4 de febrero de 2022 21:09 hs

Este fin de semana se inicia el Campeonato Uruguayo, el rincón más descuidado de la AUF por su Comité Ejecutivo, debido a que fue el último bastión de la oposición a Ignacio Alonso, en donde consiguieron mantener una disputa política y un enfrentamiento que se fue diluyendo con el tiempo y que actualmente perdió fuerza. 

Desde la llegada al gobierno del fútbol en mayo 2019, Alonso puso el foco en la selección, en la organización general de la AUF,  en los deportes anexos, fortaleció los vínculos con las gremiales (especialmente con la Mutual, con la que tiene una fuerte alianza), y lentamente comenzó a hincarle el diente al Campeonato Uruguayo de Primera División, lugar en el que todavía mantienen las costumbres más uruguayas del fútbol en la AUF.

Esa transformación silenciosa comenzó a ocurrir en medio de coletazos por los reclamos injustificados de los dirigentes de Nacional y Peñarol (en 2019 con José Decurnex y Alejandro Balbi y en 2021 con Ignacio Ruglio a la cabeza), que nada tuvieron que ver en las transformaciones que operaron porque ya estaban en proceso (solo hicieron parecer a los dirigentes como héroes para la tribuna, cuando en los hechos estuvieron lejos de ese lugar), y la pandemia de covid-19 (desde marzo 2020), que cambió algunos hábitos, llevó a todos los equipos a todas las canchas, amplificó la difusión del fútbol a través de la TV (Tenfield televisó todos los partidos) y sinceró lo que ocurre en las canchas, donde los clubes que menos difusión tienen, pudieron mostrar sus buenos proyectos de fútbol.

De esa forma, algunos aspectos de la organización se fueron alineando naturalmente hasta lograr un nivel de calidad que no era común en el fútbol uruguayo.

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Alcanza con repasar algunos de esos aspectos para entender que en este 2022 definitivamente la AUF está ingresando en un torneo con una organización (que aún tiene aspectos para ajustar) y nivel de competencia que era difícil de imaginar unos años atrás (no muy atrás, tampoco, en febrero de 2019, El Tanque Sisley se retiró del torneo después de haber sorteado el calendario): 1) habrá un inédito premio de US$ 1.000.000 para el campeón Uruguayo, que Conmebol otorga a cada país (aún deben definir de qué forma lo reparten, pero, si se juega la Copa Uruguay, podrán ser US$ 300.000 para el campeón de ese torneo y US$ 700.000 para el campeón del Uruguayo de Primera); 2) todos los partidos tendrán VAR apenas FIFA convalide las licencias a los árbitros que hicieron los cursos (esperan que eso ocurra en este mes de febrero); 3) ya no se habla de clubes que juntan votos y firmas para solicitar la postergación de la fecha de inicio de la competencia; 4) en el día previo ya no está puesto el foco en saber si a la hora 20 se bajará algún club porque no pudo pagar sus deudas y comienza un torneo de número par con un equipo libre en cada fecha; 5) se televisan todos los partidos, 6) se juega en buenas canchas y con iluminación (Estadio Centenario, Gran Parque Central, Campeón del Siglo, Franzini, Parque Viera, Prandi, Campus de Maldonado); 7) para cuidar la salud de los jugadores contemplan los horarios  de verano que pidió la Mutual de evitar horas impropias para los partidos (no se juega entre las 12 y 17); 8) los partidos que se deben jugar en días laborales se disputarán en horario nocturno; 9) mejoró el contenido futbolístico que ofrecen los equipos, porque los clubes tienen mejor infraestructura y eso elevó el nivel de la competencia, y, 10) los espectadores asisten a un fútbol seguro, porque desde la llegada de las cámaras, en el gobierno de Wilmar Valdez (2014-2018), el fútbol atravesó una transformación en materia de seguridad que ahora se consolida con el registro de cero violencia en las tribunas.

La profundidad de los cambios empieza a llegar a tal punto que los equipos que juegan en la elite, empiezan a ser de elite, con el costado uruguayo que tiene todo lo que ocurre dentro de los límites de la República Oriental del Uruguay.

Por estos días, todavía cualquier equipo (con un golpe de suerte) puede jugar en Primera División, pero cualquiera ya no se mantiene en el círculo superior

Las transformaciones que experimentaron las instituciones en su organización (con la llegada de las SAD, en algunos casos, y el fortalecimiento de los clubes bien organizados que mantienen su identidad, como Liverpool, Wanderers o River Plate) plantearon un nuevo escenario, más competitivo y profesional. 

En el fútbol profesional de Primera actual se sostienen solo aquellos equipos que alcanzan determinados niveles de calidad en su infraestructura y que tienen un criterio en la conducción, más allá de avatares deportivos y circunstanciales que pueden determinar un descenso. City Torque se fue a Segunda en 2019, volvió en 2020 y juega copas por segundo año consecutivo, en 2022 Libertadores. 

Se acabó aquello que el día previo al comienzo del Uruguayo estuviera en duda el inicio de la actividad por los reclamos de la Mutual y por deudas impagas a jugadores y a entrenadores. 

Se acabó el mamarracho. Ya no está El Tanque Sisley, ni Cerro ni Rampla, que al comienzo de cada torneo sembraban dudas sobre la seriedad de la organización del torneo que comenzaba por las deudas que no podían afrontar y les impedían iniciar los torneos. Esos equipos, por ahora compiten en Segunda, pero pronto tampoco tendrán lugar en ese nivel si no consiguen profesionalizar su gestión u organizarla de tal forma que pueda encastrar en el nuevo contexto del fútbol uruguayo. 

Rampla, Cerro y otros clubes podrán volver a Primera circunstancialmente por un golpe de fortuna, pero para sostenerse en la elite ya no lo podrán hacer con las viejas costumbres de manejos de clubes de barrio porque están ingresando a una competencia con una estructura profesional. 

Nadie mejor que Defensor Sporting y Danubio para dar testimonio y explicar cómo es el nuevo Campeonato Uruguayo de Primera, que en 2020 los vio caer al segundo nivel.

El fútbol uruguayo está cambiando, se está modernizando, y en este 2022 reafirman los buenos conceptos que deberían estar asociados a una organización profesional. 

Tampoco es todo perfecto. También quedan asuntos que deben cambiar y que plantean nuevos ajustes de tuerca en la organización.

Cerrito, Rentistas y Albion estuvieron solucionando esta semana el problema de cancha. Cerrito porque oficiará de local en el Parque Palermo, de Central Español, en el que están terminando de colocar el césped sintético. En tres semanas quedará listo. Rentistas porque por un problema de defecto de construcción tuvieron que levantar el piso y la obra demandó más tiempo que el receso y no podrá ser local en su estadio durante dos meses, y Albion, el pionero, que no tiene estadio, tuvo que fijar localía.

También comienza un torneo en el que tienen que hincarle el diente a su punto débil y al problema de más difícil solución: el histeriqueo político, liderado por los dirigentes de Nacional y Peñarol, que pulsean para tener el control en los tribunales y en todas las estructuras como si los campeonatos los terminaran ganando fuera del campo de juego, cuando quedó demostrado que los que triunfan son los que tienen los mejores proyectos deportivos: Peñarol 2021, Nacional 2020, Nacional 2019, Peñarol 2018, Peñarol 2017.

Porque ese histeriqueo con reclamos absurdos de Nacional y Peñarol, son los dos iguales (el que pierde se queja), por los arbitrajes, en una vieja (y muy mala) costumbre del fútbol uruguayo termina desnaturaliza la competencia y la pone en un lugar de irritación, hasta el punto de las amenazas de muerte, como ocurrió con el presidente de la AUF en noviembre pasado. 

Este sábado se inicia el Uruguayo 2022 en una organización que definitivamente se posiciona algunos escalones más arriba que en los últimos años. Peñarol comienza con el impulso de una estructura bien armada, bien dirigida por Mauricio Larriera y bien gestionada por Pablo Bengoechea. Nacional presenta un proyecto nuevo (con futbolistas destacados) que requiere de la confianza de los dirigentes y la paciencia de los hinchas para conseguir los resultados. City Torque y Liverpool en cualquier momento terminan de dar un salto grande porque se organizaron para eso. Este año puede ser una ocasión. River y Wanderers mantienen sus proyectos y están listos para desembarcar en la cima.

Es un buen momento para disfrutar el fútbol uruguayo (por TV o en vivo), porque el semillero continúa lanzando al campo a los mejores jugadores del mundo que un día comenzaron en el Campeonato Uruguayo.

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