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El Toro Bare volvió al pelotón y regresó en busca de un récord

A sus 46 años, Gregorio Bare disfruta de su regreso al pedal, ganó en el Nacional de pista y se apronta para intentar superar su registro de etapas en la Vuelta

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22 de diciembre de 2018 a las 05:00

Durante años, Gregorio Bare no quiso saber nada con el ciclismo ni con la bicicleta. Cuando la Vuelta o Rutas de América llegaba a Colonia, su ciudad, se iba a otro lugar. “No quería ni escuchar ni la sirena ni saber que estaba la carrera ahí. Lo mismo cuando iba a Montevideo y sabía que había carrera, no me arrimaba”, contó a Referí.

Sin embargo, el año pasado un llamado telefónico lo sacudió. El Toro recibió una propuesta que lo convenció para volver al pedal y tras una cautelosa y progresiva preparación, regresó al pelotón y a la pista, donde el pasado fin de semana, a sus 46 años, fue campeón nacional en dos disciplinas en el Velódromo de Montevideo.

“El Club Juventud de Las Piedras en el lanzamiento de su equipo me invitó a que lo acompañara, fue un amigo, Alfredo “Cholo” Cardozo, que es el presidente del ciclismo del club. Lo menciono porque él es la persona que me hizo regresar, en todo sentido”, contó Bare a Referí. “Me dijo que estaría bueno que regresara, que podríamos hacer una temporada más. Recuerdo que le dije: ‘¿Te parece?’”.

Y así, el Toro se reencontró con el pedal. El sprinter que fue olímpico en Atlanta 1996 y Sídney 2000, que en 1999 obtuvo tres medallas de oro en el Campeonato del Mundo B que se disputó en Uruguay y que conquistó el Charrúa de Oro, retornó a su deporte con un claro objetivo: conquistar una etapa más de la Vuelta de Uruguay para superar sus récord de 19 victorias.

“Yo siempre estuve con eso de querer regresar. El tema es que la última carrera que corrí fue Rutas de América de hace como 15 años”, contó y recordó cómo decidió colgar la bici en aquel momento. “El club Villa Teresa me quedó debiendo un dinero y yo les dije que si me lo mandaban iba y corría la Vuelta. No me lo mandaron, y no corrí esa Vuelta, y ahí dije: 'No corro más, porque esto es un relajo'. En esa época ya no se pagaba lo mismo. Antes había buenos sueldos y uno se podía dedicar de lleno a la bici. Y se puso cada vez peor el ciclismo, entró en un bajón. Yo ya había encarado el tema de la familia y no podía hacer las dos cosas por lo económico, y tuve que dejar”.

Para su regreso, hizo una evaluación personal y fue paso a paso. “Le dije (a Cardozo), vamos de a poco: conseguime una bici, yo consigo un montón de cosas con amigos y vemos cómo va. Si vemos que el motor va bien le damos para adelante y si no dejo, como para no levantar la perdiz porque capaz que el motorcito no estaba bien y no valía la pena a volver”.

“Entonces, empezamos a entrenar, vi que más o menos iba bien. Mérida me dio un cuadro nuevo para competir, el club me compró una bicicleta en Estados Unidos, que me la mandaron, una Fuji, que es la que tengo hoy. Compré casco y zapatillas para tener todo lo que se utiliza para entrenar y competir”, contó.

La preparación tuvo un percance en diciembre pasado luego de que sufriera una fractura de tibia y peroné en un accidente doméstico, lo que lo dejó dos meses sin entrenar. Cuando se recuperó, siguió su puesta a punto y comenzó a competir. Primero fue en el Gran Fondo Buenos Aires, donde ganó en su categoría y fue noveno en la general. Luego, compitió en Panamá donde ganó en su franja de edad. En lo local, corrió el Campeonato de Invierno en el que fue cuarto y luego comenzó a disputar las carreras de los domingos, con Juventud.

En los últimos días tuvo su vuelta a la pista del Velódromo de Montevideo, con el campeonato nocturno de los miércoles y el Nacional del pasado fin de semana. “Creo que por puntos lo gané yo”, dijo sobre el torneo nocturno. “Y ahora vino el Campeonato Nacional de Pista y gané la Velocidad, fue segundo en el kilómetro y primero también en la Prueba por puntos”.

Así fue el regreso del Toro luego de años sin ciclismo. “Me mantuve muy lejos de todo porque no me sale ver de afuera. Al tener que dejar por lo económico no acepté dejar en esa situación; era joven, tenía 32 años, no fue muy placentero”, sostuvo.

Del Fitito a la Ferrari

Volver a la actividad significó encontrarse con muchas novedades en el ciclismo, disciplina que en más de 10 años tuvo grandes cambios en infraestructura. “La tecnología de las bicicletas, las ruedas, es un abismo lo que ha avanzado en 13 años, es un disparate. Las bicicletas, las zapatillas… la ropa es mucha más cómoda, el asiento, los manubrios, todo más adaptado al cuerpo humano”, señaló.

“Es un cambio que lo estoy disfrutando, para ellos es algo normal y para mí es todo nuevo. Que todos usen una Ferrari durante muchos años, yo dejé un Fitito hace años y hoy me subo a una Ferrari. Para mí es maravilloso. Ellos no tuvieron ese cambio tan brusco, fueron avanzando con el tiempo”, dijo, con respecto a los otros ciclistas.

También señaló que las carreras han cambiado con respecto a sus años anteriores. Ahora son más cortas y más explosivas, algo que “se nota”.“Lo que más me cuesta a mí es la adaptación del físico. Antes por ahí eran más duras pero más a ritmo, ahora son más duras porque son más explosivas y más rápidas al ser más cortas”, explicó.

“El cuerpo tiene memoria, pero tiene memoria de lo que hizo. Y hoy es parecido peor a la vez es diferente. Entonces me está costando un poco el tema de llevar el sprint y la potencia que tengo –que todavía queda porque quedó demostrado en la pista, por ahí no al 100% pero si me queda para subir al podio- pero me está costando llevar esa potencia al final de la etapa. Hacer todos eso kilómetros, me cuesta hacer 120 kilómetros y en los últimos 500 metros llegar con esa potencia que tengo hoy”, indicó.

Dedicado al ciclismo solamente tras dejar su trabajo en la construcción, el Toro tiene claro cuál es su gran meta: lograr una etapa en la Vuelta Ciclista para completar las 20 y redondear su récord.

“Esa es la idea. Sería la frutilla de la torta poder terminar la temporada con una etapa de la Vuelta, sería magnífico”, comentó

Y para eso se prepara, con la desventaja de no tener una referencia reciente para armar su plan de entrenamiento y marcar picos, pero seguro de que su cuerpo tiene memoria. “Me subo a la bici, largo una carrera y es como que nunca hubiera dejado de correr”, señaló.

El regreso al pelotón y los embaladores actuales

La vuelta a la competición hizo que Bare se reencontrara con algunos ciclistas y también con hijos de sus compañeros de años atrás. “Hay ciclistas que quedan de mi época, como Jorge Bravo o el Tano Guedes con 46 años como yo, que ahora arregló con nosotros en Juventud. También está Mascarañas y otros que compitieron conmigo. Y los botijas nuevos muy bien, hay respeto hacia mí por los logros que obtuve en mi carrera o por como soy como persona”.

Sobre los actuales sprinters con los que competirá en los embalajes finales, señaló que hoy hay ciclistas que “definen muy bien”. “Durante todo este tiempo he estado mirando las distancias de cada uno, cómo se manejan en las llegadas. Si bien no he llegado a definir, he tratado de estar lo más cerca para ver en vivo y en directo como se maneja Arachichú en su sprint, o los hermanos Méndez, viendo cómo se manejan para cuando yo esté apto para definir con ellos ya tener una base de conocimiento”, expresó.

Otro aspecto que sorprendió al Toro en su regreso es “el gran apoyo de toda la gente”. “Hay gente que llegué a conocer y no conocía y que era hincha mío, que se acerca en las carreras o por las redes sociales me manda mensajes recordando anécdotas de etapas de la Vuelta o Ruta. Un montón de cosas que no se perdieron, eso es una de las cosas que más me gustó”.

La sanción, el alejamiento y la familia

“Y… el segundo dopaje fue lamentable”, señaló Bare, luego de hacer una pausa para responder sobre la sanción que recibió por el positivo en Rutas de América 2013, la segunda de su carrera. “En aquella época me hice un análisis de ADN que se mandó a Chile, dio negativo, pero no estaba avalado para contradecir el resultado de acá y no se pudo hacer nada. Quedó inconcluso ese tema. Y no me quedó otra cosa que asumir la derrota y seguir adelante”, comentó.

“A la larga se va a probar mi inocencia”, había manifestado en aquel entonces, mientras presentaba sus controles. Pero no fue así.

Tuvo que cumplir una sanción de un año y regresó. “Volví bien, estuve una temporada compitiendo en Estados unidos, volví a Uruguay, al otro año estuve en Villa Teresa y fue cuando me quedaron debiendo y dejé”, señaló. “Gané una etapa de Rutas de América, me estaba preparando para la Vuelta y estuvo ese problema económico”.

Consultado sobre si había tenido algún respaldo del ambiente del ciclismo, señaló que no. “Si tuve apoyo de Milton Gonett, de su empresa constructora, después quedó su hijo Juan y seguí en la construcción, llegue a ser oficial finalista”, señaló.

Tras la llamada de Juventud de Las Piedras, lo consultó con su familia y esta le dio el visto bueno para regresar 100% al ciclismo. “Mi señora me dijo dale para adelante y volvimos”, agregó el Toro, que suele hacer ejercicios junto a su compañera, quien maneja la moto para que él vaya detrás.

Una bici desde Bahía Blanca

“El campeonato de pista de los miércoles y el Nacional lo competí porque Juan Carlos Miconi, el dueño de Colner, me mando una bicicleta de Bahia Blanca, armada nueva de punta a punta que es con la cual competí”, contó Bare. “Me la mandaron a La Plata, de ahí a Buenos Aires, y desde ahí cruzó el barco y llegó a la puerta de casa en Colonia”, contó. “No conseguía bicicleta de pista en Uruguay. Este señor se enteró y me mandó una bicicleta de pista. Son cosas gratificantes que con el correr de los años se acuerden de lo que fue uno, y más creo que por el tipo de personas”.

Más fino que antes

“Esfuerzo, tiempo, dedicación, no hay otra receta”, dice Bare al hablar de las claves para volver a competir a los 46 años. “Hoy me tengo que cuidar 100 veces más que antes por el tema de la edad, el cuerpo ya no se recupera tan rápido, eso es algo que lo noto. Antes corría 180 kilómetros y de tarde me iba a jugar al fútbol con el gurí mío, hoy no”, señaló.

También dijo que debe cuidarse mucho más con la comida. “Estoy haciendo cosas que no las hacía antes pero que hoy son necesarias para llegar a un nivel muy exigente”.

Agregó que está “más fino” que en sus 20 años. “Es algo que llevo muy controlado, qué como y qué no. Estoy con agua mineral sin gas que es algo que odio, tomar agua sin gas, sin Coca Cola, pero son cosa que tengo que hacer y las hago con gusto. Son sacrificios que llevan a los logros”.

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