27 de febrero de 2020 5:01 hs

Brasil ha sido históricamente el gran comprador de productos del agro uruguayo. Hasta la irrupción de China, fue el principal y desde entonces y hasta el año pasado permaneció en un segundo lugar. Por eso la depreciación de la moneda brasileña es una señal de alarma, al tiempo que la perspectiva de una aceleración económica en ese país, que reactive al consumo, es un factor esperanzador. La economía brasileña crecerá más de 2% este año según proyecciones oficiales, luego de muchos años de estancamiento, que empezaron a mejorar con un modesto 1% de crecimiento el año pasado.

En lo que va de 2020, Brasil ha vuelto a ser el principal destino de las exportaciones uruguayas. Pero eso tiene que ver más con la caída de China que con el país vecino.

En 2019 las exportaciones totales de Uruguay a Brasil bajaron por tercer año consecutivo a US$ 1.096 millones, un monto que representa el 14% del total.

Leche en polvo entera, arroz y carne vacuna fueron los tres principales rubros comprados a Uruguay el año pasado. 

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En lo que va del año, las ventas siguen en baja: cayeron 19% en dólares a US$ 129 millones.

Que sea el principal mercado revela la grave situación de las exportaciones en general, en tiempos de alta dependencia de las compras de Asia.

Pero la economía brasileña empieza a crecer, en medio de una importante depreciación de la moneda que llegó a cruzar los R$ 4,40 por dólar. Señales ambiguas.

Así,  las compras de arroz, quesos y carne ovina aumentaron en lo que va del año respecto al mismo período del año pasado, pero las de carne vacuna y leche en polvo bajaron.

El arroz

Los valores firmes en Brasil impulsaron las importaciones de arroz uruguayo. Los precios del arroz en el país vecino, influenciados por una baja oferta local y buenas exportaciones, subieron hasta fines de enero y generaron oportunidades. Este mes ya perdieron fuerza. En lo que va del año las ventas al país vecino se duplicaron en monto y se triplicaron en volumen respecto a las magras colocaciones del año pasado, alcanzando las 42.096 toneladas por un total de US$ 16 millones.

Tras un 2018 con escasa colocación, con los volúmenes más bajos en tres años, en el último trimestre de 2019 las ventas comenzaron a dinamizarse y en los 12 meses cerrados en enero se exportaron 143.898 toneladas, un 74% más que las 82.864 toneladas de los 12 meses anteriores. La participación pasó del 10% al 16% del total del total colocado por Uruguay.

Se exportó un mayor volumen del cereal, pero a un menor precio: en lo que va del año promedió US$ 378 la tonelada, 15% menos o US$ 64 menos que los US$ 442 del mismo período del año pasado y 6% por debajo del precio promedio total (US$ 417 la tonelada).

Sin embargo, la diferente composición de producto exportado y la cercanía relativizan la comparación con el precio promedio de las exportaciones. Ha sido un sostén importante en un año difícil para el cereal.

Los lácteos

Las exportaciones de lácteos a Brasil alcanzaron un mínimo de cinco años en los 12 meses cerrados en enero. Totalizaron 39.172 toneladas, un 17% menos que las 47.335 toneladas del período cerrad en enero de 2019 y el volumen más bajo en 12 meses desde la recesión brasileña de 2015. Principalmente por una fuerte baja en las ventas de leche en polvo.

Uruguay, tradicionalmente el principal proveedor de leche en polvo entera al país vecino, envió en lo que va del año apenas 550 toneladas de este producto, ocho veces menos que lo enviado en el mismo período del año pasado. En los últimos 12 meses los envíos cayeron un 19% interanual, pasando de 28.023 toneladas a 22.625 toneladas (también el menor volumen en cinco años).

A diferencia de la leche en polvo, Brasil se hace fuerte en la compra de quesos. En enero las ventas superaron por primera vez en dos años y medio las 1.000 toneladas (1.138 toneladas), casi el triple que las colocadas en diciembre y el doble que un año atrás.

Las carnes

En lo que respecta la carne vacuna, las compras de Brasil bajaron un 25% en volumen y un 9% en divisas en lo que va del año. Totalizaron 895 toneladas peso embarque con ingresos de US$ 7,2 millones. El precio promedio fue de US$ 8.076 la tonelada, casi US$ 1.500 más que los US$ 6.606 del mismo período del año pasado.

El fuerte diferencial de precios en el novillo hace más fácil que vengan cortes brasileños a Uruguay que lo inverso. Aunque la picanha sigue siendo un corte tan apreciado que Uruguay logra ingresar en nichos.

En los últimos 12 meses cerrados en enero se enviaron 10.390 toneladas de carne vacuna al país vecino, el volumen más bajo en más de 10 años (10.139 toneladas en los 12 meses cerrados en setiembre de 2009).

En carne ovina se revirtió la tendencia de baja y en enero y febrero se recuperaron las ventas: se exportaron 783 toneladas peso producto, un 54% más que las 508 toneladas del mismo período del 2019. Así Brasil volvió a consolidarse como el principal destino luego de que China ocupara el primer puesto el año pasado. El precio de exportación también aumentó, pasando de US$ 5.665 la tonelada a US$ 6.762.

Pero en el acumulado anual, las exportaciones de carne ovina a Brasil están en los niveles más bajos registrados: 4.348 toneladas en los 12 meses cerrados en enero, muy por debajo de las 7.075 toneladas del mismo período de un año atrás y más aún del pico de 10.072 toneladas de los 12 meses cerrados en febrero de 2015. Este es un caso interesante porque muestra a Brasil como posible sustituto directo de la ausencia de China.

Real devaluado

Hay riesgo de que Brasil con su moneda débil reduzca la demanda de productos importados, pero el aumento en la actividad económica del país vecino es una buena noticia.

Al cierre de la nota, el real volvió a quebrar un récord y superó la barrera de los 4,43 reales por dólar por primera vez en la historia. En lo que va del año la devaluación ya alcanza el 10%% mientras que la de Uruguay es de 3%. Y en el caso de Brasil con una inflación muy baja que permite aprovechar mejor el movimiento cambiario.

El primer caso confirmado de coronavirus en el país vecino puede ser otro factor que debilite la moneda y a la economía. Con esta ventaja cambiaria los productos brasileños mejoran su inserción en el comercio exterior, lo que puede ser un factor que complique a la carne vacuna.

Como contrapartida, el Banco Central de Brasil elevó su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto para el 2020 a un 2,2%, desde un 1,8% previo. El banco también elevó su estimación de crecimiento económico en 2019 de 0,9% a 1,2%. En esa tendencia está la esperanza de que en unos meses con el coronavirus más controlado Uruguay encuentre en su socio regional una palanca para el crecimiento de sectores vulnerables como arroz, lácteos y carne ovina. Un balance delicado. La economía brasileña despierta, pero es un despertar bastante devaluado por ahora.

Producción Cecilia Pattarino

Piqsels

 

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