Es un año desafiante, con márgenes más estrechos (la quinta parte respecto a la campaña de 2021) por los costos más altos y los precios más bajos que en la campaña anterior.
El estado de los cultivos, en etapa de floración, es desparejo. Tras una siembra en fechas ideales, se necesitan más lluvias y las heladas han complicado.
El desarrollo de la colza en Uruguay ha sido tan explosivo que desde ser un cultivo marginal 10 años atrás ha pasado este invierno a superar por primera vez al trigo y la cebada para quedarse con el primer puesto entre los cultivos de invierno, y con el segundo entre todos los cultivos, solo detrás de la soja.
El área sembrada se multiplicó por cinco desde 2018, pasando de unas 50 mil hectáreas a un estimado de entre 250 mil y 275 mil en la actual campaña, según distintas proyecciones.
Incluso, por este llamativo crecimiento, ha merecido un capítulo especial en las previsiones de oleaginosas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) de agosto.
EO Este año podría acercarse a las 500 mil toneladas producidas si se alcanzan o mejoran ligeramente los rindes de la última campaña. En 2021/22 se exportaron 230 mil toneladas e ingresaron US$ 170 millones. En esta zafra se puede duplicar el volumen exportado, aunque difícilmente se repitan los precios excepcionales de la cosecha anterior cuando el grano superó los US$ 700 por tonelada tras el quiebre de la cosecha canadiense.
El promedio de rendimiento de los últimos 5 años es de 1.753 kilos por hectárea, según Fucrea. “Son rendimientos altos”, dijo Cesar Mosca, asesor agrícola ganadero de Fucrea en una charla el 23 de agosto. “Los rendimientos que proyectamos están dentro de estos promedios”, expresó.
Si bien hace dos ejercicios se cosecha a precios mejores que las proyecciones durante la siembra, este año podría suceder lo contrario.
Con precios proyectados a fines de agosto de US$ 505 por tonelada y costos de fertilización mayores a los del año pasado, los rendimientos de equilibrio para 2022/2023 son de 1.507 kilos por hectárea. La estimación de abril era 1.238 kilos. Desde entonces los precios bajaron del rango de US$ 700 la tonelada a los US$ 500 netos del presente.
En 2021 el rendimiento de equilibrio fue de 851 kilos, casi 40% menos que la estimación a la siembra de 1.400 kg, sobre un precio más bajo del grano del que terminó ocurriendo.
Juan Samuelle Cosecha de colza en Uruguay. Rendimiento incierto
Al cambio en la ecuación insumo/producto se suma la incertidumbre por el rendimiento. Este año las heladas han puesto en riesgo al cultivo y la recuperación de la producción en Canadá y Europa ha moderado a los precios de venta, por lo que “tenemos poco margen”.
Pero la situación productiva no es dramática, por ahora “los rendimientos proyectados son altos”, sostuvo Mosca.
Según Fucrea, para cubrir los costos se deben lograr “rendimientos similares o superiores a los de la zafra pasada”, no solo en colza, sino en todos los cultivos de invierno.
En este escenario, si el precio se sostiene para la oleaginosa por encima de los US$ 500 por tonelada, sigue ofreciendo mejor potencial de márgenes que el trigo y muy similares a la cebada, aunque algo menores.
El margen bruto por hectárea de colza es de US$ 124 por tonelada, la cebada US$ 129 y el trigo US$ 112. En el caso de la colza el margen se reduce a una quinta parte del obtenido en 2021/2022 y a la tercera parte en los casos del trigo y la cebada, desde US$ 378 y US$ 385 respectivamente.
Los márgenes de las cosechas de colza según Fucrea crecieron desde US$ 33 por hectárea (2017/18) a un techo de US$ 652 en la última campaña 2021/22. Saltaron 130% desde los US$ 282/ha de 2020/21.
EO Chacras desparejas
Es normal que los productores y técnicos comenten lo desparejo de las chacras dedicadas a la oleaginosa. El jefe de Agroinsumos de la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Valdense (Sofoval), Carlos Ramírez, dijo que es difícil hacer una estimación de rinde en este momento: “Ha crecido tanto el área que ves situaciones de todo tipo, algunas chacras con muy buen crecimiento vegetativo y otras no tanto; en el sur no hubo tanto problema de helada, pero sí más al centro”, apuntó.
Los resultados variarán y dependerán de la fertilización, afirmó. La proyección de Sofoval está hecha con base en un rendimiento de 2.000 kilos por hectárea. Sofoval calculó los costos del cultivo de colza en US$ 932 por hectárea y, a un precio de US$ 505 por tonelada, el margen sería de unos US$ 78 por hectárea.
Para producir colza se debe invertir en una fertilización bastante exigente: mucho azufre, fósforo, potasio y nitrógeno, además de las semillas, los fungicidas y los costos por secado del grano. “Con los precios actuales, la cuenta va a ser muy justa, el nivel de equilibrio es completamente otro con estos precios”, según Davy Dufour, director de Dufour Commodities.
EO El rendimiento promedio sumó 200 kilos en la zafra 2021/22 respecto a la anterior, pasando de 1.600 a 1.800 kilos por hectárea, y la expectativa original para este año era de alcanzar los 2.000 kilos.
La colza de la cosecha 2021/22 se vendió a entre US$ 700 y US$ 850 la tonelada, con una facturación total de US$ 170 millones.
EO Potencial de expansión
Tras varios años de un crecimiento muy fuerte, la persistencia de heladas puede derivar en un desempeño menor en rendimiento de la colza respecto al muy bueno que por ahora perfilan trigo y cebada. Si tal fuera el caso, ¿recuperarían los cereales su dominancia? ¿O tomarán los productores esto como un avatar del efecto Niña y mantendrán la expansión de la oleaginosa? En parte dependerá de cuánto se vea mermado el rendimiento de la colza.
Con precios cercanos a los US$ 500 actuales, dados los beneficios que aporta a la rotación, da la impresión que el crecimiento señalado ha llegado para quedarse, pero cuánto pueda seguir subiendo dependerá del examen que está transitando en este año y está sujeto a la ampliación total del área de invierno.
Un límite
El potencial de crecimiento de la colza está vinculado al ciclo de siembra, ya que esta oleaginosa se planta cada tres años en la misma chacra (se rota con trigo y cebada), por lo que en los papeles el límite para la superficie anual de colza es un tercio de la superficie total plantada con cultivos de invierno, una proporción que ya alcanzó este año.
Juan Samuelle Campo con colza en floración.