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El millonario excéntrico argentino que se crio en una casa sin baño: "Prefiero tener menos y disfrutar"

Industrial del sector eléctrico argentino, confiesa que pudo ser multimillonario pero prefirió tener menos y disfrutar: lo que incluye su peculiar museo privado

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06 de octubre de 2020 a las 14:25

Vivió en una casa prefabricada con techo negro de cartón. Le faltaba todo, lo más elemental: gas, baño, cloaca, agua caliente. Creció como pudo en Lomas de Mirador, en La Matanza, en la provincia de Buenos Aires. "Era un barrio pobre", le cuenta a Infobae.

Su madre, Rosa, era ama de casa, y su padre, Rodolfo, un obrero.

En su casa, dice, la plata era un problema. "No nos íbamos de vacaciones, no teníamos autos, ni lujos". Fue entonces, en medio de tantas privaciones, que entendió que con plata solucionaba todo aquello. "Yo voy a hacer plata" se dijo.

Ahora, a los 62 años, la vida y ascenso de Jorge Gómez ilustra notas en los principales medios de Buenos Aires. Lo que se propuso, lo consiguió. "Yo sueño despierto lo que quiero que me pase", afirma este hombre que aparece bajo el rótulo de "millonario excéntrico" aun que él prefiere que lo identifiquen como un "excéntrico coleccionista". 

Y es que en su museo privado de Tigre, en una extensión de 650 metros cuadrados, tiene una variedad de piezas de arte invaluables y únicas: la Colección Gómez.

En Nordelta —sobre el lago del célebre barrio privado de Tigre—, en la zona norte del Gran Buenos Aires, Gómez alberga, entre otras "joyitas",  más de 50 capots de alta gama intervenidos por artistas como Marta Minujín, Pablo Atchugarry, Luis Benedit, Daniela Boo, Andrés Compagnucci, Juan Doffo, Jorge Ferreyra Basso, además de sus tres hypercars.

Las llamativas creaciones que acumula Gómez traspasaron fronteras y también fueron parte de la muestra de Grand Prix de Bahrein de Fórmula 1. A su vez, fue la primera muestra de carrocería en el Museo Porsche de Alemania, donde asistieron más de 200 mil personas, refiere la nota de Infobae

"Soy un coleccionista excéntrico, reitera, nadie en mi vida me habló de arte".

Pero mucho antes de todo esto,—¿lo habrá soñado así?— Gómez hizo de todo para dejar atrás la miseria. 

Un local de bijouterie, una casa de comida, vendió fiambres y quesos, un pequeño supermercado, una agencia de fletes. Sobrevivió pero estaba lejos del éxito que avizoraba. Hasta que tuvo un encuentro con un español incansable, "Don Manuel", que inyectaba plástico. Tras nuevos fracasos, después se las jugó todas para crear su empresa de materiales eléctricos, Roker: que se promociona como líder en cajas, caños, interruptores y todo tipo de accesorios eléctricos".

Vendió "una casita" que tenía y se mudó para la de su suegra, salió de un par de autos y quedó debiendo plata. "Puse toda la carne en el asador", comenta. 

Eso fue hace 37 años, ahora su empresa, al frente de la cual están sus hijos mayores, cuenta con 100 empleados y estaba ubicada en la misma zona donde nació, Lomas de Mirador. 

"Cuando me empezó a ir bien, me di cuenta de que si quería podía ser multimillonario. Pero dije, ¿para qué?,. ¿para volverme loco? Prefiero tener menos y disfrutar. Eso fue una elección", confía.

Y vaya que ha disfrutado, su amor por los autos, y su intuición, lo llevó al arte.

“Fui el primer latinoamericano en comprar el primer ejemplar de Pagani Zonda", el auto hiperdeportivo diseñado por su compatriota Horacio Pagani, también de nacionalidad italiana. "En ese momento nadie lo conocía", añade.

Gómez tiene en su mano derecha un tatuaje del Zonda, con el número 30 de su chasis, realizado a partir de un dibujo del propio Pagani. Luego adquirió el primer Porsche GT2, uno de los modelos más potentes del mundo, y le nació la idea de intervenir la carrocería con artistas latinoamericanos, lo que le dio la vuelta al mundo. 

En su museo particular también hay una guitarra hecha de chatarra con la firma de Paul McCartney, vitrales de personajes de El Guasón y un autito chocador que estuvo en el icónico Italpark. un  parque de diversiones que estuvo por tres décadas ubicado en el barrio de Recoleta, de Buenos Aires, hasta su clausura.

Casado con Gabriela, padre de cinco hijos y con dos nietos, disfruta de la familia y es activo en las redes sociales a través de @colección_gomez, siempre atento a nuevas aventuras que le den "adrenalina". Pero además, dice, no olvida de dónde viene: con la venta de su  revista Giorgio de la Matanza, en la que cuenta en forma de comic su historia, ayuda a un comedor que alimenta a familias de Lomas de Mirador.

"Soy el mismo de siempre", sentencia, un hombre que cree que la clave del éxito es la cabeza. "Nada es imposible para mi"

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