Qué tiempos... Mario cebaba mate y Cavani manejaba. Tenía que tirar unos palos en la caldera y bajar a la cancha con su señora para alcanzarle la pelota al Chino Recoba que se quedaba hasta la noche pateando al arco. Arregló las chancletas de Zalayeta. Fue ayudado por Jadson Viera. Juntó monedas para comer fideos de día y de noche con el Canario Nelson Cabrera. Durmió en el caño –una casa en la que vivían los jugadores de Danubio– y plantó la palmera. Sus seis hijos nacieron en Jardines. Mario es Danubio. Y su último deseo es que, cuando muera, sus cenizas sean esparcidas en la cancha.
El secreto de Recoba: patear tiros libres hasta la noche
Mario Rodríguez, equipier de Danubio desde hace 30 años, contó historias de la vida del club