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El paso a paso de la implosión del Frente Líber Seregni

Tras romper con el astorismo, sector de Kechichian y Nin Novoa negocia su ingreso a la agrupación de Bergara y pretende el segundo lugar al Senado

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30 de agosto de 2019 a las 05:03

El Frente Líber Seregni nació y murió en el marco de una campaña electoral. Pasaron exactamente diez años desde aquel mes de agosto de 2009 cuando, en torno a la figura del entonces candidato a vicepresidente Danilo Astori, varios sectores moderados del Frente Amplio –principalmente Asamblea Uruguay, Nuevo Espacio y Alianza Progresista– decidieron juntar fuerzas y armar un amplio espacio socialdemócrata en la coalición de izquierda. 

Esta semana, ese bloque astorista que nunca logró un funcionamiento orgánico más allá de la afinidad ideológica y política de sus integrantes, se resquebrajó luego de una larga serie de desaveniencias entre sus referentes, que tuvo como golpe de gracia el acuerdo entre el senador Rafael Michelini y el diputado Darío Pérez. 

Tras el rompimiento de esta semana, Alianza Progresista (sector de los ministros Liliam Kechichian y Rodolfo Nin Novoa) se apresta a acordar su ingreso a la Fuerza Renovadora liderada por Mario Bergara y negocia el segundo lugar en la lista al Senado, detrás del exprecandidato. De prosperar esas tratativas, Asamblea Uruguay y el Nuevo Espacio quedarían en un sublema con Darío Pérez, fuera del sublema Progresistas integrado por Bergara, Álvaro García, Cristina Lustemberg y Fernando Amado.

Sucesión de eventos

Para entender las razones detrás de la fractura hay que atender una larga sucesión de factores, que incluyen el surgimiento de nuevos liderazgos, el fallecimiento de dirigentes de peso, la fijación de la paridad de género y la pulseada por los lugares en el Parlamento.

El pasado 22 de abril, hace solo cuatro meses, el Frente Líber Seregni (FLS) realizó una actividad de "relanzamiento" del espacio subrayando su “vigencia” de cara a las elecciones internas y nacionales. “Está vigente la identidad política del FLS y consiguientemente nuestra expresión electoral, nuestro sublema, que será, no tenemos dudas, un centro de convocatoria frenteamplista”, señalaban los sectores a través de una declaración en conjunto.

Pero ya por ese entonces el bloque astorista presentaba señales de división respecto a anteriores elecciones. Mientras que en 2014 había concurrido con una lista única al Senado, para esta oportunidad ya se había confirmado que el Nuevo Espacio de Rafael Michelini competiría con lista propia y que el sector de Astori se presentaría junto al sector de los ministros Liliam Kechichian y Rodolfo Nin Novoa.

Como la paridad fijada por el Frente Amplio obligaba a alternar entre un candidato hombre y una mujer –y el primer lugar de Astori era indiscutido–, Michelini concluyó que sus chances de llegar al Senado mejoraban considerablemente si competía en el mismo sublema pero con sus propios votos. En otras palabras, creía poco probable que el FLS retuviera las tres bancas que consiguió en las pasadas elecciones.

Paralelamente, el fallecimiento de la senadora Daniela Payssé había dejado a Asamblea Uruguay sin una referente mujer de experiencia parlamentaria, y eso abría las puertas a que Kechichian secundara al ministro de Economía. 

Así estaba el panorama hasta hace unas semanas cuando Michelini se acercó a un acuerdo con el diputado Darío Pérez para que su lista, la Liga Federal, llevara el Senado del Nuevo Espacio. El pacto era de un innegable rédito electoral, ya que Pérez cuenta con un amplio caudal de votos en Maldonado que ponía al senador en una buena posición para renovar su banca.

Pero también ponía en riesgo para la continuidad del FLS y así lo veían los restantes integrantes del bloque, tal como informó El Observador el viernes pasado. El trasfondo del problema era la enemistad entre el líder de Liga Federal y el diputado y exintendente de Maldonado Óscar de los Santos, uno de los referentes de Alianza Progresista.

La de Michelini fue una calculada jugada de ajedrez. El senador sabía que la alianza con Darío Pérez generaría ruidos en el resto del bloque pero estaba dispuesto a asumir las consecuencias, convencido de que el beneficio final sería mayor. Incluso aunque eso supusiera el fin del FLS.

Efectivamente, los movimientos de Michelini desataron un terremoto en la interna. Pero aunque tanto Asamblea Uruguay como Alianza Progresista cuestionaron el acuerdo con Liga Federal, las dos agrupaciones optaron por salidas diferentes.

Primero movió Asamblea Uruguay. El miércoles 21, el sector de Astori resolvió dar marcha atrás en su decisión de no pactar con Mario Bergara, decidió iniciar gestiones para integrarse al sublema “Progresistas”, y llamó a todos los sectores del FLS a seguir ese camino.

El Nuevo Espacio, mientras tanto, respondió a las críticas con un llamado a buscar acuerdos que “trascendieran” al FLS “sin exclusiones” de ningún tipo. Dirigentes de esa agrupación señalaron a El Observador que, a su entender, tenían derecho de integrar a quien quisieran a su lista y que si el bloque se quebraba no sería por su culpa. 

Pero para el sector de Kechichian, Nin Novoa y De los Santos, el bloque ya estaba roto desde el momento en que Michelini había acordado con Liga Federal. Así se lo transmitieron este martes a Asamblea Uruguay, que estuvo representado por el ministro de Economía y los diputados Claudia Hugo y Carlos Varela. 

La respuesta de los astoristas caería como un balde de agua fría en filas de Alianza. El martes por la noche, Asamblea Uruguay ratificó su intención de plegarse al sublema de Bergara y García por más que incluyera a Darío Pérez. Las diferencias irreconciliables entre la Liga Federal y Alianza Progresista, concluyeron, no eran problema suyo. 

“Es público que hay dificultades con Darío Pérez, pero es un problema de Alianza, no de Asamblea Uruguay", declaró Varela a El Observador. Sus declaraciones terminaron de horadar la confianza de Alianza Progresista. El delegado de ese sector, Julio Pérez, contraatacó a Varela dando por "roto" el acuerdo que se había tejido meses atrás y acusando al sector de pensar con "la calculadora" y no con "la ética".

En paralelo, Mario Bergara había dejado en claro que el FLS debía resolver sus asuntos internos antes de definir su ingreso al sublema Progresistas. En entrevista con Fácil Desviarse, el candidato a senador señaló que si el bloque se fragmentaba, su espacio aceptaría al grupo que no tuviera a Darío Pérez. 

Ya sin acuerdo con Asamblea Uruguay, el sector de Kechichian se contactó con el expresidente del Banco Central para retomar una negociación que ya habían tenido meses atrás y que suponía secundar a Bergara en la lista al Senado. Fuentes de Alianza Progresista y del grupo de Bergara dijeron a El Observador que "es probable" que esa idea se concrete.

 

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