"Yo sigo teniendo lo mismo que hace diez años", dijo sin sonrojarse el magnate mexicano Carlos Slim cuando la revista Forbes estimó en marzo su fortuna en 49.000 millones de dólares, pero en pocas semanas dio otro salto y ya le pisa los talones al estadounidense Bill Gates como el más rico del mundo.
La frase del dueño del gigante de las telecomunicaciones Telmex, entre las decenas de empresas de múltiples rubros que conforman su emporio, dejó atónitos a un centenar de periodistas en una rueda de prensa en marzo, días después de que Forbes calculó que su fortuna creció en 19.000 millones de dólares en un año, el mayor incremento entre los millonarios del mundo.
"No tengo la meta de superar a nadie", había dicho el empresario sobre su competidor en el podio de los multimillonarios, aunque criticó al dueño de Microsoft cuando fue preguntado en esa rueda de prensa sobre una mayor inclinación del estadounidense a la filantropía.
"No se trata de dar, sino de hacer y resolver", insistió el empresario.
"No sé si está bien lo que hace Forbes", dijo. "Lo que hay que valorar es a las empresas. Si suben en la bolsa, su valor sube; si bajan, el valor baja. Yo sigo teniendo lo mismo que hace diez años" a nivel personal, afirmó Slim en esa conferencia de prensa.
El Grupo Carso, el conglomerado más importante de la región, agrupa a muchas de ellas, pero Telmex es la niña bonita, la que le permitió elevar exponencialmente sus ingresos, mientras que junto a su empresa de celulares América Móvil se expandió en México y en el resto de la región a un ritmo sorprendente.
Sólo en un año, entre 2005 y 2006, aumentó su clientela regional en 32,3 millones de usuarios.
"Nuestra premisa es y siempre ha sido tener presente que nos vamos sin nada; que sólo podemos hacer las cosas en vida y que el empresario es un creador de riqueza que la administra temporalmente", dice el décimo punto de un decálogo de "principios" del Grupo Carso.
(AFP)