguinetti también afirmó que el déficit fiscal es el peor problema que tiene Uruguay, pidió no perder más tiempo y avanzar en la firma de tratados de libre comercio y reflexionó sobre los problemas que hay no solo en lo económico y productivo, también en la educación y en la seguridad.

"Nos tiene que ir bien a todos"

"Estamos todos por lo mismo, podemos tener nuestras diferencias, pero todos queremos un Uruguay mucho mejor que el que tenemos", expresó. Admitió que si bien hay diferentes visiones, no hay ningún uruguayo que quiera que a algunos le vaya mal y a otros bien, "nos tiene que ir bien a todos".

Luego puso énfasis al expresar que es clave que se insista en reconocer y valorar que Uruguay sea un país agropecuario. Los problemas, en ese marco, con el agro empujando, hay que solucionarlos "produciendo, trabajando y exportando".

Luego mencionó un conjunto de problemas que es necesario enfrentar.

Mencionó, en primer lugar, el déficit fiscal. "Es el peor problema que tiene el país", indicó, valorando que el ministro de Economía lo haya reconocido. Lamentó, al respecto, que no solo se esté gastando más que lo que se recibe, sino que eso se está agravando.

La solución, remarcó, "es achicar el Estado", aunque admitió que no es tan sencillo, tanto que mencionó que llevar el tamaño del Estado a algo adecuado, con una cantidad razonable de funcionarios públicos, demandaría 12 o 14 años, "sin echar a nadie, porque nadie quiere echar a nadie".

Manifestó que dentro del Estado hay grandes inequidades y puso como ejemplo que hay muchos cargos de confianza que reciben un pago muy superior al que recibe un soldado y que hay que ayudar a que eso "se arregle de alguna manera".

Dijo que hay temas que "no son agradables" de abordar, no obstante mencionó que un sueldo de US$ 8.000 o US$ 10.000, "que hay muchos en el Estado uruguayo", es lo mismo que puede obtener un productor por mes trabajando 3.000 hectáreas ganaderas.

Dijo que en estos últimos años la rentabilidad de la tierra ha estado entre 0% y 3% y eso no se ha podido mejorar, "lamentablemente".

Mencionó, a propósito del tema del déficit fiscal, que tiene un componente importante de transferencia al Banco de Previsión Social "que se viene agrandando". En ese sentido, expuso como idea, "sin obligar a nadie a nada", la posibilidad de seguir trabajando por parte de gente que tenga edad como para jubilarse pero que a cambio "tenga mayores ventajas".

El valor de abrirse al mundo

Luego se refirió a otro debe que tiene el país, según definió, aludiendo a los Tratados de Libre Comercio. Al respecto, admitió que hay mucha gente a la que no le gusta que Uruguay se abra al mundo, señalando que los países más abiertos al mundo "son donde la gente cobra el mejor sueldo y donde hay más trabajo. ¿Quién se puede negar a eso cuando en los últimos tres o cuatro años se han perdido 40 mil puestos de trabajo en el sector privado?".

Pidió hacer un esfuerzo y que no se permita que pequeñas minorías que integran el partido de gobierno impidan a Uruguay abrirse al mundo y ahorrar US$ 600 millones en aranceles. "El gobierno está bien enfocado en eso, creo que tarde o temprano se va a lograr", expresó, instando a tomar el ejemplo de Chile.

Sobre la educación, pidió buscar soluciones entre todos, elogiando la propuesta de Eduy 21, diciendo que hace muchos años que no se ha generado algo de ese nivel, destacando que la FR apoya a esa propuesta "para que se lleve adelante".

También se pronunció sobre el tema seguridad. Entre otras cosas, al respecto, pidió al gobierno que "si hay algo que han hecho mal, revean las medidas", porque se percibe "claramente" que la Policía no tiene las ganas, ni la tranquilidad que es necesaria, a la hora de combatir el delito.

Una idea para un fondo sojero

En otro momento, destacando la presencia en la sala del ministro Benech, Sanguinetti pidió ayuda para los productores de soja. Reconoció que no hay acuerdo sobre la creación de un fondo sojero, algo que no es sencillo de generar según admitió, pero pidió que se insista en crear una solución antes de octubre. "No puede quedar un productor por el camino porque falten determinados millones de dólares para poder sembrar la soja en octubre. Uruguay necesita ese 1,1 o 1,2 millones de hectáreas sembradas con soja", dijo, aludiendo a la relevancia que eso tiene para la cadena agroindustrial agrícola. "Tenemos que hacer un gran esfuerzo", expresó. Tras señalar que se sabe que los bancos están "reacios" a habilitad préstamos, mencionó que es posible un seguro de rendimiento en base a 2.000 kilos por hectárea, algo que los bancos lo ven viable y que es una buena herramienta para utilizar en el caso de los sojeros que requieran financiación para volver a plantar tras la muy mala campaña pasada.

Sobre el eventual ajuste en el precio del gasoil, reconoció que en la última suba el gobierno intentó despegar al gasoil de la suba de las naftas, pero que se está tan lejos que llevará muchos años llegar a una solución por esa vía. Por lo tanto, pidió diseñarla de otra manera, de modo de llegar a un precio igual al que hay del otro lado de la frontera con Brasil, lo que permitirá que Ancap facture mucho más y el gobierno central recaude mucho más.

Sanguinetti también evaluó el estado de los sectores arroceros, lechero y ganadero, reflexionando, básicamente, lo siguiente: "Lo que no se ha perdido es la voluntad de trabajo y la fuerza que una y otra vez demuestra el productor uruguayo. Eso está intacto y eso es lo que le ofrecemos al gobierno aprovecharlo".

Al inicio de su oratoria, Sanguinetti, generando sonrisas en los presentes, agradeció a su familia, pero aclaró que estaban todos en contra de su decisión de aceptar presidir la gremial.

Sanguinetti sucede en el cargo a Jorge Riani, quien presidió a la gremial desde 2016.

Lea también: Por primera vez hay una vicepresidenta en la Federación Rural.

Un productor que disfruta caminar por el campo

Sanguinetti tiene 51 años, es casado y tiene tres hijos. Es productor agropecuario, enfocado en la ganadería. Es productor en su empresa propia y familiar con cabaña de Hereford, Aberdeen Angus, Corriedale y Merilín, y además asesora a productores. Disfruta caminar por el campo y es hincha de Peñarol, señaló recientemente cuando fue entrevistado por El Observador Agropecuario. Ya fue presidente de la FR en los años 2011 a 2013 y venía ejerciendo como primer vicepresidente en el consejo directivo. Esta vez será el titular de la gremial apenas por un año, pues en 2019 cumplirá los cuatro años de presencia en la directiva y, como lo establecen los estatutos, deberá dejar de ejercer tal responsabilidad.

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