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El próximo ciclo electoral podría impactar la agenda reformista y las calificaciones crediticias en la región

En América Latina comienza un período fundamental con una duración aproximada de un año y medio

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06 de julio de 2017 a las 05:00

En América Latina comienza un ciclo electoral con una duración aproximada de un año y medio y dependiendo de los resultados de este ciclo, la calificación crediticia de algunos soberanos podría verse en dificultades. Por una razón importante. La consolidación fiscal en curso continua siendo un desafío para muchos gobiernos, los cuales siguen enfrentando un contexto de bajo crecimiento económico y menores ingresos fiscales, especialmente aquellos relacionados con bajos precios de las materias primas (commodities) lo que hace aún más difícil frenar la actual dinámica de deuda creciente en la región.

Hay elecciones presidenciales programadas en siete países: Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Paraguay y Venezuela. En todos, con excepción de Venezuela, se terminan los mandatos y nuevos jefes en el ejecutivo arribarán. Adicionalmente, se celebrarán comicios para elegir congresistas en Argentina—los cuales podrían poner a prueba la agenda reformista de Mauricio Macri—y en El Salvador, en donde meses de parálisis política han dado lugar a una disminución importante de fuentes de financiación para el gobierno, además de un incumplimiento de deuda.

Las elecciones serán de particular importancia para la futura definición de rating crediticios en los países que mantienen una previsión negativa—o un Outlook negativo como se dice en la industria. Los países que celebrarán elecciones y que mantienen un Outlook negativo son Brasil, Chile y México.

En Brasil, la interminable saga de escándalos de corrupción que ha envuelto a casi toda la clase política del país—siendo el propio presidente Temer el más reciente implicado— ha aumentado la incertidumbre, y esto puede conducir a un mayor grado de conflictividad en las elecciones. Es por ello que en la economía más grande de la región será necesario el surgimiento de un liderazgo político fuerte que pueda continuar empujando reformas económicas para mejorar las perspectivas de crecimiento y de saneamiento de las finanzas públicas del gigante económico del sur.

Mientras tanto, la combinación de bajo crecimiento económico e incrementos en el déficit fiscal en Chile han conllevado a que la deuda de ese país se duplicara en los últimos cinco años. No obstante, el apetito por deuda chilena sigue siendo alto entre los inversores internacionales dado su bajo nivel de riesgo-país; incluso continua siendo el más bajo de la región. El próximo gobierno en turno tendrá que enfrentarse con el desafío de disminuir el creciente déficit fiscal. Para este año, los datos más recientes indican que el déficit fiscal permanecerá muy cercano al 2.8% del PIB del 2016, el cual ya ha marcado el déficit más alto en mucho años.

Finalmente, el lento crecimiento económico y la debilidad institucional de México, junto con una creciente incidencia de la delincuencia y la percepción en el aumento de la corrupción han reducido sustancialmente la popularidad del presidente Peña Nieto y las posibilidades de que su partido (el PRI) vuelva a ganar las elecciones presidenciales en 2018. Así mismo, las próximas negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tienen el potencial de ser una gran fuente de incertidumbre política, dada la complejidad del tema y la importancia de sus resultados para el futuro de la economía.

El ciclo electoral será igualmente importante en Costa Rica y El Salvador, pues queda por ver si los resultados de las elecciones en estos países ayudan a romper la parálisis política que ha provocado recortes en sus calificaciones crediticias en los últimos seis meses. Pero además, futuros movimientos negativos en los ratings crediticios para estas economías son posibles, dado que muchas iniciativas de reforma fiscal quedan todavía pendientes.

En Venezuela, donde la actividad económica se encuentra colapsada y existen serios riesgos político-sociales, las elecciones presidenciales están programadas para diciembre de 2018. Sin embargo, los planes del Presidente Nicolás Maduro de convocar una asamblea constituyente podrían alterar el calendario electoral, mientras que la oposición busca un cambio de gobierno de 360 grados. La situación permanece tensa y mientras que el régimen de Maduro busque reducir las distorsiones—ya severas—introducidas en la economía desde ya varios años, un cambio de gobierno buscaría un cambio profundo en la política económica. En ambos casos, la solvencia soberana de Venezuela es una gran preocupación y la probabilidad de caer en un incumplimiento de deuda sigue siendo muy alta. Mientras tanto, en Colombia la perspectiva de su calificación crediticia es estable. No obstante, la consolidación fiscal podría ponerse en peligro como resultado de un crecimiento económico débil y algunos obstáculos vistos hasta ahora en la implementación del acuerdo de paz con las FARC.

Las agencias crediticias internacionales que vigilarán de cerca el ciclo electoral en la región esperan que la transición al poder sea tranquila, con la posible excepción de Venezuela. Según las agencias, las elecciones en sí mismas no afectan los ratings de los países, si éstas no van acompañadas de cambios importantes en las políticas económicas. Por ejemplo, de ocurrir cambios notables en materia de políticas económicas en Argentina, Brasil o México, esto podría afectar sus perfiles de crédito. Por otra parte, si el resultado de las elecciones en Costa Rica y El Salvador pone fin al impasse político, esto podría ayudar a sus perfiles crediticios. Por lo pronto, las siguientes administraciones en Chile y Colombia se enfrentarán a desafíos importantes para poder lograr la consolidación fiscal, la cual es fundamental para la definición de la futura trayectoria en la calificación de dichos países.


Ricardo Aceves es un economista mexicano especializado en temas macroeconómicos latinoamericanos y actualmente trabaja como analista de riesgos crediticios en la region Iberia en CRIF Ratings en Barcelona. Previamente trabajó como Senior Economist de América Latina en FocusEconomics.

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