Por Andrew Hill
El exjefe de Renault y Nissan ha destruido irreparablemente su reputación
El esfuerzo más reciente de Carlos Ghosn es una misión imposible
El esfuerzo más reciente de Carlos Ghosn es una misión imposible
Por Andrew Hill
Al principio de la conferencia de prensa de Carlos Ghosn en Beirut la semana pasada, él mencionó la humillación que había sentido, mientras estaba detenido en Japón, de tener que leer cartas de su familia "a través de un espejo". El multilingüe exjefe de Renault y Nissan es un hablante de inglés seguro de sí mismo, pero a veces impreciso. Sin embargo, su involuntaria referencia a la novela de Lewis Carroll –“Alicia a través del espejo”– en la cual poco es lo que parece, es extrañamente pertinente.
Ghosn describió cómo su arresto en 2018 en Japón, donde es acusado de irregularidades financieras, significaba que él había sido "brutalmente sacado de mi mundo como lo conocía". En Líbano, país al cual llegó gracias al tren bala, al interior de una gran caja de equipo de música y a un jet privado, Ghosn por fin está entre amigos. Pero está muy lejos de su mundo previo al arresto.
EFE
Más bien, Ghosn actualmente vive en un limbo legal, desde el cual pudo organizar lo que pudiera ser recordado como una de las conferencias de prensa ejecutivas más extraordinarias de la historia reciente.
Yo entrevisté a Ghosn en una ocasión, hace más de una década, cuando él estaba en la plenitud de su éxito y atrayendo aplausos de una audiencia en el Foro de las Mujeres en Francia por sus progresistas opiniones acerca de la meritocracia y de la diversidad de género.
Yo admiré su actuación tranquila, controlada y confiada, la cual parecía seguir el consejo de la Reina Roja a Alicia, la heroína del libro "Alicia a través del espejo" de Carroll: "Di siempre la verdad… piensa antes de hablar… y luego ponlo por escrito".
Incluso los directores ejecutivos sumamente seguros de sí mismos intentan seguir un plan de acción, generalmente sugerido por profesionales de relaciones públicas que también están disponibles para tratar de controlar a los periodistas.
Sin embargo, cuando a los directores ejecutivos se les expulsa, o cuando caen bajo la sombra de la desgracia, muchos tienden a volverse reclusos, trabajando como consultores, operando detrás del velo del capital privado o simplemente retirándose para pasar más tiempo con sus bonos.
Es por esto que la actuación pública de la semana pasada fue inusual. También fue reveladora de la esencia de Ghosn, la cual lo convirtió en un éxito en Japón y, recientemente, lo convirtió en un blanco.
Él demostró que su núcleo de autoestima de teflón sigue intacto, a pesar de su presunto maltrato por parte de las autoridades japonesas.
En una exhaustiva y agotadora declaración de su caso, de una hora de duración, Ghosn citó la caída en los precios de las acciones de Renault y de Nissan desde su partida como evidencia de su importancia para los grupos, y desestimó los intentos de los sucesores de gobernar su alianza por consenso en lugar de hacerlo por la fuerza. En cuanto al fracaso de la compañía automovilística francesa en llegar a un acuerdo con Fiat Chrysler que él estaba explorando en 2017, se mostró incrédulo: "¡Es increíble!... ¿Cómo puedes perder eso?".
Ghosn dejó en claro que él tenía la intención de canalizar su confianza en sí mismo en un esfuerzo para limpiar su nombre. "Estoy acostumbrado a las ‘misiones imposibles’", le dijo a un periodista que cuestionó la posibilidad de que él abandonara su jaula dorada en Líbano ahora que se había convertido en un prófugo de la justicia japonesa.
Él dio a entender que estaba resentido por la falta de gratitud ante su contribución a la empresa japonesa casi tanto como por los golpes a su reputación: "¿Por qué me pagan de vuelta con mal? ¿Qué hice yo? ¿Por qué me están tratando como si fuera un terrorista?".
La belicosa actitud de Ghosn lo hace parecer como una persona difícil, aunque podemos simpatizar con su terrible experiencia. Sin embargo, hubo algunos momentos más humanos–. "Fue como si hubiera muerto", dijo sobre su encarcelamiento, y su escape de Japón fue "como si hubiera vuelto a la vida" –y destellos de genuino arrepentimiento. El ex director ejecutivo dijo que debería haber aceptado una invitación en 2009 para dirigir General Motors, la cual declinó, según dijo, por lealtad a Renault y a Nissan. Él señaló que la titular, Mary Barra, recibe un salario de ocho cifras, mayormente sin ser criticada por los medios, por hacer "un trabajo mucho más fácil" del que él solía hacer.
Ludovic MARIN / AFP
Aun así, la evidencia de la inextinguible y peligrosa arrogancia de Ghosn estaba por doquier, desde en su uso Trumpiano de la tercera persona para describir sus actos, hasta en la justificación de su valor haciendo referencia a más de 20 libros de gestión y a innumerables estudios de casos sobre él.
Como periodista, tiene que encantarme la franqueza de Ghosn. Sin embargo, raramente, un ex director ejecutivo ha organizado una pública ruptura de relaciones como ésta, incluso llegando a comparar la conmoción de ser arrestado con el sorpresivo ataque japonés contra Pearl Harbor en 1941.
Hay una arrogante lógica en la decisión de Ghosn de huir de las crueldades únicas del sistema judicial japonés. Pero a mí me resulta imposible de justificar. Él continúa creyendo que tiene el poder, las habilidades y la evidencia para reconstruir su reputación. Sin embargo, las elecciones que Ghosn ha hecho, y la forma en que las ha justificado, hacen que eso parezca un inalcanzable país de las maravillas.
"Ya es demasiado tarde para corregirlo”, la Reina Roja le dice a Alicia: "Cuando has dicho algo, ¡dicho está!, y debes aceptar todas las consecuencias".