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13 de noviembre de 2011 22:37 hs

Benjamín se quedó con mamá Valentina. Era uno de los partidos que más marcarían a papá Tony en su carrera. Con 35 años a cuestas, se le vino el mundo abajo cuando debió entrar a un Centenario que se paró para corear su nombre.

Un día después de que se cumplieran 14 años de haber ganado el segundo quinquenio con Peñarol ante Defensor Sporting 3-0 con un tanto suyo, Pacheco debió enfrentar a su ex equipo por primera vez en su vida. El del domingo no fue un partido que lo marcó desde el punto de vista futbolístico como puede haber sido aquel. Pero le llegó al alma.

Porque hace pocos meses Peñarol decidió prescindir de sus servicios, pero no así el pueblo futbolero de los carboneros.

Wanderers le abrió las puertas y el domingo tuvo que jugar por profesional, nada más. Si hubiera tenido que elegir, seguramente no hubiera jugado.

Entró a la cancha con un chiquilín de la mano. Cerró los ojos y se encomendó al cielo, que todo saliera bien. “Aguanta, corazón”, seguramente se dijo para sí.

Todo el estadio estalló: “Olé, olé, olé, olé, Tony, Tonyyyy”. En la Olímpica una bandera lo saludaba: “Gracias, Tony”. Una camiseta gigante con el histórico 8 se desplegó en la Ámsterdam.

A los 35 hizo lo mejor en cancha: le dio el segundo al ecuatoriano Mercado.

En el complemento se vivió lo más increíble. Un hincha aurinegro se coló en la cancha, corrió 50 metros y se abrazó a Pacheco en el mediocampo. Lo abrazó, lo besó y le dio una camiseta que versaba: “Tony en el corazón de la hinchada”. A todo esto, la Policía caminaba para sacarlo, no lo corrió, como sucede otras veces. Pero Tony también se ocupó de eso. Lo llevó caminando, despacito, hasta el portón de la Platea América, explicándole a los policías y haciéndole gestos que no le hicieran nada al hincha, que él lo acompañaba. Pacheco hizo lo que quiso. Era el dueño de la tarde. Tanto, que cuando ingresó a la cancha, el árbitro Roberto Silvera ni lo amonestó, como seguramente hubiera sucedido con cualquier otro futbolista.

“Fue un día muy difícil para mí. La gente de Peñarol ha tenido demostraciones de afecto y cariño constante. No tengo palabras de agradecimiento. Lo que puedo dar yo es muy poco para todo lo que recibo”, indicó Pacheco.

Damiani dijo el sábado a El Observador que Tony tiene todo para volver. Seguramente lo hará.

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