El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
4 de febrero 2024 - 5:00hs

A primera vista pudo parecer un simple cruce de palabras que rápidamente quedó sepultado por otros hechos de actualidad. Pero aquel encontronazo protagonizado por el presidente Luis Lacalle Pou y el precandidato frenteamplista Yamandú Orsi al final de la primavera probablemente marcará el tono de la ya lanzada campaña electoral, no solamente en la relación entre gobierno y opositores, sino también en la interna de la izquierda.

Como recordarán aquellos a los que les interesan estas cosas, el 8 de diciembre durante una actividad empresarial en Progreso, Lacalle Pou encaró a Orsi en público y le pidió moderación luego de que el intendente de Canelones calificara de “omertá” –pacto de silencio mafioso– la relación que el presidente mantiene con algunos de sus funcionarios, y afirmara que el relato del narcotraficante Sebastián Marset sobre el pasaporte que le fue otorgado coincide “casi 100% con el del gobierno”.

Pero si Lacalle pretendía un poco más de calma por parte de Orsi, lo único que logró fue alimentar la furia. ¿O era eso lo que en realidad buscaba? Fuentes del Partido Nacional coincidieron acerca de que era evidente que el rezongo público de Lacalle Pou provocaría la posterior reacción de Orsi. “Lo expuso en público, fue una mojada de oreja que Orsi no iba a perdonar. No sé si lo hizo adrede, pero el resultado le viene bárbaro al partido. Orsi está ahora más cerca de Cosse”, dijo a El Observador un dirigente nacionalista.

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Lo cierto es que apenas una semana después durante el Congreso del Frente Amplio, Orsi dejó claro que no estaba dispuesto a bajar los decibeles de sus críticas y que, incluso, los elevará

"El presidente nos pregunta qué vamos a hacer cuando lleguemos al gobierno: que se dedique a gobernar. Nosotros sabemos lo que vamos a hacer. Para eso la gente los votó, que gobierne y no nos pregunte, más allá de que ya está aceptando que vamos a ganar. Lo que sí está claro es que no vamos a priorizar la lealtad a nuestros amigos por sobre la lealtad a nuestro país. No vamos a mentir en la campaña electoral y no vamos a mentirle al Parlamento", dijo Orsi primero en referencia al caso de pedofilia que involucró al senador Gustavo Penadés y luego a la crisis política por la entrega del pasaporte a Marset. 

 

Si Orsi asume una postura similar a la de su compañera, entonces el choque de modelos, sea cual sea el resultado de la elección interna frenteamplista, está asegurado, dicen.

 

Y siguió golpeando directamente sobre Lacalle Pou: "Nos van a dejar un país más desigual, más injusto, más oscuro y más inseguro. (...) A esa forma monárquica, soberbia de conducir los destinos de un país le pondremos la humildad, la valentía y nuestra vocación republicana”.

Pasadas aquellas reacciones de fin de año, recién entrado el 2024 operadores blancos y colorados consultados por El Observador se entusiasman con el cambio de tono de Orsi. Ocurre que la mayor parte de los integrantes de la coalición de gobierno prefieren como contrincante a la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, porque consideran que el gesto adusto y las palabras generalmente duras de la jefa comunal son propicias para polarizar la discusión y endilgarle al Frente Amplio una supuesta actitud radical.

Si Orsi asume una postura similar a la de su compañera, entonces el choque de modelos, sea cual sea el resultado de la elección interna frenteamplista, está asegurado, dicen.

Otro dirigente nacionalista consideró que Orsi está haciendo lo que tiene que hacer. “Estamos viendo que Orsi endureció el discurso. Me parece que entendió que primero necesita trabajar para la interna y no preocuparse tanto por el centro. Los dos juegan a consolidar el núcleo duro. Yo diría que Orsi redireccionó bien y a tiempo”, afirmó el operador blanco.

Este miércoles, el precandidato blanco Álvaro Delgado pegó sobre ese clavo. "No están los cortafuegos, no está (Tabaré) Vázquez, no está (Danilo) Astori, que eran los que ponían algunos límites. Hoy siento que es un Frente Amplio mucho más radical, sin liderazgos. Muy copado por los sectores más radicales del Frente Amplio, es más, los dos principales candidatos del Frente Amplio, a uno lo apoya el MPP y a la otra candidata la apoya el Partido Comunista. Antes había como una opción más de centro", dijo Delgado en unas declaraciones que Orsi calificó como una "una picardía de carácter electoral".

Además, en la coalición de gobierno esperan agazapados la posibilidad de que la interna del Frente Amplio se recaliente para poder sacar provecho electoral.

Los nacionalistas y los colorados auguran una interna oficialista sin demasiados sobresaltos y ya sacan apuntes de las diferencias en la izquierda. Por eso observan no sin agrado las disputas con las que cerraron el año los grupos que disputan el poder en el Frente Amplio.

Por ejemplo, entrevistado por Informativo Sarandí (690 AM), el senador Alejandro Sánchez señaló que la elección interna se define entre Orsi  y Cosse y enojó a los dirigentes que apoyan la candidatura del astorista Mario Bergara. "Acá o sale Orsi primero y Carolina segunda o al revés. Legítimamente tanto Mario (Bergara) como Andrés (Lima), cuando uno mira los números, las encuestas y la situación, en realidad hay dos candidatos naturales. Los otros dos legítimamente están en competencia, pero obviamente están en un nivel distinto", dijo Sánchez

Bergara se sintió ninguneado y cuestionó los dichos de su correligionario. “Así no, Pacha Sánchez querido. Es temeraria tu descalificación pública de nuestras posibilidades electorales. ¿Esos van a ser los 'modales' de campaña? Todos sabemos de triunfos y de derrotas. No perdamos de vista el objetivo principal de que el Frente vuelva a gobernar por el bien de la sociedad uruguaya", tuitió Bergara.

 

Los nacionalistas y los colorados auguran una interna oficialista sin demasiados sobresaltos y ya sacan apuntes de las diferencias en la izquierda. Por eso observan no sin agrado las disputas con las que cerraron el año los grupos que disputan el poder en el Frente Amplio.

 

El dirigente de Fuerza Renovadora también fue cuestionado por sus compañeros luego de que escribiera un tuit sobre la tragedia de Los Andes en el que se refería a los “muchachos de élite”, calificativo que fue considerado clasista por blancos y colorados.

"Algún asesor le dijo 'para levantar en las encuestas hay que ser más polémico'", tuiteó la diputada del MPP, Margarita Libschitz.  "Se ve que tenés tiempo libre, estás nerviosa o algún asesor te mandó criticar compañeros", le contestó la senadora Lilián Kechichian quien apoya a Bergara.

Por estas horas, la mayoría de los sectores del Frente se manifestaban en contra de una propuesta de Bergara para llegar a acuerdos con el oficialismo sobre políticas de Estado que ayuden a combatir la inseguridad pública.

Como fue dicho, en el gobierno también observan estas diferencias con interés para intentar idear un discurso basado en dos preceptos con fines electorales: los sectores moderados son casi inexistentes en el Frente Amplio, y los principales candidatos de la coalición opositora han asumido un discurso radical. Tal vez la izquierda debería pensar un poco menos en sus bases militantes y un poco más en los indecisos si no quiere que los blancos celebren en 2024 su primera reelección en más de 60 años.

 

 

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