22 de agosto de 2015 11:27 hs
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Del recorte de área a la duda. Los productores arroceros tuvieron un cambio radical en su panorama productivo. Agua no les faltará para la siembra. El inevitable descenso de área que se veía tres semanas atrás, ha cambiado por una lógica de agua abundante. Sin embargo, el alivio no llega a ser alegría. Los años Niño son complicados y de rendimientos medios. Una vez llenas las represas, cuanta más luminosidad para el cultivo mejor. Y en octubre poca lluvia para que pueda avanzar la siembra.

Objetivos difíciles en los años en los que las lluvias primaverales son frecuentes y abundantes.
Desde los mercados parecen despejarse algo los nubarrones. La demanda mejoró en volumen pero todavía no se ve la reactivación de precios por la baja que ha tenido el stock mundial.

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El sector arrocero se encamina a una nueva zafra con la expectativa de una recuperación en los precios internacionales que no pongan el listón tan alto para los rendimientos de equilibrio.

A nivel industrial la hipótesis de máxima hoy es un mantenimiento de área respecto a la siembra pasada. Los costos bajaron pero con precios previstos algo menores son necesarios rindes similares a los del año pasado para llegar al equilibrio. Pero como en el truco, los productores orejean las cartas.

Tras una interrupción en el primer semestre, ahora Irak ha vuelto a comprar con firmeza y volvió Irán con buenas expectativas de negocios en los próximos meses, si se consolida el levantamiento del embargo derivado de su programa atómico. Si a eso se suman las ventas acordadas gobierno a gobierno con Venezuela, la perspectiva es más promisoria.

¿Se trasladará eso a los precios? Por ahora apenas hay una incipiente alza de los valores en EEUU, que se habían desplomado en el segundo semestre de 2014. Además, es posible que el área baje en Río Grande del Sur y Argentina, lo que reduciría la oferta de arroz de calidad en esta parte del mundo.

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Recuperación

El pasaje relámpago del déficit al exceso hídrico permitió en menos de una semana casi asegurar el agua necesaria en las represas. A comienzos de agosto la situación por el bajo nivel de las represas era grave. Al lunes 10 de agosto las principales represas en el este del país estaban al 30%-40% de su capacidad y se preveía –con precipitaciones promedio– llegar al 70%-80% para fines de setiembre. El achique parecía inevitable. La tromba de agua de los días posteriores hizo que se llegara a esos porcentajes al viernes 14, descontándose que el mes cerrará con toda el agua suficiente para la siembra.

Lo que preocupa ahora son las previsiones de exceso de precipitaciones y escasa luminosidad con la confirmación de un episodio Niño que sería de los más fuertes en casi 20 años. En el sur de Brasil ya se pronostica una baja en el área debido a las demoras en los laboreos por las frecuentes lluvias, lo que podría llevar a un incremento en el área que se dedica a la soja.

Menos costos, menos precio

Los técnicos de los molinos arroceros estiman para modelos en que se arrienda tierra y agua una baja de costos para 2015/2016 del orden de US$ 200 por hectárea, de US$ 2.100 en 2014 a US$ 1.900/ha. La apreciación del dólar licua los costos en pesos.

Es una matriz de costos peculiar en la que cerca del 30% es en bolsas de arroz. Pero en un contexto de precios bajos para los granos, del que el arroz en el mundo no es la excepción, las cuentas se hacen con un rendimiento de equilibrio similar al de la zafra pasada (2014/2015), explicó en el programa de Tiempo de cambio el gerente agronómico de Casarone, Daniel Gonnet.

Se estima que los costos, para la nueva zafra arrocera, bajarán unos US$ 200/ha.

En las empresas en las que se arrienda tanto la tierra como el agua obtener un margen se hace complicado. En Casarone prevén que la superficie de la empresa se mantenga respecto al año pasado. A nivel financiero hubo señales relativamente favorables, como el hecho de que fueran contados los productores que se acogieron al plan del Banco República para diferir el pago de los vencimientos al 30 de junio por la financiación de la zafra pasada.

En el mismo sentido se pronunció al ser consultado el especialista en el cultivo, Santiago Day. "El ánimo ha cambiado y aunque los costos siguen muy altos, el área podría no bajar. Las semanas sin lluvias permitieron una buena preparación de las tierras. El área debe permanecer estable", estimó.

Demanda renovada

Hasta mayo-junio a la baja de precios se sumó la débil demanda en la lista de preocupaciones del sector arrocero. La Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) y la Gremial de Molinos Arroceros llegaron a discutir el acuerdo provisorio de precios de la zafra con un porcentaje comercializado que no alcanzaba el 25%.

Al no existir acuerdo se fijó al 30 de junio–por la paramétrica del convenio– un valor provisorio de US$ 11 por bolsa, incluyendo devolución de impuestos y el descuento del Fondo Arrocero III, contra los más de US$ 13 de la zafra anterior.

El precio provisorio por el arroz cayó de más de US$ 13 a US$ 11 por bolsa de 50 kilos.

Un mes y medio después el nivel de comercialización se había al menos duplicado sin incluir los negocios con Venezuela. El acuerdo firmado por los gobiernos de ambos países habilitó finalmente la venta hasta fin de año 90 mil toneladas de arroz, de los cuales 60 mil toneladas son de arroz cáscara.

Dada la escasez de un producto tan básico en ese país, se espera que en 2016 continuará la demanda que sería principalmente de arroz cáscara, pues Caracas querrá asegurar un procesamiento en los molinos locales. Lejos de cualquier dogmatismo, los venezolanos están comprando unas 30 mil toneladas semanales de arroz estadounidense en los dos últimos meses.

Tras un período de licitaciones canceladas y a pesar de la fuerte competencia de EEUU, Irak continuó demandando arroz y los molinos acordaron ya ventas por 150 mil toneladas, sea por negocios directos o por las licitaciones. Desde el sector industrial local se espera en el corto plazo sumar más volumen por cualquiera de las dos modalidades.

El arroz uruguayo ha venido aún cotizando por encima de los precios del cereal estadounidense a pesar del intenso lobby de los productores y autoridades de ese país sobre las autoridades en Bagdad.

Una de las principales noticias positivas fue el regreso de Irán. Los molinos locales ya cerraron la venta de un barco para embarque en octubre y fuentes de la industria se muestran confiadas en que haya más negocios en los últimos meses del año. Ya sobre fines de julio estuvieron en Montevideo compradores iraníes asegurando buena disposición para seguir haciendo negocios. Al igual que en el caso de Venezuela, acá tampoco pesan las ideologías y los iraníes ya compraron 60 mil toneladas de arroz estadounidense. Un efectivo levantamiento del embargo sobre Teherán podría agilizar la comercialización con ese país.

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Precios, sequía y stocks

Si bien en el último mes se vio un repunte de los valores FOB en EEUU –dando margen a más negocios de arroz uruguayo–, los precios internacionales siguen sin rebotar. Un menor nivel de stocks mundial proyectado y las amenazas de El Niño sobre la producción del sudeste de Asia tienen por ahora un efecto limitado.

El índice de precio promedio de arroz de la FAO entre enero y julio se ubicó 10% por debajo de igual período del año anterior, un porcentaje igual a la baja en el valor FOB de las exportaciones uruguayas en el acumulado desde marzo hasta la primera mitad de agosto. Según las proyecciones del USDA, la relación stocks-consumo mundial en 2015/2016 será de 18,7%, la más baja desde 2006/2007. Las previsiones sobre sequía en India no se han cumplido hasta ahora mientras la producción de los principales exportadores asiáticos tampoco se ha visto resentida.

La batalla diplomática por Perú


Arroz
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Sigue siendo una duda si el área arrocera se incrementará para 2015/2016.

Perú continúa como el segundo importador de arroz uruguayo, a pesar de las altas cargas de importación que hasta ahora las negociaciones bilaterales no han podido derribar. Lima impone desde hace años un sistema de aranceles adicionales sobre la importación de arroz, maíz, leche en polvo y azúcar. Para el arroz se fija el arancel tomando en cuenta el precio del cereal en Tailandia más flete.

Un grupo de países liderado por Guatemala –y entre los que estaban Argentina y Brasil– denunció a Perú ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por su sistema de aranceles a estos productos. La OMC en 2014 dio la razón a estos países. Perú apeló el fallo y en julio de este año la organización lo ratificó, restando ahora que Lima deje sin efecto ese régimen de protección de sus productos.

Uruguay no acompañó la denuncia ante la OMC apostando por la negociación bilateral. Desde la Cancillería uruguaya se transmitió a Lima que no se aceptará un tratamiento diferente al que se le dará a los países que si recurrieron ante el organismo internacional. Y que por el acuerdo bilateral de Aladi se tiene que ir a desgravación progresiva, que será total en el año 2017. Está pendiente un nuevo encuentro entre los presidentes de Uruguay y Perú que permitiría avanzar al más alto nivel para llegar a un acuerdo.

La preferencia de los consumidores peruanos por el arroz uruguayo ha permitido seguir colocando altos volúmenes en ese mercado. Entre los operadores locales hay expectativas sobre una menor oferta doméstica en ese país para la primera mitad del año próximo. Autoridades del Ministerio de Agricultura peruano adelantaron que bajará el área sembrada con arroz en las zonas costeras del país incaico ante la llegada de lluvias muy intensas en los últimos meses de 2015 asociados al episodio de El Niño.

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