11 de abril de 2011 19:02 hs

El Barcelona sigue con opciones en la Liga español después de una lección de épica ante el madrileño Getafe (1-0), en un partido en el que los de Frank Rijkaard resistieron los embates de un rival que jugó durante 50 minutos con uno más, después de la expulsión de Ronaldinho antes del descanso.

Un hipermotivado Getafe se creció cuando su rival, mermado numérica y, consiguientemente, también físicamente, no tuvo más arrestos para seguir al ataque y el Barça sufrió como nunca ha sabido sufrir durante toda la temporada.

Muy motivado, con mucha presión en la medular, el equipo de Rijkaard buscó imponerse desde el principio y no dejar los deberes para más adelante, algo a lo que se ha acostumbrado demasiado durante la temporada y le ha costado más de un disgusto.

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Ronaldinho, en el minuto 12, puso en aprietos a Abbondanzieri y Messi tuvo el 2-0, en una acción con Pulido que lo desequilibró en el área e impidió el remate del rosarino. Rondó el peligro en un remate cercano de Puyol (m.32), que no acertó a marcar, y en un disparo lejano de Eto'o (m.34), justo antes de que se produjera la jugada que pudo variar el signo del partido.

Con diez en el campo y el desgaste acumulado, el ejercicio del Barça era complicado ante un Getafe que no había llegado ni una sola vez a la puerta de Valdés en el primer tiempo.

Eto'o no acertó en un lanzamiento de falta lanzado por Deco (m.54) y el nueve barcelonista tampoco concretó una buena acción de Messi y Deco (m.58). En la siguiente acción, la defensa del Getafe sacó el balón bajo palos.

Con el paso de los minutos, la tensión se apoderó de la escena. El Barça se jugaba la Liga con un jugador menos y con el físico roto. A ocho minutos del final, Manu superó a Puyol y Oleguer estuvo listo para adelantarse a Albín en unos minutos finales con los madrileños volcados sobre la meta de Valdés y el Barça, totalmente agotado.

La victoria del Barcelona es de aquellas que valen tres puntos, pero que sirven para rearmar moralmente a un equipo. Muchos se preguntan en el Camp Nou qué suerte hubiera corrido su equipo de jugar con esa intensidad durante toda la temporada.

(EFE)

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